Sumario
- El asesinato de Gabriela Herrera Rodríguez, de 7 años, ha generado conmoción y denuncias sobre feminicidio infantil en Cuba.
- Observatorios de género reportan que la menor fue hallada con signos de extrema violencia; el presunto agresor está detenido.
- El caso evidencia una alarmante realidad: la desprotección y vulnerabilidad de las niñas en un contexto marcado por relaciones de poder y violencia machista.
El asesinato de la niña de siete años Gabriela Herrera Rodríguez, en la tarde noche del 21 de marzo, ha conmocionado a la comunidad cubana.
Los observatorios de género Alas Tensas y Yo sí te creo en Cuba aseguraron que el feminicidio infantil fue perpetrado en el reparto Eduardo Chibás de Guanabacoa.
“En Cuba denunciamos una gravísima situación. La violencia extrema contra las niñas está cobrando vidas y lo hace en un contexto de total desprotección”, lamentó Ileana Álvarez, directora de Alas Tensas.
De acuerdo con el comunicado emitido por las plataformas de género, fuentes cercanas a la familia contaron que la niña había salido de su vivienda para realizar un mandado, pero no regresó.
Preocupada, su madre inició su búsqueda, que pronto movilizó a vecinos, “hasta que en la noche su cuerpo fue encontrado con signos de extrema violencia y lesiones de otra índole” en los alrededores del barrio donde vivían la menor y su presunto agresor, quien ya está tras las rejas.
Hace solo una semana, el 14 de marzo, en Las Tunas, los observatorios documentaron la muerte violenta de Katherine Cruz Aguilera, de 14 años a manos de su expadrastro.
“Ambos hechos obligan a denunciar la presencia del feminicidio infantil en Cuba. Hablamos de feminicidio infantil cuando una niña es asesinada en un contexto atravesado por relaciones de poder, violencia machista, odio, desprecio hacia su cuerpo, extrema vulnerabilidad, abuso sexual presunto o confirmado, ensañamiento y desprotección”, señaló Alvarez.
Los comentarios de los internautas en Facebook reflejan una profunda indignación ante el asesinato de Gabriela. La mayoría exige un castigo extremo para el responsable, junto a críticas a la debilidad de las leyes y la sensación de inseguridad creciente.
“No se trata solo de dos asesinatos. Se trata de dos niñas asesinadas en circunstancias que muestran con crudeza la violencia específica que recae sobre los cuerpos femeninos desde edades tempranas. Eso también es feminicidio, cuando el cuerpo de una niña es convertido en territorio de dominación, castigo, abuso y destrucción”, enfatizó la especialista.
"Desde los observatorios denunciamos que esos crímenes ocurren en medio de la crisis humanitaria que vive Cuba, donde las infancias están cada vez más expuestas y más indefensas", puntualizó.