Un grupo impreciso de internos, incluyendo al preso político Fernando Michael Bárzaga Mompié, padece hepatitis A en la prisión de San Ramón, ubicada en Manzanillo, en la provincia Granma.
Aunque no hay un remedio específico para curar la hepatitis A y el cuerpo suele eliminar el virus por sí solo en algunas semanas o meses, los reclusos enfermos no tienen acceso a medicamentos para controlar las náuseas o vómitos arriesgándose a la deshidratación.
En las condiciones de la cárcel tampoco tienen posibilidades de alimentarse con una dieta adecuada ni beber mucha agua u otros líquidos, recomendaciones que deben seguir los contagiados.
Las formas más comunes de transmisión de la hepatitis A son la ingesta de alimentos o agua contaminados con residuos fecales, la falta de higiene personal o el contacto físico estrecho.
El brote de hepatitis A se propaga en distintas zonas de la Isla, siendo más severo en Ciego de Ávila y Santiago de Cuba, en un contexto en el que la insalubridad, la acumulación de basura, las tupiciones del alcantarillado y la contaminación del agua potable se han vuelto crónicas.
En las cárceles cubanas, la hepatitis A se extiende de manera alarmante. Familiares de reclusos han reportado la enfermedad, entre finales de 2024 y principios de 2026, en destacamentos completos de La Pendiente de Santa Clara, La Condesa y Quivicán, de Mayabeque, Boniato y Aguadores de Santiago de Cuba, El Típico de Las Tunas y Valle Grande y el Combinado del Este de La Habana.
“En el Combinado del Este hay hepatitis, que lleva un tratamiento que allí ellos no lo pueden hacer y en otras prisiones de Cuba también hay”, dijo la esposa de un preso político que pidió el anonimato por temor a represalias.
“En la calle hay hepatitis, hay un brote de hepatitis en Cuba, hay niños con hepatitis y puede resultar peligroso en los tiempos que corren que no hay medicamentos y la higiene está ausente tanto en las prisiones como afuera debido a la escasez de agua que muchas veces llega a la población mezclada con aguas residuales”.
La hepatitis A es una enfermedad leve, pero en personas mayores u otros casos raros puede causar insuficiencia hepática fulminante.