El juicio a la enfermera que vacunó el año pasado en un policlínico de Alamar a la niña Paloma Domínguez Caballero antes de que muriera será el 14 de agosto a las 10:00 de la mañana en el Tribunal Provincial de La Habana, informó la madre de Paloma en su cuenta de Instagram.
“Y llegó la fecha del juicio de la asesina de mi hijita según el MINSAP”, escribió Yaima Caballero Peralta, quien no podrá asistir a la audiencia porque se encuentra en México, desde donde pretende viajar a Estados Unidos.
Pero si irán sus padres, los abuelos de Paloma, su hermano y varios amigos, le dijo Caballero Peralta al diario independiente 14ymedio. La citación está a nombre de Francisco Caballero Rodríguez, aparentemente el abuelo de la niña.
“No puedo ir; aquí en México perdí mi residencia por presentar el asilo [para emigrar a Estados Unidos], me la cancelaron; además, sabes que si regreso no me dejarán salir”, declaró la mujer entrevistada por 14ymedio. “Es muy complicado todo, qué más quisiera yo que estar ahí”.
Caballero Peralta no tardó en denunciar en redes sociales que la muerte de Paloma era un asesinato. La vacunaron aproximadamente a las 10 de la mañana del lunes 7 de octubre de 2019 en el Policlínico Enrique Betancourt Neninger con la PRS (papera, rubéola y sarampión). Al mediodía tuvo un primer vómito, “y luego otro y otro”, le contó entonces Caballero Peralta a 14ymedio.
Por recomendación de una amiga doctora la llevó a un policlínico, y de allí se fue al Hospital Luis Díaz Soto, conocido como el Naval, porque, a pesar de que los vómitos habían disminuido, la piel de la niña “comenzó a ponerse un poco colorada”.
Los análisis no indicaron problemas, pero el médico le recomendó ir a un hospital pediátrico porque Paloma había tenido fiebre. La llevó entonces al Borrás-Marfán, del Vedado, donde la ingresaron ya con hinchazón en los pies, relató la madre a la periodista de 14ymedio Luz Escobar.
Reaparecieron los vómitos, tuvo diarreas, aumentó la fiebre y se le hinchó demasiado y se le endureció el brazo donde le habían aplicado la vacuna.
Reportada grave, en estado crítico, le operaron el brazo, y aunque mejoró levemente al salir del quirófano, “a los pocos minutos” volvió a agravarse. Ni la diálisis ni la transfusión de sangre pudieron evitar el terrible desenlace.
En un comunicado oficial, el MINSAP dijo entonces que además de Paloma había otros cuatro niños con reacciones adversas tras la vacunación en el mismo policlínico.
Desde poco después de la muerte de Paloma la enfermera fue expulsada de los sistemas de salud de Cuba y mantenida en reclusión domiciliaria.