El hambre afecta casi al doble de mujeres que de hombres en Cuba

La malnutrición afecta casi al doble de mujeres que de hombres en Cuba.

Sumario

  • Una joven madre cubana de 18 años relató que suele comer solo una vez al día debido a la escasez, priorizando la alimentación de su hijo en medio de la crisis alimentaria.
  • Food Monitor Program advirtió que la inseguridad alimentaria en Cuba afecta de forma desproporcionada a las mujeres, quienes además asumen la mayor carga en la búsqueda, administración y preparación de alimentos.

Una joven madre cubana de 18 años dijo a Martí Noticias que la mayoría de los días come una sola vez. Algunas veces logra hacerlo dos, pero la escasez obliga a establecer prioridades dentro de su hogar.

Su testimonio pone rostro a una tendencia documentada por Food Monitor Program, que advierte que el deterioro de la seguridad alimentaria en Cuba está afectando de manera desproporcionada a las mujeres, sobre quienes recae además buena parte de la responsabilidad de conseguir, administrar y preparar los alimentos para sus familias.

La joven recordó una mañana en particular, cuando no tenía qué ofrecerle a su hijo al despertar.

“Lo miré durmiendo y yo nada más pensaba qué le daría cuando se despertara, qué podía darle. No tenía nada, nada, nada. No había ni agua ese día”, relató.

Según la Encuesta Nacional de Seguridad Alimentaria 2025, analizada por Food Monitor Program, la proporción de encuestados que dijo haber pasado hambre durante los 30 días anteriores aumentó del 18,7 % en 2023 al 24,6 % en 2024 y al 33,9 % en 2025.

Sergio Ángel Baquero, director de Proyectos de Food Monitor Program, explicó a nuestra redacción que los resultados apuntan a una creciente vulnerabilidad de las mujeres en medio de la crisis alimentaria.

De acuerdo a los resultados, la malnutrición afecta casi al doble de mujeres que de hombres en Cuba.

La organización analizó registros válidos de peso y estatura de 1.275 mujeres y 1.228 hombres. El 9 % de ellas estaba por debajo del peso saludable, frente al 4,9 % de los hombres. La diferencia se mantuvo en todos los grupos de edad estudiados.

Food Monitor Program señala además una aparente paradoja: las mujeres describen hogares ligeramente mejor abastecidos que los hombres, pero registran una prevalencia de bajo peso casi dos veces mayor.

Para la organización, los resultados son compatibles con una posible “dinámica de sacrificio alimentario femenino”, en la que las mujeres reducen sus porciones, dejan de comer o reservan los mejores alimentos para sus hijos, familiares enfermos u otras personas dependientes.

La desigualdad no se limita a cuánto comen. Las mujeres también concentran buena parte de las tareas relacionadas con la alimentación familiar.

Mujeres en Cuba en medio de la crisis

Según Food Monitor Program, en el 92,1 % de los hogares descritos por mujeres, al menos una participa en la preparación de los alimentos, mientras que el 74,8 % cocina sola o acompañada por otra persona.

La vulnerabilidad se extiende a las mujeres mayores de 60 años. De acuerdo con la organización, el 94,7 % teme que sus ingresos resulten insuficientes, el 92,2 % ha enfrentado dificultades para conseguir medicamentos y el 87,6 % depende exclusivamente de una jubilación o pensión.

Las diferencias nutricionales aparecen también entre las mujeres más jóvenes. Entre los 18 y 25 años, el 12,6 % registró bajo peso, frente al 8,3 % de los hombres. Entre los 26 y 40 años, las cifras fueron del 8,9 % y el 5 %, respectivamente.

Las provincias con mayores porcentajes de mujeres con bajo peso fueron Las Tunas, con un 25 %; Guantánamo, con 23,4 %; Pinar del Río, con 21,4 %; y Granma, con 20,3 %, según la encuesta.

Food Monitor Program utiliza el término “feminización de la subalimentación” para describir los resultados: no solo por la mayor incidencia del bajo peso entre las mujeres, sino también por la carga que asumen para sostener la alimentación familiar en condiciones de escasez.

Para la madre de 18 años entrevistada en La Habana, esas estadísticas se traducen en una decisión cotidiana mucho más sencilla y difícil a la vez: cuánto puede comer ella cuando primero tiene que asegurarse de que su hijo tenga algo que llevarse a la boca.