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Spurs, a un paso de la victoria, no se confía ante un Heat herido


El jugador de los Spurs Tim Duncan (izda) lucha por el balón con Dwyane Wade (dcha) de los Heat durante el cuarto partido de las Finales de la NBA.

El Heat se fue contento de San Antonio la semana pasada, con la serie empatada 1-1, y pensó que en su patio podía al menos ganar uno de dos partidos, pero San Antonio se encargó de bajarlo de las nubes con un baloncesto total.

Los San Antonio Spurs están a sólo un triunfo de conseguir su quinto título de la NBA, luego de haber aplastado literalmente a Miami Heat en los últimos dos partidos, pero no lanzan campanas al vuelo ni se confían porque saben que una fiera herida siempre es peligrosa.

Luego de su victoria de 107-86 la noche del jueves en Miami, los Spurs lideran 3-1 la serie al mejor de siete, con la posibilidad cercana de liquidar el asunto el domingo en casa, cuando se juegue el quinto partido en la arena de San Antonio.

Ambos equipos arribaron en la mañana de este viernes a la ciudad tejana, en vuelos chárter separados, y según informó la NBA no tienen previsto entrenamientos ni contacto con la prensa este día.

Este sábado realizarán sesiones de entrenamiento en la arena de San Antonio, y los jugadores darán entrevistas en la cancha al terminar las prácticas. Los discípulos del entrenador Gregg Popovich le dieron una lección de baloncesto a los campeones de las últimas dos temporadas, que una vez más basaron su accionar en el desempeño de su superastro LeBron James.

"Estamos en una situación difícil, pero esta serie aún no se ha acabado. Lo único que podemos hacer es preocuparnos por el quinto juego, y aunque será un ambiente hostil, tratar de ganar y volver (el martes) a casa", destacó James.

El Heat tendrá que hacer una remontada nunca vista, pues en toda la historia de la NBA ningún equipo ha podido revertir una serie en contra 3-1.
De ganar en su cancha el domingo, sería una dulce venganza para los Spurs, que perdieron la final del pasado año en siete juegos contra Miami.

El Heat se fue contento de San Antonio la semana pasada, con la serie empatada 1-1, y pensó que en su patio podía al menos ganar uno de dos partidos, pero San Antonio se encargó de bajarlo de las nubes con un baloncesto total, excelente en todos los rubros del juego. "Me complace cómo hemos jugado estos dos partidos fuera de casa. Ahora tenemos que regresar a San Antonio y jugar tan bien o mejor", declaró Popovich, el genio detrás de los cuatro campeonatos ganados por los Spurs (1999, 2003, 2005 y 2007).

San Antonio tiene récord de 10-0 bajo Popovich en una serie de playoffs al mejor de siete juegos después de tomar una ventaja de 3-1.
También, ésta es la primera vez que Miami se ve contra la pared 3-1 en una serie de playoffs desde que LeBron James, Chris Bosh y Dwyane Wade formaron el 'Big Three'.

Los Spurs han llegado a esta instancia gracias a conjuntar varios factores importantes, como una efectiva rotación del balón y constantes cortes hacia el aro, alto porcentaje de acierto en sus tiros de campo, sólida defensa perimetral, y buen manejo de la banca.

A ello se suma una actitud ganadora, sintetizada en la frase del argentino Manu Ginóbili en el entrenamiento previo al cuarto partido: "No nos conformamos con ganar uno, vinimos a ganar los dos".

Tres jugadores han sido claves en el desempeño de las 'espuelas tejanas': el alero Kahwi Leonard, que salió de su marasmo para ser el gigante anotador en los últimos dos juegos; el base Tony Parker, recuperado de lesiones y tan sagaz y escurridizo como siempre; y el reserva Boris Diaw, el arma secreta de Popovich para imponer su ley en la zona pintada.

Todo lo contrario de Miami, que sigue descansando en la individualidad de LeBron James, un extraordinario jugador, pero no un Superman. Las otras dos ramas del Big Three, Wade y Bosh, han estado más secas que un tulipán en el desierto, mientras que reservas de lujo como Ray Allen no han sido ni la sombra del verdugo que liquidó a San Antonio en la final pasada.
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