Frío, hambre y apagón... un invierno bien duro para los cubanos

Una imagen de Matanzas.

Sumario

  • Residentes en varias localidades de Cuba enfrentan apagones prolongados, bajas temperaturas y escasez de alimentos, agravando la crisis cotidiana.
  • En La Habana y Holguín, los cortes eléctricos limitan el suministro a pocas horas diarias, afectando la conservación de alimentos, el acceso a información y las comunicaciones.
  • Testimonios desde Guanabacoa y 10 de Octubre describen hambre, frío y largas jornadas sin electricidad, con fuerte impacto en niños y condiciones de vida.
La crisis energética y alimentaria en Cuba alcanza niveles críticos, con apagones que se extienden hasta 20 horas diarias, temperaturas en descenso y una aguda escasez de alimentos que golpea duramente a la población.

La combinación de apagones prolongados, el descenso de las temperaturas y la persistente escasez de alimentos agudizan la crisis que enfrentan los residentes en diferentes localidades de Cuba.

Reportes recogidos por Martí Noticias indican que, en varios puntos de la isla, el suministro eléctrico se limita a periodos de entre dos y tres horas al día.

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La crisis energética y alimentaria se agrava para los cubanos en medio de una ola de frío

Esto se va a caer por los apagones

En el municipio de Marianao, La Habana, Jorge de Armas describió la inestabilidad del servicio como un asunto crítico para la permanenecia del régimen.

“Ahora volvió a venir la luz, se va y viene, se va y viene, para normalmente 8 o 9 horas, 10 horas, las horas que le de la gana a la dictadura esta. Esto se va a caer por los apagones, deja que se vaya el friito y empiece el calor para que tú veas”, afirmó el residente.

Por otro lado, en la provincia de Holguín, el opositor Julio César Álvarez reportó ciclos de racionamiento de tres horas con servicio por seis horas de interrupción.

“Es decir 3 horas de corriente, 6 horas de apagón y los apagones son terribles, terribles, terribles, terribles. Ya los refrigeradores no se congelan, casi las 24 horas del día oscuro”.

Álvarez también destacó que las interrupciones afectan la infraestructura de las comunicaciones.

“Cada vez que se va la corriente en la Torre de la Loma la Cruz, generalmente se va la señal de radio y televisión y no se puede ver oír escuchar nada, nada. Estamos en cero entonces”, añadió.

La Unión Eléctrica de Cuba (UNE) proyectó para el jueves un déficit de 1.765 megawatts, una cifra que implica que más de la mitad de la demanda nacional durante el horario pico quedará sin servicio. La entidad atribuyó esta crisis a la salida del sistema de nueve bloques de generación: seis debido a averías y tres por labores de mantenimiento programadas.

De acuerdo con datos de la consultora Kpler citados por el Financial Times, Cuba enfrenta un margen crítico de supervivencia energética: sus reservas de petróleo apenas alcanzarían para cubrir entre 15 y 20 días bajo los niveles de demanda actuales.

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Esta fragilidad se ve agravada por una escasez aguda de fueloil, el combustible esencial para mantener operativas las plantas de generación eléctrica, lo que coloca al sistema nacional en un estado de vulnerabilidad extrema.

Desde el municipio de Guanabacoa, la activista Evelyn Pineda relató el impacto que la falta de servicio eléctrico está generando en esta localidad de la capital cubana: “Bueno, ayer estuvo el día entero la población, todo el mundo sin comer nada, sin desayunar y sin comer nada. Los niños llorando porque tenían hambre”.

Una imagen de la vida diaria en la isla.

Finalmente, Yanaisy Curbelo, residente del municipio 10 de Octubre, señaló que aunque las bajas temperaturas han reducido temporalmente la presencia de mosquitos, en medio de la escesez de alimentos al llegar el frío la sensación de hambre se vuelve insoportable.

“La Electricidad nos la están quitando 18 y 20 horas diarias. Está un poco mejor con el tema de los mosquitos, no porque hayan limpiado la suciedad, porque la suciedad está igual que siempre, pero el frío se lo lleva. Pero yo creo que no hay nada más malo en la vida que el frío y el hambre. No se puede dormir”, concluyó Curbelo.