De potencia agrícola a economía en crisis: el contraste entre la Cuba de la década del 50 y la de 2026

DERRUMBE DICIEMBRE 2023

Sumario

  • El texto contrasta la economía cubana de finales de los años cincuenta con la profunda crisis actual marcada por la caída del PIB, la inflación y el deterioro de las condiciones de vida.

La baja productividad del modelo impuesto en la isla por un gobierno comunista desde hace más de seis décadas ha llevado a la crisis que padece la población actualmente. En vísperas de 1959, Cuba era una potencia agrícola exportadora del Caribe: producía cerca de 5,8 millones de toneladas de azúcar, la agricultura generaba más de un tercio del ingreso nacional y alrededor del 90% de las exportaciones.

Hoy los sectores productivos están estancados. Dentro de ellos, la producción de alimentos y, en especial, la agricultura. Cuba se ha convertido en un país importador de lo que antes exportaba.

¿Cómo era realmente la economía cubana en vísperas de la Revolución?

Los datos históricos muestran una realidad que el debate político suele eclipsar: a finales de los años cincuenta, Cuba se contaba entre las economías de mayor nivel de vida de América Latina.

Según el Estudio Económico de América Latina de la CEPAL correspondiente a 1957, el producto por habitante de Cuba creció ese año un 6,1 %. El promedio de América Latina fue del 2,4 %. Incluso Venezuela, entonces impulsada por su expansión petrolera, registró el mismo crecimiento que la mayor de las Antillas.

Otro indicador es todavía más revelador. Según el Anuario de Cuentas Nacionales de las Naciones Unidas, citado por el economista Eric Baklanoff, el ingreso real por habitante de Cuba en 1957 rondaba los 378 dólares de la época. Eso colocaba a la isla en el cuarto lugar de América Latina, solo detrás de Venezuela, Argentina y Uruguay.

La comparación con Europa es llamativa: con esos mismos datos, España registraba unos 324 dólares por habitante y Portugal, unos 212. El ingreso por habitante de Cuba superaba entonces al de ambos países.

Un estudio estadístico posterior de la CIA estimaba para 1957 un producto nacional bruto de unos 2.800 millones de pesos y un PNB por habitante de 424 pesos. En aquellos años el peso cubano mantenía paridad oficial con el dólar.

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Cuba: El antes y el después

El consumo de bienes duraderos ofrece otra imagen de aquella Cuba. Según estadísticas de Naciones Unidas, en 1957 había unos 45 televisores por cada mil habitantes, la cifra más alta de América Latina. El Departamento de Estado, con datos de la ONU, sitúa a Cuba en el quinto lugar mundial. Venezuela tenía unos 16 televisores por mil habitantes; Argentina y Brasil, cinco.

La radio mostraba un patrón parecido. Entre 1956 y 1958, Cuba registraba unos 169 aparatos por cada mil habitantes, el segundo índice de América Latina, solo detrás de Uruguay y ligeramente por encima de Japón.

En automóviles, señal del poder adquisitivo de una parte de la población, Cuba tenía en 1958 unos 24 vehículos de pasajeros por mil habitantes. Entre los países latinoamericanos de la comparación solo la superaba Venezuela, con 27. Uruguay tenía 22; Argentina, 19; México, 11; Brasil, 7, y Colombia, 6, según la ONU.

Cuba contaba además con una infraestructura considerable para un país de apenas 6,5 millones de habitantes. Una misión del Banco Mundial destacó su red ferroviaria, sus puertos, la Carretera Central, las instalaciones urbanas y sus 161 centrales azucareras como una base de capital para seguir desarrollando el país.

La CEPAL documentó que, de los créditos de desarrollo concedidos hasta septiembre de 1957, alrededor del 62,6 % se destinaba a servicios y obras públicas y cerca del 29 % a la industria.

El comercio exterior era igualmente relevante. Según la revisión estadística de la economía cubana publicada por la CIA, Cuba exportó en 1957 unos 818 millones de pesos. De esa cantidad, unos 654 millones procedieron del azúcar y sus derivados. La isla produjo alrededor de 5,7 millones de toneladas de azúcar ese año.

Un documento del Departamento de Estado describía en 1957 la actividad económica cubana en “niveles récord”, por una excelente zafra, buenos precios del azúcar y una elevada inversión pública. Al mismo tiempo, las reservas internacionales rondaban los 547 millones de dólares en julio de aquel año, una cifra que el propio informe consideraba suficiente para las necesidades de importación.

La "Revolución de 1959" no recibió entonces un país económicamente destruido, sino una de las economías de mayor ingreso y de mayor consumo relativo de América Latina.

La fotografía económica actual es radicalmente opuesta

Según el informe Evolución macroeconómica de Cuba en 2025 y perspectivas para 2026, publicado por la CEPAL el 1 de septiembre de 2026, el PIB cubano cayó 3,8 % en 2025.

El contraste regional es claro. Mientras Cuba encadenaba varios años de retroceso, América Latina y el Caribe crecieron cerca de 2,4 % en 2025. Para 2026, el organismo proyecta un crecimiento regional del 2,2 % y una contracción del PIB cubano del 10,3 %. Según estos números la peor economía de la región hoy es la de Cuba.

La isla atraviesa un cuadro de estanflación: actividad estancada o en caída e inflación elevada. La CEPAL atribuye el deterioro a la crisis energética, el déficit de petróleo, la caída del turismo, el endeudamiento, la escasez de divisas y la baja inversión.

El turismo ilustra la magnitud del golpe. Cuba recibió en 2025 unos 1,8 millones de visitantes internacionales, la cifra más baja desde 2002 —sin contar la pandemia—. En el primer semestre de 2026 llegaron solo 387.591 visitantes, un 60,7 % menos que en el mismo período del año anterior. La ocupación hotelera del primer trimestre de 2026 cayó al 12,9 %, frente al 23,7 % de un año antes.

Es un dato especialmente grave para un país que durante décadas apostó recursos a los hoteles y llegó a llamar al turismo “la locomotora de la economía cubana”.

También cayeron los ingresos externos. Según la CEPAL, las exportaciones de bienes y servicios sumaron 8.847 millones de dólares en 2025: 792 millones menos que en 2024 y muy por debajo de los 13.122 millones de 2018.

La caída más simbólica es la del azúcar. Una industria que fue el centro de la economía cubana produjo en la zafra 2024-2025 menos de 150.000 toneladas, según estimaciones a partir de partes oficiales. El consumo interno se calcula entre 600.000 y 700.000 toneladas al año. Cuba lleva años importando el endulzante.

La agricultura en general está igualmente presionada. La FAO ha señalado caídas en arroz y maíz, falta de fertilizantes, combustible e insumos, y una necesidad creciente de importar alimentos. Entre 2024 y 2025 estimó requerimientos de unos 1,3 millones de toneladas de cereales.

Otro eje es la electricidad. La crisis del Sistema Electroenergético Nacional ha provocado apagones prolongados y colapsos de la red. Los apagones golpean a la industria, los servicios, el transporte y casi toda la actividad productiva. Varias de las unidades térmicas del país han rebasado su vida útil y operan sin los mantenimientos necesarios.

El peso cubano siguió depreciándose. Según el seguimiento recogido por la CEPAL y la tasa informal de elTOQUE, el dólar pasó de alrededor de 435 pesos en enero de 2026 a cerca de 697 en septiembre. Buena parte de los precios internos se forma ya sobre una moneda que pierde poder de compra con rapidez.

La CEPAL estima que desde 2021 ha salido del país una cifra equivalente a cerca del 10 % de la población, sobre todo jóvenes y personas en edad laboral. Eso implica menos trabajadores, menos consumidores, menor recaudación y una población activa más envejecida. Según datos oficiales, uno de cada cuatro cubanos tiene más de 60 años.

Nada indica, si se mantienen las condiciones actuales, un cambio en el corto o el mediano plazo. La proyección de la CEPAL para 2026 incluso podría revisarse a la baja. A diferencia de 1957, cuando el crecimiento superó el 6 %, Cuba podría contraerse más de un 10 % en 2026 y la contracción acumulada en los últimos cinco años llegar a un 25%.