Crisis en los servicios funerarios: familias indignadas ante la falta de recursos y respuestas estatales

Imagen de archivo / Sevicios fúnebres en Cuba

Sumario

  • La escasez generalizada de combustible, la falta de féretros y el colapso del transporte mantiene ralentizados los servicios fúnebres en toda la isla, especialmente en los poblados pequeños.

El impacto del colapso de los servicios fúnebres en Cuba se refleja en testimonios como el de Eduardo Díaz Fleitas, un activista de Entronque de Herradura, en el municipio pinareño Consolación del Sur, que denuncia la falta de atención e interés por parte de las autoridades locales ante un problema que persiste desde hace varios años.

“No hay carros de muertos. Todo parece indicar que no les importa resolver el problema, ni al gobierno municipal, ni al Partido, ni a los que tienen que ver con lo que está pasando, porque esto fue ayer, es hoy, será mañana y lleva dos o tres años pasando. No hay un interés por resolver el problema que tiene el pueblo”, señaló.

Díaz Fleitas relató las dificultades vividas recientemente en el municipio, donde la falta de vehículos impidió la llegada a tiempo de las cajas mortuorias para cuatro fallecidos en diferentes zonas rurales, así como su posterior traslado al cementerio.

La responsable de la funeraria de Consolación del Sur, que coordina los servicios fúnebres y entierros del municipio dijo a Martí Noticias que en la entidad encargada de la capital provincial “van a echarle combustible al carro para mandármelo y ya hacer los servicios y los entierros que tengo que hacer”.

Pero el referido vehículo nunca llegó a Consolación del Sur, y los dolientes tuvieron que improvisar otros medios para enterrar a sus muertos.

En Entronque de Herradura la familia tuvo que recurrir a un triciclo de pasajeros conocido popularmente como rikimbile para poder trasladar el cadáver.

A la falta de transporte se suma la saturación de los cementerios locales. A pesar de contar con espacio físico para expandirse, los camposantos carecen de bóvedas disponibles y capacidad en sus osarios. Esto obliga a las autoridades a enviar los restos a localidades distantes a 70 u 100 kilómetros, como Pilotos, Pinar del Río, Guanes o Sandino, si la familia no dispone de una propiedad previa en el lugar.

La situación no es distinta en el centro del país. Desde Cruces, en la provincia de Cienfuegos, Consuelo Rodríguez denuncia que el desabastecimiento y la falta de vehículos municipales entorpecen de manera sistemática los entierros, obligando a las familias a desembolsar abultadas sumas de dinero en un servicio que, en teoría, sigue siendo estatal y gratuito.

“Hay demora en los servicios funerarios porque el carro no está en el municipio. No es lo mismo que tú tengas un carro disponible a que tengas que esperar a que venga dos o tres horas después de la hora prevista para el entierro”, explica Rodríguez.

La demora es tanta en ocasiones que muchos sepelios han tenido que efectuarse a altas horas de la noche.

La residente cienfueguera detalló cómo el colapso de los camposantos y los bajos salarios estatales alimentan un entramado de cobros informales:

“En los cementerios no hay capacidad, están repletos, y todo esto genera corrupción. Los sepultureros alquilan una bóveda en 25 000 o 30 000 pesos, y si te van a abrir un hueco en la tierra para enterrar a tu familiar, te cobran 5000 o 6000 pesos. Como la Empresas de Servicios Comunales se demora tanto en pagarles lo que debe, que es una miseria de salario, ellos para buscarse la vida hacen eso”.

Rodríguez subrayó que, aunque formalmente la prestación no tiene costo, en la práctica la población debe pagar para garantizar los requerimientos mínimos:

“Los servicios fúnebres son gratis todavía, supuestamente, pero en la realidad se le paga a la funeraria para que el carro llegue a la hora o para que traigan la caja. A veces demoran incluso por la caja, porque no aparece una, aun cuando son de pésima calidad y bastante feas, por cierto”.

La crisis multisectorial que atraviesa Cuba ha alcanzado uno de los aspectos más sensibles de la vida social: la capacidad de velar y enterrar con dignidad a los difuntos. La escasez generalizada de combustible, el deterioro del parque de carros fúnebres, la falta de ataúdes y el colapso de la infraestructura en los cementerios han convertido las honras fúnebres en un doloroso viacrucis para miles de familias en toda la isla.