Hoteles Marriot listos para operar en Cuba

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Arne M.Sorenson, presidente de Marriot International, Inc.

"Aunque la ley de Estados Unidos aún no permite a Marriott hacer negocios con Cuba, estamos listos para empezar ahora mismo", afirma Arne M.Sorenson, presidente de Marriot International, Inc.

El presidente y CEO de Marriott International, Inc., Arne M. Sorenson, afirma en su blog que esa cadena hotelera, está lista para hacer negocios en Cuba “desde ahora mismo”.

“Acabo de regresar de mi primera visita a Cuba, donde pasé varios días hablando con funcionarios, líderes culturales y de negocios y ciudadanos comunes. No quedé defraudado (…) En el colorido y energético entorno de La Habana hallé a un pueblo deseoso de tener relaciones con Estados Unidos (…) orgulloso de su pasado y entusiasmado por el futuro”, escribe Sorenson, en un artículo titulado Cuba: ready,set,go!

Sorense explicó que “aunque la ley de Estados Unidos aún no permite a Marriott hacer negocios con Cuba, estamos listos para empezar ahora mismo y sabemos que los pasos dados por el presidente Obama para reactivar las relaciones con Cuba han generado una especie de carrera global que involucra a negocios de otros países para dejar tan poco como sea posible a las compañías estadounidenses cuando sean totalmente eliminadas las actuales restricciones”.

“En ningún sector eso es tan claro como en el de viajes. Compañías hoteleras de Latinoamérica y Europa han estado haciendo negocios con Cuba durante décadas. Con los viajes a Cuba en aumento, los hoteles existentes están llenos y las cadenas de otros países se apresuran a contratar la mayor cantidad posible de nuevos hoteles antes de que Marriott y otras empresas de EE.UU. accedan a ese mercado”, advierte.

Sorense alega en su artículo que las compañías estadounidenses deberían tener el permiso para “al menos poder competir por todo este nuevo negocio de viajes a Cuba”, donde, además de “contribuir a una más fuerte relación entre ambos países”, los hoteles bajo su administración emplearían a “cientos, miles de cubanos” y, a la vez, podrían recibir a decenas de miles de visitantes estadounidenses.

“Se prevé que este año se dupliquen las visitas de estadounidenses a Cuba. Si el Congreso actúa para levantar la prohibición de viajes, la cifra podría aumentar hasta cinco millones en unos pocos años. Hagan el viaje si tienen la oportunidad. Los ciudadanos estadounidenses deberían ser libres de viajar a Cuba, como lo son para ir a otros países, y sacar sus propias conclusiones sobre esa fascinante cultura. ¿Por qué prohibir a la gente conocerse unos a otros? Es mucho más probable que tengamos mejores relaciones si hay una relación vibrante entre nuestros pueblos”.

Sorense concluye sus argumentos con una afirmación y una interrogante: “Mientras se despeja la bruma de cinco décadas de aislamiento diplomático, también los negocios estadounidenses pueden tener un papel crucial en una nueva relación entre Cuba y Estados Unidos. La demanda de viajes está creciendo, hay sociedades en oferta y contratos listos para ser firmados. ¿No deberíamos dar el paso?”.