Sumario
- El régimen cubano aprobó la Ley 179, que elimina la exigencia de residencia para integrar equipos nacionales y permite la participación de emigrados y extranjeros sin residencia permanente.
- La norma abre también la convocatoria a descendientes de cubanos residentes en otros países y autoriza por primera vez publicidad y patrocinio en el deporte.
A raíz de la pobre actuación del Team Asere en el reciente Clásico Mundial de Béisbol, el régimen aprobó una ley que permite por primera vez que cubanos y extranjeros sin residencia permanente en la isla participen en el sistema deportivo del país, incluidas las selecciones nacionales.
La Ley 179 del Sistema Deportivo Cubano elimina la exigencia de residencia para integrar equipos nacionales y abre la puerta a la participación de emigrados, tras décadas de restricciones que excluyeron a cientos de atletas, sobre todo peloteros.
Asimismo, amplía la posibilidad de convocatoria a descendientes de cubanos, residentes en otros países, a unirse al movimiento deportivo de la isla.
Antes del pasado Clásico Mundial, varios peloteros cubanoamericanos, como el campocorto de los Angelinos de Los Angeles, Zach Neto, expresaron sus intenciones de jugar por la selección de la Mayor de Las Antillas, pero fueron rechazados por las autoridades deportivas de la dictadura.
Ya desde el WBC del 2023, por primera vez, Cuba llamó a filas a peloteros que jugaban en las Grandes Ligas y que hasta no hacía mucho tiempo, calificaba de traidores, desertores y apátridas.
En aquella ocasión, se sumaron hombres como Yoán Moncada, Luis Robert y Andy Ibáñez, de los cuales, sólo el primero de ellos repitió en el 2026.
Según la nueva ley 179, las federaciones mantienen el control exclusivo sobre la selección de deportistas y técnicos, y quedan excluidos quienes hayan sido sancionados con separación o expulsión del sistema.
La legislación también autoriza por primera vez la publicidad y el patrocinio en el deporte cubano, para permitir que extranjeros acreditados y cubanos en el exterior financien proyectos, desde torneos domésticos, hasta equipos a competencias internacionales.
El gobierno busca captar divisas de los exiliados y otros inversionistas extranjeros, en un contexto de escasez, apagones y migración masiva generados por el propio modelo impuesto por el régimen.