El 23 de agosto de 1989, cerca de dos millones de personas se tomaron de las manos a lo largo de Estonia, Letonia y Lituania para formar una cadena humana entre Tallin, Riga y Vilna. La movilización, conocida como la “Vía Báltica”, se convirtió en una histórica demostración pacífica contra el dominio soviético y el Pacto Molotov-Ribbentrop, firmado en 1939 entre la Alemania nazi y la Unión Soviética.
Este lunes se conmemoró en Washington D.C. el 37.º aniversario de aquella protesta con un acto frente al Museo de las Víctimas del Comunismo, celebrado además en coincidencia con el Día de la Independencia de Ucrania. Durante la conmemoración, los participantes abordaron la invasión rusa de Ucrania y cuestionaron, entre otros temas, el respaldo del régimen o cubano a Moscú.