Agromercados privados superan a los estatales

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Agromercado cubano

En la competencia no declarada entre los mercados agropecuarios estatales (MAE) y los independientes (MAI), la balanza se inclina a estos últimos en precios y calidad, admiten clientes entrevistados en la provincia de Sancti Spíritus.

La ineficiencia de la Empresa de Acopios, el intermediario estatal a cargo de comprar la producción agrícola y revenderla en los centros de mercado, se hace cada vez más evidente, a medida que los agricultores privados son más productivos y sus precios son mejores en los mercados agropecuarios.

En la competencia no declarada entre los mercados agropecuarios estatales (MAE) y los independientes (MAI), la balanza se inclina a estos últimos en precios y calidad, admiten clientes entrevistados en la provincia de Sancti Spíritus.

Redelio Sánchez, un jubilado, citado por el semanario Juventud Rebelde, asegura que “con el Estado, los precios muchas veces no se corresponden con la calidad”, y una ama de casa identificada como, Celia Valdivia, afirma: “Que dos boniatos me cuesten tres pesos es una locura. No hay salario y mucho menos chequera que resista. Se pasan días ahí y no los rebajan; por eso tiene uno que desangrarse y pagarlos.”.

Mientras que, Isabel Zarosa, elogia al Recinto Ferial Delio Luna Echemendía porque “allí tú puedes escoger el producto porque hay variedad, tanto en calidad como en precio. Te lo vende, mayormente, el mismo campesino”, afirma.

“No todos podemos pagar el boniato a dos pesos la libra o una calabaza a cinco pesos. Definitivamente, hay que organizarse y producir más”, declaró Agustín Zamora, del reparto Escribano, poniendo el dedo sobre la llaga.

A pesar de que JR titula a su reportaje “Eslabones sueltos”, el órgano oficial de la Juventud Comunista, deja suelto el principal eslabón de esa cadena de sin sentido en que se ha convertido la agroindustria cubana.

Pocos dudan que el intermediario estatal, la Empresa de Acopio, es el eslabón culpable de los problemas que afectan desde hace décadas a la agricultura cubana. Sin embargo, el Estado no admite la existencia de intermediarios privados porque esa “figura comercial” es incompatible con el marxismo, a pesar de que entre el 70 y el 90 por ciento de la producción de Sancti Spíritus está en manos privadas.

Sus precios son más elevados que los del Estado y los Mercados Privados, pero la calidad de sus productos es mejor y le ahorra tiempo a quienes no pueden ir con frecuencia a los mercados. Por otra parte “los carretilleros legalizados se convierten en los principales intermediarios de los productores o simplemente revenden las opciones que se expenden en los MAE.”, dice JR.

Reinier Sorí, un soldador que dejó su trabajo para convertirse en vendedor ambulante, recordó al diario que ellos tienen que comprar el producto a los campesinos, transportarlos hasta la ciudad, y pagar sus impuestos. “Por eso tenemos que cobrar un poco más caro», dice el joven.

Los carretilleros y vendedores ambulante se anotan otro tanto a favor de la competencia privada, por encima de la empobrecida oferta estatal en Sancti Spiritus. Según la Dirección Provincial de Trabajo hay legalizados 660 de ellos en la región.

En un sistema que todo lo controla los vendedores ambulantes y carretilleros no son la excepción en Sancti Spíritus. El Estado los obliga a utilizar una pesa y les prohíbe vender con cualquier otra medida. Por eso las multas para ellos están a la orden del día; tantas que hasta el cierre de mayo se han impuesto 2,355 multas por un valor de 160,508 pesos