La Oficina del Presidente de la República Argentina informó que el presidente Javier Milei dispuso elevar el nivel de seguridad a ALTO en todo el territorio nacional, tras los acontecimientos registrados durante la jornada en Medio Oriente.
La decisión fue formalizada mediante el Comunicado Oficial N°138 y activa un esquema preventivo de alcance federal que incluye la protección de objetivos sensibles, infraestructura crítica y la comunidad judía, entre otros puntos estratégicos. El propósito declarado es garantizar la integridad, la vida y la libertad de los habitantes en un escenario internacional de alta tensión.
Refuerzos operativos y control fronterizo
El operativo contempla el refuerzo de la custodia en representaciones diplomáticas extranjeras y sedes institucionales, así como el fortalecimiento de dispositivos de seguridad en sectores estratégicos como energía, transporte y comunicaciones.
El Sistema de Inteligencia Nacional quedó instruido para realizar un monitoreo permanente de la evolución de los acontecimientos, en cooperación con agencias internacionales. Asimismo, se activó el protocolo de alerta en fronteras, que implica: un mayor control de ingresos y egresos, el incremento de la trazabilidad de movimientos fronterizos, así como una revisión de alertas tempranas en zonas sensibles.
La coordinación recae en la Secretaría de Inteligencia de Estado, el Ministerio de Seguridad Nacional —a través de la Dirección Nacional de Migraciones— y las Fuerzas Federales de Seguridad.
Aunque la medida no supone un estado de excepción, sí habilita protocolos ampliados de prevención y un mayor despliegue visible de fuerzas en todo el país.
Memorial a las víctimas del atentado a la AMIA en Argentina.
Historia de tensiones y atentados
La decisión del Ejecutivo se produce en un marco de deterioro sostenido en la relación entre Argentina e Irán bajo la administración Milei.
En enero de 2026, el Gobierno argentino —por instrucción presidencial— designó a la Fuerza Quds, el brazo externo de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) de Irán, como organización terrorista. La medida incluyó sanciones y restricciones operativas, y fue destacada por el gobierno de Estados Unidos como un paso relevante en la lucha contra redes vinculadas a Teherán.
A ello se suma el posicionamiento público del mandatario argentino en foros internacionales. Milei ha calificado a Irán como un “enemigo de Argentina” y ha respaldado acciones militares de Israel contra objetivos iraníes, una postura que ha generado fuertes críticas desde Teherán y reservas en sectores que promueven una salida diplomática al conflicto regional.
Argentina cuenta con antecedentes históricos que influyen en su doctrina de seguridad frente a crisis en Medio Oriente, particularmente en la protección de comunidades y sedes diplomáticas. En ese marco, la elevación del nivel de alerta busca enviar una doble señal: disuasión interna ante eventuales amenazas y alineamiento internacional en materia de cooperación en seguridad.
El Gobierno Nacional reafirmó su “compromiso indeclinable con la defensa de la vida, la libertad y el orden constitucional”, y aseguró que continuará adoptando medidas proporcionales a la evolución del escenario internacional.
Sobre el atentado a la AMIA en Buenos Aires en 1994
Argentina declara terrorista a la Fuerza Quds y a 13 individuos vinculados al régimen iraníComunidad judía argentina exige justicia tras muerte de Fiscal de la AMIALa vinculación iraní en los atentados terroristas perpetrados en Buenos Aires en la década de 1990 —en particular el ataque contra la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina el 18 de julio de 1994— ha sido un eje central en la política exterior y de seguridad argentina durante décadas.
La justicia argentina, a través de resoluciones judiciales y pedidos de captura internacional, atribuyó la planificación del atentado a altos funcionarios de la República Islámica de Irán y la ejecución operativa a miembros de Hezbollah. El caso AMIA, que dejó 85 muertos y más de 300 heridos, sigue siendo una herida abierta en la memoria institucional del país y condiciona de manera directa la percepción oficial argentina frente a Irán en el ámbito diplomático y de seguridad.