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El ocaso de una dinastía política, la de Nehru-Gandhi


Los dirigentes del gobernante Partido del Congreso, Sonia Gandhi y su hijo Rahul.

Al frente de la humillante derrota se encuentra Rahul Gandhi, el delfín de la dinastía, quien no ha conseguido entusiasmar a los votantes con su poco carisma, una imagen de inexperto y un mensaje confuso.

La dinastía Nehru-Gandhi, que ha gobernado la India durante 54 de sus 67 años de independencia, se enfrenta a un futuro incierto tras sufrir una derrota electoral sin precedentes y que puede ser el comienzo de una larga travesía del desierto.

El gobernante Partido del Congreso obtuvo un máximo de 44 de los 543 escaños en juego tras perder 162, y ha sido arrollado por el nacionalista hindú Narendra Modi, del Bharatiya Janata Party (BJP), quien logró la mayoría absoluta, algo que no ocurría desde los comicios de 1984.

Al frente de la humillante derrota se encuentra Rahul Gandhi, el delfín de la dinastía, quien no ha conseguido entusiasmar a los votantes con su poco carisma, una imagen de inexperto y un mensaje confuso. "Como vicepresidente del partido, me declaro responsable", afirmó Rahul en una rueda de prensa.

A Rahul Gandhi, bisnieto, nieto e hijo de primeros ministros, tampoco le ha ayudado el desgaste de su partido tras diez años en el poder, acosado por casos de corrupción y la desaceleración del crecimiento.

Pero sobre todo la centenaria formación que lideró el movimiento independentista indio parece desconectada de una población que sueña con la prosperidad y las oportunidades y espera algo más que un Gobierno paternalista.

Las limitaciones de Rahul y su partido han sido puestas en evidencia por Modi, fiero orador, experimentado tras 12 años al frente del estado de Gujarat, hábil estratega y que hace un uso brillante de las redes sociales. El Partido del Congreso se enfrenta ahora a cierta incertidumbre, sin un líder fuerte y con Sonia Gandhi, madre de Rahul, enferma de cáncer a sus 67 años, según los medios locales, aunque nunca se ha confirmado oficialmente la dolencia.

"La dinastía Nehru-Gandhi tiene los días contados. El carisma de la familia está desapareciendo y cada vez menos votantes recuerdan a Indira o incluso a Rajiv", afirmó el historiador Ramachandra Guha en una entrevista a un medio local antes de los comicios. Guha ha repetido en diferentes ocasiones que Rahul es un político con buenas intenciones pero está "confundido, es perezoso y mediocre", y en un debate televisivo afirmó que debería dejar la política.

El escritor Rasheed Kidwai, biógrafo de Sonia y experto en el Congreso, reconoce las limitaciones de Rahul y su partido pero se muestra más optimista acerca de su futuro. "Rahul no se ha convertido en un líder. Aunque a sus 43 años tiene tiempo por delante para convertirse", dijo a Efe Kidwai, quien no descarta un regreso de los Nehru-Gandhi al poder. "Es prematuro sentenciar que es el fin de la dinastía. La familia ha sobrevivido a derrotas y tragedias en el pasado", afirma Kidwai.

La historia del regreso de los Gandhi

La primera ministra Indira Gandhi protagonizó un dramático regreso al poder en 1980, tras perder las elecciones tres años antes. La formación escenificó otra espectacular recuperación cuando ganó las elecciones inesperadamente en 2004 con Sonia Gandhi al frente, esposa del asesinado Rajiv y de origen italiano.

Diversos analistas creen que el Congreso debe modernizarse para atraer a una creciente clase media y sobre todo necesita un Gandhi con personalidad que lo lidere. "El Congreso no es nada sin los Gandhi", asegura Kidwai.

Priyanka, hermana de Rahul, proyecta un gran carisma, resulta cercana a la gente y tiene un gran parecido con su abuela Indira. En los estertores finales de la campaña electoral robó el protagonismo a su hermano, aunque no se presentaba como candidata en ningún distrito.

De acuerdo con Kidwai, muchos en el Congreso quieren que ella lidere el partido. Sin embargo, el experto afirma que Sonia quiere que Rahul continúe siendo la imagen de su formación y prefiere evitar dos líderes a la vez.

El mayor problema de Priyanka es la rápida fortuna que amasó su marido, Robert Vadra, en negocios inmobiliarios que no han sido explicados con claridad. Priyanka ha afirmado en numerosas ocasiones que no quiere entrar en política y hasta ahora se ha dedicado a cuidar de sus dos hijos.

Pero los Nehru-Gandhi siempre han acabado enfangados en la política, por lo que no se descarta que Priyanka sea la carta del Congreso de cara al futuro.

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