Sumario
- El Tribunal Mercantil de Londres ratificó la condena contra el Banco Nacional de Cuba y ordenó el pago de 24,4 millones de dólares a CRF I Limited.
- Economistas y analistas consideran improbable que el régimen cubano pague la deuda, debido a su historial de impagos y al deterioro de la economía estatal.
- Advierten que el fallo refuerza la imagen de Cuba como deudor de alto riesgo y podría derivar en congelamiento de activos cubanos en el extranjero.
La ratificación de la condena impuesta por el Tribunal Mercantil de Londres al Banco Nacional de Cuba (BNC) marcó un nuevo hito en el prolongado litigio financiero que enfrenta el régimen cubano con el fondo de inversión CRF I Limited por deudas comerciales de los años 80.
La corte británica ordenó a la entidad estatal cubana el pago de unos 24,4 millones de dólares o 18,1 millones de libras esterlinas, al fondo de inversión privado con sede en Islas Caimán, en concepto de daños y costes procesales. No obstante, el consenso entre economistas entrevistados por Martí Noticias es el mismo: Cuba no pagará.
"El régimen cubano no va a pagar esa condena. Sus antecedentes indican que es poco probable que lo haga. Cuba tiene un récord muy malo de impago de su deuda”, indicó, desde Miami, Joel Brito, director ejecutivo del Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba.
“Para el régimen cubano es un desprestigio más, otra marca que evidencia que continúa siendo un gobierno que no paga sus deudas, por lo cual los prestamistas o le dan los préstamos a tasas de intereses altísimas o simplemente no le van a dar más préstamos. Ya nadie le presta a Cuba dinero, ni siquiera Rusia ni China", agregó.
Brito proyecta que el escenario más probable tras la sentencia será el intento del tribunal y del fondo de embargar activos cubanos en el extranjero o buscar reestructuraciones que, a la postre, volverán a quedar inconclusas bajo la justificación oficial del crítico estado macroeconómico de la Isla.
La resolución judicial, que surge de préstamos bancarios comerciales contraídos por la Isla en la década de 1980, no solo consolida la imagen del país como un deudor moroso y de alto riesgo, sino que deja al Estado cubano expuesto al congelamiento de activos internacionales.
"Cuba lo único que puede hacer, con una economía que no funciona, es no pagar porque nos mantuvimos con donaciones de otros países por razones ideológicas y naturalmente tú no le puedes pedir a esos países, que ya ni existen como tales, a que te den dinero ahora para pagar esa deuda. Sencillamente es una manifestación más de que la economía totalitaria no funciona, no ha funcionado nunca ni va a funcionar", dijo al programa Las noticias como son, el periodista y analista Dimas Castellanos, residente en la capital cubana.
Para los expertos, la negativa o imposibilidad de pago no responde a un mero cálculo táctico, sino al colapso de un modelo económico ineficiente y a una larga trayectoria de incumplimientos financieros internacionales.
Castellanos señaló que la postura del régimen no es más que el reflejo orgánico del deterioro del sistema estatizado.
Cubanos protestan frente al complejo judicial Rolls Building en Londres, Gran Bretaña, el 24 de enero de 2023. (REUTERS/Sam Tobin/Archivo)
“Tanto las relaciones económicas como las relaciones financieras tienen normas internacionales, tienen organismos internacionales funcionales que fueron creados sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial, de los que Cuba fue participante y gozó de empréstitos durante toda la República. Cuba pagaba y le reanudaban los empréstitos”, recalcó.
Respecto a la ejecución de la condena, el analista sugiere que, en el futuro cercano, los acreedores buscarán saldar las deudas identificando fondos del régimen que operan en el exterior bajo estructuras corporativas como el conglomerado militar GAESA.
“Hay que ver como se cobra de esos miles de millones que andan dando vueltas por el mundo y que es dinero del pueblo cubano depositado en bancos a nombre de GAESA o de funcionarios de GAESA y de ahí habrá que pagar”.
El fallo del tribunal británico deja firme la legitimidad de CRF I Limited como acreedor legal. Al quedar formalizada la cuantía de la condena, el fondo de inversión se encuentra legalmente facultado para solicitar la ejecución, congelamiento o embargo de activos comerciales e instrumentos financieros que el Estado cubano mantenga en jurisdicciones internacionales.
Asimismo, este veredicto representa apenas la punta del iceberg: abre un precedente judicial para el resto de la deuda en poder del fondo, valuado en alrededor de 1,300 millones de dólares, lo que podría desencadenar reclamaciones judiciales en cadena por el monto total.
Los especialistas subrayaron que aunque el pleito judicial se libre en salones de tribunales internacionales entre el BNC y fondos privados, la asfixia financiera recaerá directamente sobre la sociedad cubana porque restringe la capacidad del Estado para importar bienes elementales como medicamentos, insumos médicos, combustible y alimentos básicos.
También reforzará la escasez generalizada de bienes de consumo masivo, empujará al alza los precios internos y deteriorará más el poder adquisitivo de la población.
Al no contar con acceso a préstamos multilaterales ni crédito comercial internacional por la falta de garantías de pago, el Estado carece de capital para financiar el mantenimiento de infraestructuras críticas, agravando el colapso del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) y de las redes de agua potable.
El dictamen del Tribunal Mercantil de Londres no hace sino reconfirmar la encrucijada del régimen cubano: atrapado entre el impago sistémico, el aislamiento de los mercados financieros y el deterioro progresivo de las condiciones de vida de sus ciudadanos.