Un hombre armado con un machete penetró este lunes en un aula de la Escuela Secundaria Básica Regino Eladio Boti, de la ciudad de Guantánamo, desatando el pánico entre alumnos y docentes.
De acuerdo con testimonios de vecinos y testigos, la irrupción ocurrió en la sesión de la mañana al borde del mediodía en la secundaria básica situada en 7 Oeste, entre Sol del Prado y Aguilera.
Hay varias versiones sobre las causas por las que el hombre entró armado al centro escolar, todas vinculadas a un presunto robo, pero hay un denominador común: logró hacerlo en pleno período lectivo, que la Policía demoró en arribar al lugar y que fue capturado gracias al esfuerzo conjunto de maestros y padres.
Lo ocurrido deja al descubierto la carencia de protocolos efectivos para prevenir episodios de violencia dentro de las escuelas, factor que impacta tanto en la seguridad física de los alumnos y profesores como en la calidad de su entorno educativo.
“El personal de la escuela tuvo que entrar al delincuente hacia las oficinas de la escuela para protegerlo, porque la comunidad se movilizó y quería golpearlo fuertemente. Luego la policía llegó y lo arrestó”, relató el periodista independiente guantanamero Niober García Fournier.
El agresor, del que Martí Noticias solo ha podido obtener el alias, “se le conoce como Cabeza “estaba de libertad condicional. Se encontraba trabajando en el cementerio a unas pocas cuadras de la escuela donde cometió el hecho delictivo. En estos momentos se encuentra bajo custodia policial”, subrayó el comunicador.
La desprotección de los estudiantes en las escuelas cubanas se evidencia en la ausencia de protocolos de seguridad y de personal entrenado para garantizarla, así como en el notable déficit de medios tecnológicos idóneos para proteger las instituciones de enseñanza como alarmas de incendio, cámaras de video, aplicaciones para teléfonos inteligentes con botón de pánico para alertar a las fuerzas policiales de cualquier peligro, entre otros.
En este sentido, la socióloga Helen Ochoa apuntó, en conversación con nuestra redacción, que “históricamente, las escuelas cubanas se consideraban entornos seguros. Sin embargo, el actual deterioro del tejido social y el aumento de la violencia han dejado obsoleta la estructura vigente”.
Actualmente, la custodia de los centros durante la jornada laboral recae sobre los propios profesores, mientras que fuera de horario, el Cuerpo de Vigilancia y Protección (CVP) se limita a cuidar los bienes materiales del Estado, no la integridad de las personas, precisó la especialista.
La situación actual evidencia que la seguridad ciudadana en el ámbito escolar ha dejado de ser confiable: “Hasta hace unos años la seguridad ciudadana en Cuba, y sobre todo en las escuelas, era bastante confiable. El nivel de violencia en aumento proporcional con el descalabro social actual, ha puesto en evidencia que ya no hay seguridad en las escuelas y que la política de cuidar la integridad física de los estudiantes y profesores no puede descansar sobre el personal docente”, enfatizó.
“Es necesario articular cuerpos de protección como mismo tienen las empresas económicamente rentables como el turismo que cuentan con personal permanente solo para la protección contra actos vandálicos y criminales. Las escuelas en Cuba han dejado de ser un lugar seguro para la permanencia de los niños y adolescentes”.
El incidente devela, además, la poca transparencia de las autoridades locales y de los medios de prensa estatales, que no han informado sobre el suceso.
La creciente ola de delincuencia en Cuba ha encendido las alarmas sobre la vulnerabilidad extrema que enfrentan los sectores más sensibles de la sociedad. García Fournier denunció que el sistema de protección estatal ha fallado al dejar a los estudiantes, tanto en Guantánamo como en el resto de la isla, en un estado de total desprotección.
Señaló que, ante incidentes de inseguridad en los centros escolares, han sido los propios profesores quienes han tenido que asumir el rol de guardianes ante la ausencia de protocolos eficaces: "Los estudiantes cubanos están desprotegidos", afirmó.
En noviembre de 2025, fue asesinado el profesor de Educación Física, Rolando Castelvi Riñat, en la Escuela Pedagógica “José Maceo Grajales” de la capital guantanamera, mientras cumplía funciones de guardia en la institución.