Mapa interactivo revela el alcance de violaciones de derechos humanos en misiones médicas cubanas

Médicos cubanos en Haití, en una imagen de archivo. (Stan Honda/AFP/File)

Sumario

  • La Fundación para los Derechos Humanos en Cuba lanzó un mapa interactivo para documentar el alcance internacional de las misiones médicas cubanas y recopilar denuncias sobre presunta trata de personas, trabajo forzoso y violaciones de derechos humanos.
  • El proyecto, desarrollado junto al Colegio Médico Independiente de Cuba y exintegrantes de brigadas médicas, reúne testimonios sobre retención de pasaportes, restricciones de movimiento, vigilancia, separación familiar y amenazas contra profesionales y sus allegados.

La Fundación para los Derechos Humanos en Cuba presentó un mapa interactivo destinado a documentar el alcance internacional de las misiones médicas cubanas y recopilar denuncias de trata de personas, trabajo forzoso, explotación económica y otras violaciones de los derechos humanos.

La iniciativa fue desarrollada en colaboración con el Colegio Médico Independiente de Cuba y profesionales cubanos de la salud que abandonaron misiones en diferentes países. La herramienta identifica las naciones donde han operado las brigadas y reúne información sobre las condiciones laborales y personales denunciadas por médicos, enfermeros, técnicos y otros trabajadores sanitarios.

“Queremos con este mapa identificar los países en los que han operado las misiones médicas y reunir toda la información sobre las condiciones y las denuncias por parte de estos trabajadores de la salud”, explicó a Martí Noticias Magdelivia Hidalgo, directora del Programa Cuba de la Fundación para los Derechos Humanos.

El proyecto recoge testimonios sobre la retención de pasaportes y otros documentos, restricciones de movimiento, vigilancia, separación familiar y amenazas de represalias contra los profesionales y sus familiares.

“Buscamos visibilizar los testimonios sobre la retención de documentos, las restricciones de movimiento que han tenido los doctores, la vigilancia, la separación de familiares y las amenazas que han recibido”, señaló Hidalgo.

Uno de los principales aspectos documentados es el control ejercido por las autoridades cubanas sobre el dinero pagado por los países que contratan los servicios de las brigadas. De acuerdo con los testimonios y denuncias recopilados por la Fundación, el Gobierno cubano habría retenido entre el 75 % y el 90 % de esas cantidades, mientras los profesionales recibirían solamente una fracción.

Los participantes tampoco tendrían acceso completo a los contratos suscritos entre La Habana y los gobiernos receptores. Según las denuncias, desconocen cuánto se paga realmente por sus servicios y no pueden negociar libremente su remuneración ni las condiciones bajo las cuales desarrollarán su trabajo.

“Queremos también que el mundo conozca que el Gobierno se ha quedado entre el 75 y el 90 % de los salarios de los doctores”, afirmó Hidalgo.

La activista cuestionó que los profesionales cubanos no reciban directamente el importe correspondiente a sus servicios, como sucede con otros trabajadores sanitarios contratados internacionalmente.

“¿Por qué los profesionales no pueden ser pagados como se le paga a cualquier doctor en el país al que van a cumplir la misión? Eso es lo que nosotros estamos exigiendo”, declaró.

Las denuncias recogidas en el mapa coinciden con prácticas documentadas previamente por el Departamento de Estado de Estados Unidos dentro del programa cubano de exportación de trabajadores.

En una hoja informativa dedicada al tema, el Departamento de Estado advirtió sobre indicadores de trata de personas y trabajo forzoso, entre ellos la confiscación de pasaportes y credenciales profesionales, la vigilancia, los toques de queda, las restricciones de movimiento y las amenazas contra los trabajadores o sus familiares.

La publicación oficial también señala la falta de transparencia en torno a los contratos y la remuneración del personal enviado al extranjero, así como el control de las autoridades cubanas sobre una parte considerable del dinero generado por esos servicios.

La Fundación explicó que el mapa no será una herramienta estática, sino que continuará actualizándose con nuevas denuncias, documentos y testimonios organizados por países. El propósito es reflejar la dimensión internacional de las misiones y sus consecuencias sobre los profesionales y sus familias.

“Vamos a seguir incorporando todas las denuncias que nos han ido llegando, país por país, y los testimonios de los profesionales que se han visto obligados a abandonar las misiones para proteger su libertad, su integridad y sus derechos fundamentales”, dijo Hidalgo.

Según la directora del Programa Cuba, cada relato ayudará a comprender la dimensión humana de un sistema señalado por someter a los trabajadores sanitarios a condiciones coercitivas y privarlos de la mayor parte del dinero pagado por su labor.

“Cada testimonio nos va a permitir comprender la dimensión humana de un sistema que ha sido denunciado por someter a profesionales de la salud a condiciones coercitivas y privarlos de la mayor parte de la remuneración pagada por su trabajo”, agregó.

Otro de los objetivos del proyecto es conservar evidencias que puedan utilizarse en futuras acciones de incidencia y en eventuales procesos de rendición de cuentas contra funcionarios vinculados con la organización y supervisión de las misiones médicas.

“Vamos a seguir dando visibilidad a quienes durante años no han podido contar sus historias y preservando las evidencias para futuras acciones de incidencia y rendición de cuentas”, afirmó Hidalgo.

La representante de la Fundación sostuvo que quienes participaron en la administración del programa deberán responder por las condiciones impuestas a los médicos y por el impacto que la exportación de profesionales ha tenido en el sistema sanitario de la isla.

“Queremos que cada uno de estos represores de bata blanca y cada uno de los que se han visto involucrados, que están en este mapa, sepan que vamos a tener la posibilidad de exigir rendición de cuentas”, manifestó.

Hidalgo también relacionó el envío de profesionales al extranjero con la escasez de personal sanitario dentro de Cuba, donde la población enfrenta dificultades para recibir atención médica, mientras numerosos especialistas permanecen desplegados en otros países.

“Ellos han sido responsables de que el sistema de salud cubano esté en condiciones tan precarias, porque en Cuba no hay doctores y, sin embargo, los doctores están cumpliendo misión por un salario mínimo”, afirmó.

En Estados Unidos, las condiciones de las brigadas médicas cubanas han sido objeto de iniciativas legislativas. En marzo de 2025 fue presentada en la Cámara de Representantes la resolución H. Res. 205, que denunció la trata de personas y el trabajo forzoso del personal médico cubano e instó a los gobiernos receptores a proteger sus derechos y pagarles directamente.

Anteriormente, en junio de 2021, fue presentado en el Senado el proyecto S. 2138, conocido como Ley para Combatir la Trata de Médicos Cubanos. La iniciativa propuso elaborar informes periódicos sobre los países receptores, el número de profesionales desplegados, los acuerdos financieros y las condiciones en las que vivían y trabajaban.

Hidalgo aclaró que la Fundación no se opone a que los profesionales cubanos presten servicios sanitarios en otras naciones, sino a las condiciones laborales y económicas bajo las cuales son enviados.

“Nosotros sí queremos que los cubanos ayuden en el mundo, pero exigimos que se les pague lo mismo que se le paga a un doctor en cada país”, concluyó.

La Fundación para los Derechos Humanos en Cuba y las organizaciones colaboradoras invitaron a médicos, enfermeros, técnicos y otros profesionales cubanos que hayan participado en misiones internacionales a presentar sus testimonios. La información recibida será procesada mediante protocolos de seguridad y verificación, con protección de la identidad cuando así lo soliciten los denunciantes.