“¿Dónde está el pescado para la población?”: otro alimento que desapareció de la mesa del cubano

A pesar de vivir en una isla, los cubanos consumen cada vez menos pescado y mariscos, alimentos que se han convertido en un lujo para la mayoría.

Sumario

  • Food Monitor Program advierte que “una isla sin pescado en la mesa” es más que una anomalía económica.
  • La situación es consecuencia de un modelo que controla los recursos, restringe a los pescadores y produce cada vez menos, señala la organización.
  • En medio de una escasez crónica de alimentos, el pescado se ha convertido en un lujo que muy pocos pueden darse en Cuba.

El pescado se ha convertido en un lujo para millones de cubanos en un país con más de 5.700 kilómetros de costas, denunció Food Monitor Program, que alertó sobre el desplome de las capturas pesqueras y las dificultades de la población para acceder a este alimento.

En un hilo publicado la semana pasada en la red social X, la organización citó datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) según los cuales la captura bruta total cayó de 46.386,5 toneladas en 2020 a 22.330,6 en 2024. Las cifras representan una reducción de alrededor del 52% en cuatro años.

“Para millones de cubanos el pescado dejó de ser parte de la dieta cotidiana y pasó a ser un lujo”, señaló la entidad al presentar su columna. “¿Dónde está el pescado para la población?”.

Food Monitor Program contrastó esa escasez con las características geográficas del archipiélago: 5.746 kilómetros de costas y una plataforma insular de más de 50.000 kilómetros cuadrados. También recordó el lugar que pescados y mariscos han ocupado en la alimentación, la industria de procesamiento, los servicios gastronómicos y el empleo en Cuba.

“Hoy sobreviven más como memoria familiar que como alimento accesible”, expresó.

Dentro de la captura bruta total, el renglón específico del pescado descendió de 35.148,8 toneladas en 2020 a 18.064,7 en 2024, de acuerdo con los datos oficiales citados por la organización. Esto equivale a una caída cercana al 49 %.

La acuicultura tampoco ha compensado la contracción, advirtió Food Monitor Program. En el mismo período, la producción de tilapia pasó de 2.153,7 toneladas a 790,3, mientras la de claria se desplomó de 4.428,3 a 329,1 toneladas.

Las dificultades no se limitan a la producción. Según la organización, las pescaderías estatales rara vez ofrecen productos suficientes y asequibles, mientras especies como bonito, atún, cubera, pargo y sierra circulan principalmente por vías informales.

En esos mercados, indicó, los precios oscilan entre 650 y 900 pesos la libra de pescado sin eviscerar, es decir, antes de retirarle las vísceras.

La entidad advirtió que la pérdida de acceso a este alimento tiene consecuencias para una población cuyas dietas describe como cada vez más monótonas. Destacó el aporte del pescado como fuente de proteínas y otros nutrientes, y señaló que su ausencia afecta especialmente a niños, adultos mayores, embarazadas y personas con enfermedades crónicas.

La crisis pesquera, sostuvo Food Monitor Program, forma parte de un deterioro alimentario más amplio. En el hilo, la organización citó estimaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos según las cuales, en 2023, entre 1,4 y 4,2 millones de cubanos no alcanzaban un umbral diario de 2.100 calorías. El rango corresponde a distintos escenarios metodológicos, precisó.

Food Monitor Program atribuyó la situación a un modelo que controla los recursos, restringe a los pescadores y produce cada vez menos, mientras la población enfrenta dificultades para conseguir alimentos.

“Una isla sin pescado en la mesa no es solo una anomalía económica”, afirmó la organización, que describió a los consumidores atrapados entre “sustituciones, colas, rumores y recuerdos”.