La Habana denuncia "asfixia económica" mientras despilfarra en actos políticos (VIDEO)

Evento en La Habana por el centenario de Castro.

Sumario

  • Bruno Rodríguez atribuye crisis económica de la isla a las sanciones de Estados Unidos, mientras el régimen organizó amplias celebraciones por el centenario de Fidel Castro.
  • Más de 1.000 delegados extranjeros participaron en actos políticos y propagandísticos en La Habana.
  • Mientras el régimen denuncia el impacto del embargo estadounidense, continúa destinando recursos a celebraciones, propaganda y movilizaciones políticas sin transparencia sobre sus costos.

Mientras Cuba atraviesa una de sus crisis económicas más profundas en décadas, con apagones prolongados, escasez de combustible, alimentos y medicamentos, el régimen cubano vuelve a responsabilizar a Estados Unidos de las dificultades que enfrenta la población. Sin embargo, la celebración del centenario del nacimiento del dictador Fidel Castro ha vuelto a poner sobre la mesa cuáles son las prioridades del Estado cubano a la hora de utilizar sus recursos.

A través de una publicación en X el canciller cubano Bruno Rodríguez acusó este viernes a Washington, de mantener una política de “máxima presión y asfixia económica” contra la isla, una línea argumental que La Habana ha sostenido durante décadas para explicar buena parte de sus problemas económicos.

El mensaje coincidió con una amplia agenda de actividades políticas organizadas en Cuba alrededor del centenario de Fidel Castro. Más de 1.000 delegados extranjeros viajaron a La Habana para participar en las conmemoraciones, que incluyeron un coloquio de varios días, ceremonias, exposiciones y otras actividades destinadas a promover el legado político del fallecido dictador cubano. Los actos se desarrollaron mientras millones de cubanos continúan enfrentando una crisis sin precedentes, con cortes eléctricos que en algunas zonas superan las 20 horas diarias.

Un costo que el régimen no revela

¿Cuánto costó organizar las celebraciones, recibir a las delegaciones extranjeras y sostener toda la estructura política y propagandística desplegada durante estos días? Hasta ahora, las autoridades cubanas no han presentado públicamente un desglose que permita determinar el costo total de estas actividades.

La ausencia de cifras no es nueva. Durante décadas, el Estado cubano ha organizado movilizaciones, congresos, actos multitudinarios, campañas ideológicas y eventos internacionales sin informar de manera detallada cuánto representan esos gastos para las finanzas públicas. El contraste resulta especialmente significativo en momentos en el que el propio régimen sostiene que la falta de recursos limita su capacidad para garantizar servicios básicos.

Sobre este punto, Martí Noticias consultó al economista cubano Elías Amor, quien durante años ha cuestionado la gestión de los recursos públicos y el modelo económico de la isla.

“El canciller, Bruno Rodríguez una vez más ha vuelto a demostrar que sus ideas económicas están más condicionadas por la política que por la ciencia económica, y por tanto no debería de opinar sobre temas que le sobrepasan. Además ha recurrido a falsedades al decir que las sanciones de Estados Unidos son las que están creando una grave crisis humanitaria en la economía cubana. Ese relato no es verdad. La economía cubana entró en crisis cuando Venezuela dejó de enviar el petróleo gratis, y eso ocurrió a mediados del 2025, casi medio año antes de que se publicaran las primeras sanciones”, aseguró Elías Amor.

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La millonaria Batalla de Fidel Castro y lo que quedó de ella

La Batalla de Ideas: el antecedente de una maquinaria millonaria

El debate actual tiene antecedentes importantes. A finales de 1999, la disputa internacional por la custodia del niño Elián González sirvió como punto de partida para uno de los proyectos políticos más ambiciosos de los últimos años de Fidel Castro en el poder: la llamada Batalla de Ideas.

Durante aquella etapa, toda una generación de niños y jóvenes cubanos participó en marchas, concentraciones y actividades políticas. El periodista independiente cubano Julio Aleaga Pesant recuerda aquellos años como una época marcada por movilizaciones constantes.

“Le decían el carpintero a Fidel Castro, porque lo que hacía era mesa redonda y tribunas abiertas y unas movilizaciones inmensas que acabaron con la sociedad cubana”, afirmó Aleaga.

La Batalla de Ideas terminó extendiéndose mucho más allá del caso Elián. Bajo su paraguas surgieron numerosos proyectos sociales, educativos, culturales y políticos conocidos como los Programas de la Revolución. En 2005, el propio Fidel Castro mencionó en un discurso alrededor de 1.197 obras vinculadas a aquella estrategia y reportó un gasto superior a 120 millones de dólares en algunos de sus programas.

James Cason, quien fue jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana entre 2002 y 2005, recuerda aquella etapa como un enorme despliegue de recursos que, a su juicio, no produjo transformaciones duraderas. “Era inútil, porque no cambió nada, y gastaban millones de dólares”, afirmó Cason.

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Banderas, tribunas y propaganda frente a Washington

Uno de los símbolos más visibles de aquella confrontación fue la Tribuna Antiimperialista José Martí, construida frente a la entonces Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana.

Desde el edificio diplomático, Washington instaló posteriormente un cartel electrónico en su fachada desde el cual difundía noticias, y mensajes sobre los derechos humanos. La respuesta del régimen cubano fue levantar frente a la sede estadounidense más de 130 mástiles con banderas negras que dificultaban la visibilidad de los mensajes.

Durante años, esa zona del Malecón habanero ha sido escenario de concentraciones, marchas y discursos contra Estados Unidos. Para Aleaga, el resultado final de esta ofensiva ideológica es un retroceso para el país.

El dinero venezolano y los años de expansión

La Batalla de Ideas coincidió además con una etapa de creciente respaldo económico procedente de la Venezuela de Hugo Chávez. La alianza entre La Habana y Caracas permitió ampliar numerosos proyectos mientras Fidel Castro prometía públicamente multiplicarlos.

Durante aquellos años, la dictadura cubana destinó millones de dólares a programas y movilizaciones vinculados a su proyecto político. Más de dos décadas después, muchos desaparecieron o perdieron el protagonismo que tuvieron inicialmente.

Al mismo tiempo, infraestructuras estratégicas como el sistema eléctrico cubano llegaron a la crisis actual después de años de deterioro, problemas de mantenimiento y falta de modernización suficiente. Cuba enfrenta hoy apagones prolongados y frecuentes averías en sus centrales termoeléctricas, mientras sus gobernantes continúan señalando al embargo estadounidense como uno de los principales responsables de la situación económica.

James Cason atribuye una parte fundamental del problema al funcionamiento del propio sistema y al uso de los recursos disponibles durante décadas.

Del centenario de Fidel Castro a la Cuba de los apagones

Más de veinte años separan la Batalla de Ideas de las celebraciones organizadas esta semana por el centenario del nacimiento de Fidel Castro. El contexto económico es diferente, pero la discusión sobre el destino de los recursos vuelve a aparecer.

La Habana sostiene que las sanciones estadounidenses restringen severamente su capacidad económica. Al mismo tiempo, el Estado continúa financiando una estructura de actos, conmemoraciones, delegaciones y campañas políticas cuyo costo total no se hace público.

Por eso, el despliegue propagandístico de esta semana deja una cuestión que trasciende la confrontación entre La Habana y Washington.

La discusión no es solamente cuánto dinero tiene Cuba o cuánto deja de ingresar por las sanciones, sino qué prioridades establece La Habana cuando decide cómo gastar los recursos que sí tiene.