Al menos uno de cada cuatro cubanos tiene problemas de acceso al agua

Un cubano traslada tanques de agua en una carretilla en La Habana. Foto: REUTERS/Norlys Pérez

Sumario

  • La crisis del agua potable en Cuba se agrava al ritmo de los apagones, con alrededor de 2,5 millones de personas afectadas por un suministro irregular o inexistente, según reconoció el vicepresidente del Grupo Empresarial de Agua y Saneamiento del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos.

Al menos uno de cada cuatro cubanos sufre afectaciones totales o parciales en el suministro de agua, una crisis vinculada estrechamente a los prolongados apagones y al deterioro de la infraestructura hidráulica del país.

Alexis Acosta, vicepresidente del Grupo Empresarial de Agua y Saneamiento del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), reconoció este lunes en la televisión estatal que alrededor de 2,5 millones de personas enfrentan dificultades para recibir el servicio, lo que equivale al 32% de la población abastecida mediante redes hidráulicas, y al 27% de la población total oficial de Cuba, estimada en 9.4 millones de habitantes por la Oficina Nacional de Estadística e Información en julio.

Aunque utilizó la usual retórica castrista de culpar a las sanciones de Estados Unidos por las dificultades que atraviesa el país, el funcionario reconoció que el problema de fondo es estructural y que la contracción de la generación eléctrica afecta directamente el suministro de agua. Los apagones paralizan las estaciones de bombeo y extienden los ciclos de distribución, que en algunas comunidades pueden prolongarse durante días o semanas.

Las estaciones necesitan entre diez y doce horas continuas de electricidad para operar adecuadamente, una condición difícil de garantizar en medio de cortes que llegan a extenderse durante gran parte del día. Más del 85% de las instalaciones de bombeo del país dependen del Sistema Electroenergético Nacional, según datos oficiales, lo que convierte cada apagón en un corte de agua para millones de cubanos.

La Habana y Matanzas concentran alrededor del 31% de las personas afectadas. En la capital, las interrupciones eléctricas coincidieron durante el último fin de semana con averías en dos conductos fundamentales, Cuenca Sur y Cosculluela, lo que agravó las dificultades para mantener estable el servicio.

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La escasez también ha impulsado un mercado informal. Ante la falta de suministro, algunas familias recurren a la compra de agua. Un galón puede costar entre 150 y 300 pesos, un gasto adicional en medio de la difícil situación económica que atraviesa el país.

La cifra reconocida ahora representa una reducción moderada respecto a los más de 2.7 millones de afectados reportados por las autoridades a principios de octubre. Sin embargo, la magnitud del problema evidencia la dependencia del abasto de agua del deteriorado sistema eléctrico y mantiene a numerosas familias sujetas a ciclos irregulares de distribución o al suministro mediante camiones cisterna.