Al borde de la muerte: opositor Guillermo del Sol resiste en Cuba por la libertad de 18 presos políticos

Una imagen de Guillermo del Sol cuando cumplía 37 días en huelga de hambre

Sumario

  • "De alguna forma hay que hacer notar lo que está pasando en Cuba", dijo el opositor que cumple este domingo 66 días en huelga de hambre.

El opositor cubano Guillermo del Sol cumple este domingo 66 días en huelga de hambre en su domicilio de Santa Clara. El activista mantiene la protesta para exigir la liberación de 18 presos políticos, a pesar de que su salud se encuentra al límite y enfrenta graves riesgos vitales.

La doctora del consultorio de la familia, quien lo evalúa con frecuencia, le advirtió que su estado es crítico. La especialista señaló que su músculo cardíaco podría colapsar en cualquier momento debido a que el organismo se consume a sí mismo para obtener energía y el corazón se debilita de forma severa al ser digerido como fuente de proteína

En conversación con Martí Noticias, Del Sol describió un cuadro de deterioro extremo agravado por las condiciones del entorno: “Apenas puedo dormir por el calor. Este es el quinto día que no tengo servicio eléctrico”.

El activista describió que presenta una extrema delgadez, con la piel adherida al cuerpo y las venas visibles. El chequeo de sus signos vitales registra niveles de glicemia cercanos a dos y una presión arterial de 150 con 100, lo cual, mitiga parcialmente sus fuertes dolores de cabeza, indicó.

Lejos de ceder ante las solicitudes de familiares, allegados y decenas de personas para que deponga la protesta, el opositor reafirmó su determinación de continuar hasta las últimas consecuencias.

“De aquí no salgo hasta que no sea muerto, para que se rían de mí, para que me torturen en el hospital. No. Ahí hay que ir muerto. Si me reviven bien y si no que me entierren”, expresó.

El activista justificó su medida extrema como una respuesta a la situación de los reclusos en la isla. Asimismo, recordó los antecedentes de represión en su núcleo familiar, mencionando a sus tíos fusilados y a su padre, quien cumplió 20 años de prisión por motivos políticos.

"Yo quisiera mejor enfrentarme a tiros a este gobierno, que estar aquí derritiéndome arriba de una cama sin alimentarme, pero de alguna forma hay que hacer notar lo que está pasando en Cuba", concluyó.