Sumario
- En 1989, estudiantes universitarios en China lideraron protestas en Tiananmen exigiendo reformas políticas, económicas y el fin de la corrupción y la censura.
- El régimen declaró la ley marcial el 20 de mayo y, en la madrugada del 3 al 4 de junio, el ejército desalojó violentamente la plaza, dejando entre centenares y miles de muertos.
- La imagen icónica del “hombre del tanque” simbolizó la resistencia pacífica, mientras el gobierno ha censurado cualquier debate sobre el hecho y las víctimas siguen sin justicia tras 37 años.
Estados Unidos conmemoró este miércoles el 37 aniversario de la represión de las protestas de la Plaza de Tiananmen, en China, reclamando justicia para las víctimas de la masacre.
En una declaración emitida por el Departamento de Estado, el secretario de Estado, Marco Rubio, recordó a quienes murieron durante la intervención militar ordenada por las autoridades chinas en junio de 1989 para sofocar las manifestaciones que exigían reformas políticas y mayor apertura democrática.
“Recordamos sus vidas y honramos su legado”, afirmó Rubio. El jefe de la diplomacia estadounidense sostuvo además que “ninguna censura, por intensa que sea, podrá borrar el pasado” y aseguró que quienes se sacrificaron “para defender sus derechos inalienables a la libertad de expresión y de reunión pacífica serán reivindicados algún día”.
La masacre ocurrió entre el 3 y el 4 de junio de 1989, cuando tropas del Ejército chino avanzaron sobre la Plaza de Tiananmen y otras zonas de Beijing para desalojar a manifestantes que durante semanas habían reclamado reformas democráticas, el fin de la corrupción y mayores libertades civiles.
El congresista republicano por Florida, Mario Díaz-Balart, calificó los hechos como una “masacre” perpetrada por el “despótico Partido Comunista Chino” contra “miles de valientes activistas prodemocráticos desarmados que se enfrentaron a los tanques y las balas”.
El legislador afirmó que el aniversario sirve para honrar “la memoria y el sacrificio de los héroes caídos” y denunció la continua persecución del gobierno chino contra grupos religiosos y étnicos, incluidos practicantes de Falun Gong, uigures, cristianos y activistas prodemocráticos.
Por su parte, el senador republicano por Florida Rick Scott acusó a las autoridades chinas de no haber mostrado “remordimiento alguno por el asesinato de las víctimas de la masacre de Tiananmen”. Scott anunció además que impulsa una iniciativa para renombrar una calle frente a la embajada china en Washington como “Bulevar Conmemorativo de la Plaza de Tiananmén”.
“El Partido Comunista Chino debe rendir cuentas por sus atrocidades de entonces y de ahora”, sostuvo el senador.
Después de 37 años, las víctimas siguen a la espera de una justicia que se disuelve en el tiempo
Los vientos de cambio que soplaban en el bloque comunista de Europa del Este llegaron a China en 1989, donde un movimiento encabezado por los estudiantes universitarios exigió reformas políticas y económicas, que también incluían llamamientos al fin de la corrupción, la censura y la limitación de los derechos básicos.
Faltaban pocos meses para que cayera el Muro de Berlín y mientras las dictaduras detrás de la Cortina de Hierro se desmoronaban en el viejo continente, la plaza de Tiananmen, en Beijing, fue el epicentro de las protestas, que en las semanas siguientes se extendieron a todo el país.
Las manifestaciones, que congregaban a diario hasta un millón de personas en Tiananmen, comenzaron cuando los estudiantes intentaron guardar luto por la repentina y sospechosa muerte de Hu Yaobang, un líder reformista que había sido destituido de su cargo como secretario general del Partido Comunista de China.
Las autoridades no conseguían disuadir a los manifestantes para que depusieran sus demandas y regresaran a sus hogares y el 20 de mayo, a medida que las tensiones aumentaban en la capital, el régimen declaró la ley marcial. En la madrugada del 3 al 4 de junio, tropas fuertemente armadas y cientos de vehículos blindados se desplazaron a Tiananmen para desalojar por la fuerza a los manifestantes.
El entonces primer ministro Li Peng dio la orden y la masacre llevada a cabo por el ejército dejó una cifra no determinada de muertos, que se sitúa entre centenares y miles. Y dejó una de las imágenes más icónicas en la historia del mundo en el siglo XX, cuando un joven se plantó frente a una columna de tanques para impedir su paso.
La foto de “el hombre del tanque”, cuya identidad nunca se conoció, le dio la vuelta al mundo y reveló la brutalidad del ejército frente a los manifestantes pacíficos. Inmediatamente después de la masacre de Tiananmen, las autoridades comenzaron a perseguir a quienes participaron en las manifestaciones y consiguieron escapar de la plaza.
Muchos fueron acusados de delitos contrarrevolucionarios y condenados en juicios sumarísimos, al tiempo que el gobierno, en estos 37 años, nunca ha aceptado su responsabilidad por las violaciones de derechos humanos cometidas durante y después de la represión militar. Cualquier intento de debate sobre lo ocurrido en Tiananmen ha sido objeto de censura hermética, mientras las autoridades intentan borrar el incidente de la historia, al extremo de que la simple mención a aquellos turbulentos días está prohibida en el país.