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El Gabo y Cuba, una relación polémica


La incondicionalidad de Gabriel García Márquez hacia los Castro le fue criticada a lo largo de su vida.

La incondicionalidad del escritor hacia los Castro le fue criticada a lo largo de su vida de hombre público.

Cuba perdió a un amigo, aseguró Raúl Castro en un mensaje de pésame a la viuda del recién fallecido escritor Gabriel García Márquez, creador del “realismo mágico” y Premio Nobel de Literatura 1982.

“El mundo, y en particular los pueblos de Nuestra América, hemos perdido físicamente a un intelectual y escritor paradigmático. Los cubanos, a un gran amigo, entrañable y solidario”, expresó la carta de Castro a Mercedes Barcha.

“La obra de hombres como él es inmortal”, agregó en la misiva difundida por el portal oficial Cubadebate este viernes.

Las condolencias de Castro se sumaron a la de muchos líderes en el continente que lo conocieron, disfrutaron de su obra o se identificaron con el pensamiento latinoamericanista y de izquierda del narrador colombiano.

García Márquez y su esposa solían pasar largas temporadas en la isla, donde tenían una residencia (casa de protocolo) asignada, Esa presencia constante en Cuba le llevó una vez a desmentir que viviera en la isla, sino que en cambio viajaba allá con mucha frecuencia.

El y Mercedes eran amigos personales del ex gobernante Fidel Castro, quien hasta ahora no se ha pronunciado sobre el deceso.

Pero Castro obviamente disfrutaba de su compañía. En 2006, mientras estaba convaleciente de una operación intestinal, describió un encuentro con el autor colombiano y su esposa como algunas de "las horas más agradables" que había pasado.

El diario oficial Granma destacó ahora esa amistad. Bajo el título “Murió el hijo ilustre de Macondo”, el órgano del Partido Comunista subrayó que el autor de “El coronel no tiene quien le escriba” mantenía “una indestructible amistad con el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, con quien comparte gustos estéticos e ideales de justicia”.

En un escrito, titulado "La sombra del patriarca", el historiador mexicano Enrique Krause dice que "no hay en la historia de Hispanoamérica un vínculo entre las letras y el poder remotamente comparable en duración y fidelidad, servicios mutuos y convivencia personal al de Fidel y 'Gabo'".

Su biógrafo autorizado, el británico Gerald Martin intenta explicar su fascinación con Castro y otros hombres poderosos:

"Él ha querido ser siempre testigo del poder y es justo decir que esa fascinación no es gratuita, sino que persigue determinados objetivos. En los años 70 fue un activista muy directo, un partidario de la revolución cubana y de sus aventuras africanas."


"Pero el mundo ha cambiado desde entonces y sus aspiraciones políticas son ahora más defensivas, como proteger la revolución (cubana), en la que ve un símbolo de la independencia y la dignidad latinoamericanas. Gabriel García Márquez se ha relacionado con Felipe González o Bill Clinton, pero todo el mundo se fija sólo en su relación con Castro".

En Cuba


Había sido como periodista uno de los fundadores de la agencia de noticias cubana Prensa Latina. Luego, ya consagrado como escritor, dio vida en 1985 en La Habana a la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano con la misión fundamental de "unificar" y fomentar el cine de la región.

Dijo en una ocasión que su trabajo personal como presidente de la Fundación había sido "más de organización, más de pasar el sombrero, de conseguir cosas difíciles de conseguir".

Cuando el gobierno de Cuba construyó la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV) en San Antonio de los Baños, García Márquez impartió allí talleres sobre narrativa.

En varias ocasiones sirvió de emisario diplomático de La Habana.


Cuando Cuba y Colombia restablecieron relaciones diplomáticas en 2004, Bogotá llegó a calificarlo como su "embajador sin título".

En 2005, Fidel Castro reveló que su ilustre amigo fue portador en 1997 de un mensaje suyo para el entonces presidente de EE.UU., Bill Clinton, en el que le alertaba sobre supuestos preparativos de actos terroristas contra Cuba.


Una mensajería más oscura se la atribuye John Jairo Velázquez, "Popeye", el lugarteniente militar del capo colombiano de las drogas Pablo Escobar Gaviria. En el libro El verdadero Pablo, sangre traición y muerte, fruto de sus entrevistas en la cárcel de Cúmbite con la periodista Astrid Legarda, Popeye afirma que García Márquez sirvió de correo entre Escobar Gaviria y Fidel y Raúl Castro. Él mismo le habría lleado el mensaje:

"Llegué al aeropuerto Benito Juárez en México y el escritor me estaba esperando rodeado de gente, en la puerta de la sala. Me saludó amablemente y le dije:

—Maestro, aquí le envía Pablo para que por favor le entregue esta carta al comandante Fidel Castro.

Me respondió:

—Así será".

La hermana de Escobar, Alba Marina, confirmó en entrevista con la revista Semana que hubo una relación entre el capo y los Castro:

Semana: ¿Y es que Fidel Castro tenía vínculos con su hermano?

A.M.E.: Yo sé que entre ellos había algún tipo de comunicación. No creo que eso tuviera que ver con negocios. Pero yo vi que se enviaban mensajes de un lado al otro y se comunicaban a través de intermediarios.

Amigo de sus amigos


A principios de los 70, la detención del poeta Heberto Padilla, quien fue obligado a hacer un mea culpa público de sus críticas,algunas plasmadas en el premiado poemario Fuera del Juego, supuso para Cuba el alejamiento de escritores como el peruano Mario Vargas Llosa y el argentino Julio Cortázar, pero García Márquez se mantuvo al lado de los Castro y algunos opinan que ese fue el momento definitorio en su relación con Fidel.

Su incondicionalidad a los Castro ha sido acerbamente criticada por otros intelectuales. Su viejo amigo, el también Nobel de Literatura Vargas Llosa lo llamó "cortesano de Castro",

El Nobel mexicano Octavio Paz lo calificó de “apologista de tiranos” durante un encuentro en Ciudad México: “Hay que aprender a decir y a escuchar la verdad: hay que criticar tanto el estalinismo de Neruda como el castrismo de García Márquez”, dijo en una mesa redonda Paz, citado por el diario El País.

La escritora norteamericana Susan Sontag lamentó durante la feria del libro de Bogotá en 2003 la "pasividad" del colombiano ante la situación de los derechos humanos en la isla, incluido el fusilamiento sumario de tres jóvenes que trataron de desviar a mano armada ese año una embarcación; y luego durante la feria del libro de Francfort, criticó su silencio ante la detención y encarcelamiento de 75 disidentes, conocida luego como la "Primavera Negra" del 2003.

Las respuestas de García Márquez consistieron en subrayar su oposición total a la pena de muerte, y afirmar que a menudo había actuado en silencio como intermediario para salvar a "disidentes y conspiradores" en Cuba.

Gestiones silenciosas


El periodista y novelista cubano Norberto Fuentes, exiliado en EE.UU. y antiguo amigo y colaborador de Fidel Castro, tildó a Gabo de "milagroso" tras ser autorizado a salir de la isla en 1994 gracias a su mediación.

El periodista Carlos Alberto Montaner también refiere en una columna que Castro le "regaló" a García Márquez al encarcelado líder sindical cubano Reinol González, condenado a 30 años de cárcel por razones políticas, cuando el autor de Cien años de Soledad intercedió por él a instancias de su esposa.

En el diario madrileño El Mundo, el fundador de la prensa independiente en Cuba, el periodista Raúl Rivero, tambien le reconoce una deuda de gratitud. Dice el director de Cuba Press:

"Como esta vez es verdad que se ha muerto, en mi caso particular, lo voy a recordar, además, con una gratitud que viene de las claridades que se añoran en las celdas de castigo. Porque sé bien que gracias a la intervención de su amigo el escritor Plinio Apuleyo Mendoza, García Márquez hizo gestiones en el entorno de su otro amigo, Fidel Castro, para que me sacara de la prisión cubana donde cumplía una condena de 20 años por escribir periodismo sin mandato".

Y a continuación apostilla: "Es casi imposible aceptar que un hombre brillante, culto y sensible haya sido leal a una amistad de esa categoría".

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    Rolando Cartaya

    Rolando Cartaya (La Habana, 1952) Graduado de Periodismo, Universidad de La Habana 1976. Ha trabajado en la página cultural de Juventud Rebelde, la agencia UPI, el servicio Worldnet y como editor de las revistas “Newsweek”, “Discover” y “Motor Trend” en español. Ha traducido más de 20 libros para la editorial cristiana Thomas Nelson, Inc. Con Radio Martí desde 1989, ha sido editor, redactor, reportero, y director y guionista del programa “Sin Censores ni Censura”. Actualmente trabaja en martinoticias.com. Fue vicepresidente en la isla del Comité Cubano Pro Derechos Humanos.

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