En Cuba vieron el escándalo de la ONU como ejemplo del "matonismo" del régimen

Ernesto Soberón (camisa blanca), embajador de Cuba en la ONU, lideró acto de repudio contra delegación norteamericana y activistas cubanos

Sumario

  • Opositores y activistas cubanos dentro y fuera de la isla reaccionaron al acto de repudio de diplomáticos del régimen en la sede de la ONU contra defensores de derechos humanos, expresos políticos y líderes opositores.
  • Yoani Sánchez calificó la conducta como agresiva, grosera y ajena a la diplomacia, y la interpretó como una muestra de la impunidad con que actúa el gobierno cubano.
  • Alejandro Tur Valladares describió el episodio como una señal de la degradación institucional.
  • Manuel Cuesta Morúa sostuvo que estos actos son ya oficiales y evidencian violencia institucional del Estado.
Opositores y activistas cubanos dentro y fuera de la isla condenaron el acto de repudio protagonizado por diplomáticos del régimen en la sede de la ONU contra defensores de derechos humanos y líderes opositores.

Opositores y activistas cubanos dentro de la isla reaccionaron al acto de repudio protagonizado el lunes por diplomáticos del régimen en la sede de las Naciones Unidas contra defensores de derechos humanos, expresos políticos y líderes opositores que asistían en días recientes a un evento oficial.

El incidente se difundió a través de las redes sociales, donde se observó a la delegación oficialista gritando e interrumpiendo a los participantes en la sede del organismo internacional.

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En conversación con el programa Las noticias como son, de Radio Martí, la periodista y activista Yoani Sánchez calificó la conducta de los funcionarios como una muestra de la falta de compostura y del lenguaje agresivo que el régimen utiliza de forma cotidiana dentro de la isla.

"Porque no solamente es lo que gritan, también hacen una gestualidad muy soez que es absolutamente insultante, denigrante, y que no tiene nada que ver con el lenguaje de la diplomacia, que se supone que es un lenguaje de la conciliación, de encontrar los puntos en común, un lenguaje incluso de excesiva educación", señaló Sánchez.

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La comunicadora recordó un suceso similar ocurrido en 2018 en la sede de Naciones Unidas, cuando la entonces embajadora de Estados Unidos ante el organismo, Nikki Haley, presenció la interrupción de la delegación cubana:

"Cuando vio a los diplomáticos cubanos tan descompuestos, prácticamente golpeando las mesas para impedir hablar a los que tenían críticas hacia el régimen de La Habana, ella dijo una frase que yo quiero rescatar: Si así se comportan aquí, imagínense qué harán dentro de Cuba con sus opositores".

Para Sánchez, lo sucedido esta semana es "un botón de muestra" de la impunidad, el matonismo y la chusmería con que el gobierno actúa fronteras adentro: "Esa no es solamente la diplomacia, esa es la política de Estado".

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Desde la provincia de Cienfuegos, el comunicador independiente Alejandro Tur Valladares afirmó que el comportamiento de la delegación cubana evidencia una constante degradación institucional: "Estábamos asistiendo ante un acto de diplochusmería o diplochancletería, algo así, y no es más que un signo inequívoco de la degradación de la actividad diplomática en Cuba".

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Tur Valladares repasó además antecedentes históricos de este tipo de conductas en escenarios internacionales:

En 2010 en el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, un delegado cubano golpeó la mesa con la placa de su representación para interrumpir al director de una ONG que denunciaba violaciones en la isla.

También en 2014 disidentes cubanos y venezolanos sufrieron actos de repudio y verbalizaciones condenatorias al testificar ante paneles de la ONU.

Asimismo, el analista explicó que esta postura agresiva ocurre en vísperas del debate y votación de la resolución del embargo, considerada por el régimen cubano desde hace más de tres décadas como una batalla diplomática.

"El gobierno cubano está muy nervioso, ya que se sabe que esta ha sido su herramienta de propaganda por excelencia. El año pasado hubo varios votos en contra y cerca de una docena de abstenciones, un número que presumiblemente aumentará este año. Perder este terreno sería el acabose definitivo para su aislamiento diplomático a nivel mundial".


Por su parte, desde La Habana, el opositor Manuel Cuesta Morúa enfatizó que estos altercados reflejan la incorporación orgánica de la violencia institucional frente a actores pacíficos.

"La diferencia ahora es que estos actos de repudio son puramente oficiales; ya no se puede decir que son parte de los actos de repudio del pueblo. Esa diferencia es crucial para entender cómo el Estado se comporta contra los ciudadanos", comentó el presidente del Consejo para la Transición Democrática en Cuba.

Cuesta Morúa sostuvo que, a falta de capacidad para debatir ideas, la respuesta estatal sigue siendo el ejercicio de la fuerza y la provocación. Sin embargo, destacó que ante la agresión verbal de los diplomáticos en la ONU, los activistas y defensores de derechos humanos mantuvieron una postura pacífica y no cedieron a la provocación.

"Lo más interesante es que no hubo respuesta a esta provocación violenta del Estado. Hay que seguir trabajando contra todas las formas de violencia que monopoliza el Estado: la violencia monopólica contra la sociedad civil y la violencia hegemónica contra actores pacíficos. Triste historia, pero no hay que amilanarse", sentenció.