Sumario
- La comunidad cubana transformó Miami en los ámbitos económico, social, cultural y político. Impulsó el bilingüismo, el emprendimiento, los medios en español y una creciente influencia política, convirtiendo a la ciudad en un referente financiero, empresarial y cultural de alcance internacional.
La ciudad de Miami acaba de cumplir 130 años desde su fundación oficial, en 1896. Aunque desde entonces su población ha estado integrada por comunidades de muy diversos orígenes —estadounidenses de ascendencia anglosajona, bahameña, judía, afroamericana y, posteriormente, numerosos grupos de inmigrantes de otras naciones—, no cabe duda de que la comunidad cubana ha sido la que ha ejercido una mayor influencia en la transformación de la ciudad durante las últimas seis décadas.
Antes de 1959, Miami era conocida principalmente por su agradable clima, sus playas, sus hoteles y su atractivo turístico. Muy cerca de ella, las entonces nuevas ciudades de Coral Gables y Miami Beach también gozaban de gran prestigio y eran destinos reconocidos por su belleza, su arquitectura y su ambiente exclusivo.
Sin embargo, todo cambió con la llegada de Fidel Castro al poder en enero de 1959, cuando provocó la llegada masiva de exiliados cubanos. Aquel flujo migratorio marcó el inicio de una profunda transformación económica, social, cultural y política de Miami y todo el sur de la Florida.
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Miami y La Habana, una vibrante relación de 130 años (I)Como la mayoría de los cubanos llegaba sin recursos, tuvieron que alquilar habitaciones o pequeños efficiencies en casas particulares. Al mismo tiempo, comenzaron a trabajar como empleados en la agricultura, en hoteles, en labores de limpieza, en bodeguitas y en pequeños negocios, mientras reunían los recursos necesarios para establecerse y sacar adelante a sus familias.
Los primeros exiliados se asentaron principalmente en el antiguo barrio de Riverside, a ambos lados de la Calle Ocho, en el suroeste de Miami, que años más tarde pasaría a ser conocido con el nombre popular de Little Havana (La Pequeña Habana), convirtiéndose en un símbolo del exilio cubano.
Valdosas en la Calle 8 en Miami
La llegada masiva de cubanos no solo transformó la ciudad de Miami, sino que también impulsó el crecimiento urbano y económico de numerosas comunidades del condado de Miami-Dade. Barrios y ciudades como Hialeah, Westchester, Sweetwater, West Miami y otras zonas del oeste del condado, que experimentaron una rápida expansión.
Hialeah se convirtió en el principal enclave del exilio cubano. Hoy es considerada la ciudad con mayor concentración de personas de origen cubano fuera de la isla: diversas estimaciones indican que cerca del 84 % de sus habitantes son cubanos o descendientes de cubanos, lo que le ha valido el apelativo de "la ciudad más cubana fuera de Cuba".
Cartel anunciando la Pequeña Habana en la Calle 8 de Miami.
Inicios del bilingüismo
En 1963, la Coral Way Elementary School puso en marcha uno de los primeros programas bilingües de educación pública moderna en Estados Unidos. El modelo impartía las materias tanto en inglés como en español, permitiendo que los niños cubanos aprendieran inglés sin perder su lengua materna y que los estudiantes angloparlantes adquirieran conocimientos de español.
El éxito del programa hizo que posteriormente fuera adoptado por numerosas escuelas del condado, marcando el inicio del largo camino hacia el bilingüismo en Miami, no solo como una herramienta educativa, sino también como un importante factor para el desarrollo económico y profesional.
Los cubanos lograron preservar su identidad cultural y defender el uso del español frente a los movimientos que promovían el "English Only", favoreciendo que el bilingüismo terminara consolidándose como una ventaja competitiva para Miami. Sus esfuerzos también facilitaron el camino a las otras comunidades hispanas que llegarían en décadas posteriores.
El 15 de noviembre de 1962, setenta y siete refugiados cubanos abordaron un avión fletado hacia EEUU.
Cambios migratorios, económicos y sociales
Desde el revés de Bahía de Cochinos, en 1961, miles de cubanos permanecieron en Estados Unidos con una situación migratoria considerada provisional. Sin embargo, durante la presidencia de Lyndon B. Johnson, el Congreso aprobó en noviembre de 1966 la Ley de Ajuste Cubano, que les permitió “ajustar” su estatus y solicitar la residencia permanente después de un año y un día de permanencia en el país, además de obtener permiso de trabajo.
En pocos años, algunos cubanos comenzaron a ocupar puestos en bancos e instituciones financieras. Su conocimiento del idioma, de la cultura y de las necesidades de los recién llegados facilitó el acceso al crédito para muchos compatriotas que, antes del exilio, habían sido empresarios, comerciantes o profesionales de éxito en Cuba y que ahora debían comenzar nuevamente desde cero.
A partir de entonces, comenzó una incesante y dura historia de trabajo, constancia, emprendimiento y éxito.
Los cubanos fundaron cafeterías y restaurantes, bodegas, supermercados, panaderías, fábricas de tabacos, farmacias, agencias de viajes, compañías de seguros, clínicas, imprentas, bancos, periódicos y revistas, contribuyendo decisivamente a la transformación económica de Miami.
Museo Americano de la Diáspora Cubana.
Acceso a los medios de comunicación
Los cubanos también se abrieron camino en los medios de comunicación. Primero compraron espacios en emisoras locales y, poco después, adquirieron sus propias estaciones de radio.
La frecuencia 1140 AM, fundada en 1948 con las siglas WMIE, se convirtió en 1966 en la primera emisora de Miami con programación íntegramente en español al adoptar las siglas WQBA. Con el sobrenombre de La Cubanísima, se consolidó durante décadas como la gran voz del exilio cubano.
Después surgieron otras emisoras que ampliaron la radio en español, entre ellas La Fabulosa (WFAB 990 AM, 1962), WCMQ (1976), Radio Mambí (WAQI 710 AM, 1985), La Poderosa (WWFE 670 AM, 1989) y Cadena Azul (WRHC 1550 AM, 1990), a las que posteriormente se sumaron diversas emisoras en FM.
Martica Yedra trabaja como locutora y redactora en la emisora de radio WQBA, que transmite desde el barrio de «Little Havana» de Miami el 16 de julio de 1980.
La radio fue mucho más que un medio de comunicación. Informó sobre la realidad cubana, orientó a los recién llegados, organizó campañas de ayuda, promovió iniciativas comunitarias y mantuvo viva la memoria del exilio.
La televisión desempeñó un papel similar. Antes de existir una cadena íntegramente en español, WTVJ Canal 4 creó el primer noticiero en español de Florida. En 1963 comenzó a transmitir WLTV Canal 23, de la entonces Spanish International Network (SIN), que más tarde se convertiría en Univision. En 1985 nació WSCV Canal 51, afiliada a Telemundo. A ellas se sumaron otros canales como WJAN Canal 41, WSBS Canal 22, Mega TV y las emisoras públicas WPBT Canal 2 y WLRN Canal 17, que también ofrecieron programación en español.
Un hito de la televisión fue ¿Qué Pasa, U.S.A.? (1977-1980), considerada la primera comedia bilingüe de la televisión estadounidense, que retrató con humor y realismo la vida cotidiana de las familias cubanas en Miami y los desafíos de su adaptación.
La congresista cubanoamericana Ileana Ros-Lehtinen.
Acceso de los cubanos a la política
Durante los primeros años del exilio, muchos cubanos no tuvieron prisa por hacerse ciudadanos estadounidenses. Era frecuente escuchar la frase: “El año que viene, en Cuba”, reflejo de la esperanza de que el regreso a la isla sería pronto. Sin embargo, a medida que el exilio se prolongaba, comenzaron a naturalizarse, convencidos de que era un deber cívico y una forma de participar plenamente en la sociedad.
Ese paso les abrió también las puertas de la política. En 1973, el puertorriqueño Maurice Ferré fue el primer candidato hispano en recibir un amplio respaldo de la comunidad cubana y se convirtió en el primer alcalde hispano de Miami. En 1985, Xavier Suárez fue elegido primer alcalde de origen cubano de la ciudad.
La primera cubanoamericana elegida al Congreso de Estados Unidos fue Ileana Ros-Lehtinen, quien además se convirtió en la primera mujer hispana elegida para la Cámara de Representantes.
Desde entonces, numerosos cubanoamericanos han ocupado cargos como alcaldes, congresistas, legisladores estatales, comisionados y otros puestos de responsabilidad, consolidando una presencia política de gran influencia en Miami, el sur de la Florida y Estados Unidos.
El congresista cubano Lincoln Díaz-Balart fue el principal impulsor de la Ley NACARA, que permitió a miles de inmigrantes, especialmente exiliados nicaragüenses y centroamericanos, regularizar su situación migratoria en Estados Unidos.
Aunque los cubanoamericanos representan aproximadamente el 3 % del electorado hispano de Estados Unidos, su influencia política ha sido muy superior a su peso demográfico y ha resultado decisiva en numerosas campañas presidenciales, especialmente en la Florida, uno de los estados clave en las elecciones nacionales. Ninguna otra comunidad de origen hispano ha ejercido una influencia tan constante y activa en la política estadounidense durante las últimas décadas.
Marco Rubio y Donald Trump en un debate presidencial en Greenville, Carolina del Sur. El 13 de febrero de 2016.
La estrecha relación del presidente Ronald Reagan con el exilio cubano dio lugar a la creación de Radio Martí en 1985, a la que posteriormente se sumó Televisión Martí en 1990. Ambas comenzaron transmitiendo desde Washington y, años más tarde, trasladaron sus operaciones a Miami.
En 1996, durante la presidencia de Bill Clinton, la aprobación de la Ley Helms-Burton endureció el embargo contra el régimen cubano. En la actualidad, la influencia política cubanoamericana continúa reflejándose en la presencia de destacados dirigentes en el Gobierno federal.
El nombramiento de Marco Rubio como secretario de Estado de Estados Unidos y convertirse en jefe de la diplomacia estadounidense, constituye uno de los mayores logros alcanzados por esta comunidad.
La huella cubana en Estados Unidos
En la actualidad viven en Estados Unidos alrededor de 2,5 millones de personas de origen cubano, concentradas principalmente en la Florida, aunque también en Nueva Jersey, Texas, Nevada y otros estados.
Los cubanos no solo transformaron Miami hasta convertirla en la principal ciudad bilingüe de Estados Unidos. Hoy el español forma parte de la vida cotidiana y se utiliza en bancos, hospitales, juzgados, escuelas, universidades y comercios. Incluso el examen para obtener la licencia de conducir puede realizarse en español.
El dinamismo empresarial de la comunidad cubana contribuyó a convertir a Miami en un importante centro logístico, financiero y comercial, así como en la principal puerta de entrada para los negocios entre Estados Unidos, Hispanoamérica y el Caribe.
La influencia cubana también se aprecia en la gastronomía. En toda la ciudad abundan las cafeterías y restaurantes donde sirven café cubano, sándwich cubano, croquetas, ropa vieja, lechón asado, pastelitos, yuca con mojo y tostones, entre otras especialidades que hoy forman parte de la identidad culinaria de Miami.
Asimismo, los cubanos y sus descendientes han destacado en Hollywood, la economía, la empresa, las artes, la cultura, el deporte, la educación, la ciencia, la medicina, la ingeniería, el derecho, la arquitectura y la tecnología, dejando una huella profunda en numerosos ámbitos de la sociedad estadounidense.
La historia del exilio cubano y la realidad que hoy día se vive en la isla constituye uno de los ejemplos más notables de cómo una comunidad puede reconstruir su vida cuando encuentra un entorno de libertad, seguridad jurídica y oportunidades. En apenas unas décadas, aquellos hombres y mujeres que llegaron prácticamente sin recursos transformaron no solo su propio destino, sino también el de la ciudad que los acogió. Su experiencia demuestra el valor del trabajo, el emprendimiento y las instituciones democráticas como motores del progreso.