Sumario
- La crisis del agua en Pinar del Río obliga a familias a comprar agua a precios elevados y soportar interrupciones que se prolongan durante meses. Residentes y activistas denuncian la falta de suministro, mientras las autoridades atribuyen las afectaciones a averías en equipos de bombeo y apagones.
Residentes de la ciudad de Pinar del Río y de comunidades rurales de la provincia denuncian prolongadas interrupciones del suministro de agua potable que obligan a las familias a comprarla a precios elevados para cubrir sus necesidades básicas.
En la calle Real, una de las principales vías de la capital provincial, los vecinos aseguran que llevan más de 57 días sin servicio. En el reparto Cuba Libre, el periodista independiente Omar Suárez Campos declaró a Martí Noticias que su comunidad acumula un año sin recibir agua de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado.
“La situación del abasto de agua es muy crítica acá en la ciudad cabecera. Hay zonas que, con un servicio cada siete días, ya están cuatro o cinco meses sin recibir agua. En realidad, la población está muy desesperada, no hay forma de buscar agua potable y las tuberías están secas”, afirmó.
Suárez Campos explicó que muchos dependen de la compra de agua mediante pipas. Según explicó, un galón puede costar entre 150 y 300 pesos, un gasto difícil de asumir para los hogares con ingresos limitados.
“Las personas tienen que estar comprando las pipas de agua a 16.000, 17.000 y 18.000 pesos. Es lamentable que el cubano no tenga cómo acceder a ese recurso”, denunció.
El periodista también aseguró que se han producido robos de agua en medio de la escasez. “Ya no se sabe hasta qué nivel de escasez vamos a seguir soportando”, añadió.
Esteban Ajete Abascal, presidente de la Liga de Campesinos Independientes de Cuba y residente en San Diego de los Baños, municipio de Los Palacios, relató a Martí Noticias que durante una estancia reciente de una semana en la capital provincial tuvo que comprar agua para cubrir las necesidades básicas de la vivienda donde se hospedó.
Según explicó, en la antigua fábrica de refrescos Jupiña se vendían recipientes de 20 litros a 150 pesos, en un punto de abastecimiento estatal donde se formaban largas filas.
“Los pobladores que tienen mayor poder adquisitivo pueden comprar las pipas; los que no tienen ese poder adquisitivo, que es la mayoría, entonces a veces compran un tanquecito, a veces lo cargan”, afirmó.
La escasez también golpea a las comunidades rurales
Ajete Abascal aseguró que en San Diego de los Baños los residentes llevan más de un mes sin recibir el suministro habitual.
“Una pipa hoy está oscilando entre los 18.000 y 20.000 pesos. Cuando hablo de una pipa, es un tractor con una cisterna que llena aproximadamente tres tanques. Cada tanque sale a 6.000 pesos y tienes que buscarle el petróleo, que es 5.000 o 6.000 pesos más”, explicó.
El activista atribuyó parte de las dificultades a la falta de combustible y a los problemas para extraer el agua de los pozos, pese a la existencia de reservas subterráneas.
“Hay agua en los mantos freáticos, pero no hay cómo bombearla. Debido a la falta de combustible y a otros factores, las personas están cargando agua en pipas o comprándola a precios espeluznantes”, afirmó.
Según dijol, el problema también afecta a localidades como Entronque de Herradura y Consolación del Sur, en Pinar del Río, así como a San Cristóbal, en la vecina provincia de Artemisa.
“Es inhumano lo que está atravesando la población aquí, en todos estos municipios y en las zonas del campo, y no hay forma de resolver esta situación”, sostuvo.
Las autoridades reconocieron recientemente las dificultades para abastecer a la capital pinareña. Roberto Capote Amador, jefe de operaciones de la unidad empresarial de base de Acueducto y Alcantarillado en el municipio de Pinar del Río, informó a la emisora oficialista Radio Guamá que siete equipos de bombeo averiados y las interrupciones eléctricas afectan la distribución y prolongan los ciclos de suministro.
Al menos 2,7 millones de personas en Cuba enfrentaron interrupciones totales o parciales del servicio, una cifra equivalente a cerca del 35 % de la población conectada a las redes estatales de acueducto.