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Nicolás Maduro y Twitter: una relación de amor-odio


Un transeúnte toma fotografías al logo de la red social Twitter.

El presidente venezolano anuncia un giro en su postura hacia la red social animando a sus seguidores a movilizarse a través de ella y organizando un encuentro de tuiteros.

Cambio de rumbo. Si no puedes con el enemigo alíate con él. Esa parece ser la estrategia de Nicolás Maduro al ver el poder de las redes sociales en Venezuela y comprobar que el bloqueo de acceso a Twitter en ciertos momentos no ha servido para frenar los mensajes, vídeos y fotografías que circulan sobre las protestas en el país.

El presidente ha decidido usar la red de microblogging más popular del mundo para sofocar las batallas antigubernamentales que han dejado ya 31 muertes desde que comenzaran los altercados y las manifestaciones. De ese modo, ha alentado a sus partidarios a abortar un “golpe de estado 2.0”. Para Maduro, Twitter es ahora un “instrumento excepcional para comunicar mil cosas. Para participar en el debate de ideas, para anunciar verdades, para contrarrestar campañas".

También es el modo de aprovechar una de las cualidades esenciales de las redes sociales al margen de informar, intercambiar estados de ánimo o compartir imágenes: el del poder de convocatoria instantáneo, la capacidad de movilizar en pocos minutos a masas en cualquier punto de una ciudad.

Twitter cuenta en la actualidad con unos 3 millones de usuarios en Venezuela, lo que la convierte en uno de los países con mayor penetración de esta aplicación en móviles. Según la empresa de análisis PeerReach, el 14 por ciento de los internautas venezolanos usan la red social, colocándolo como el cuarto más activo a nivel mundial en ese sentido. Muchos ciudadanos con posibilidad de comunicarse rápidamente y movilizarse, antes incluso de que los cuerpos de seguridad respondan.

1,9 millones de personas siguen a Maduro en Twitter

Maduro, que actualmente tiene 1,9 millones de seguidores -sólo la mitad de los 4,1 millones que sigue teniendo Hugo Chávez un año después de su muerte-, ha aprovechado el primer aniversario de la creación de su cuenta @NicolasMaduro para hacer anuncios en la televisión estatal, que curiosamente cambian el color azul del pajarito -emblema de la marca- por el rojo.

Tal y como explican expertos como Emily Parker, investigadora de New American Fundation, organización sin fines de lucro de Washington, "en la era de Twitter y Facebook los Gobiernos ya no pueden controlar completamente el flujo de información". "Las autoridades temen que los ciudadanos usen las redes sociales para organizarse, como lo han hecho en las protestas en todo el mundo. Twitter no es sólo una herramienta para la difusión de la información, es una herramienta para la acción colectiva".

Y no es necesario esforzarse mucho para comprobar la rapidez con la que funcionan las redes. Concursos entre internautas, pruebas de geolocalización o de capacidad para “mover” una noticia u organizar un concierto para 1.000 personas en menos de una hora abundan en la red. Desde un punto de vista más científico, algunos estudios lo prueban. Sólo es necesario contar con miles de internautas conectados para lograr un fin.

Un buen ejemplo es el de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada del Departamento de Defensa (DARPA) de Estados Unidos, la cual decidió probar la eficacia de las redes sociales en movilizaciones humanas midiendo el tiempo de reacción.

En una prueba, varios equipos debían ubicar e informar de las coordenadas de diez globos meteorológicos dispersados previamente en todo el territorio de EE.UU. Los ganadores, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), consiguieron localizarlos en menos de nueve horas gracias a la información que iban recibiendo de los tuiteros.

Maduro: "En más de una oportunidad Chávez me dijo: 'pero ¿tú no tienes cuenta? ¡Abre tu cuenta, vale!”
El poder de este fenómeno es incontrolable, y los gobernantes lo saben. No se puede frenar limitando el acceso a la red ni bloqueando páginas web. En el caso de Venezuela aún más. Los políticos oficialistas y opositores son especialmente activos, y por eso las cuentas de Henrique Capriles (el político latinoamericano más popular con 4,3 millones de seguidores), María Corina o Leopoldo López, funcionan.

La red social es también la única forma de contrarrestar la información que se da en las televisoras adeptas al Gobierno. No existen medios de comunicación independientes pero sí millones de personas con potencial para comunicarse entre sí usando Internet.

"Encuentro de Tuiteros de América Latina" para chavistas

El más reciente intento de Maduro por hacerse un hueco en el universo del “social media” es tratar de reclutar simpatizantes en toda la región mediante un "Encuentro de Tuiteros de América Latina". Esta semana, conmemorando su primer año online, retuiteó una foto en la que está sentado con una computadora portátil en las rodillas y un teléfono en la mano, en un intento por transmitir una imagen de modernidad.

El presidente venezolano no obstante es consciente y él mismo ha reconocido su falta de conocimiento de las redes sociales, incluso recuerda cómo Chávez solía regañarlo por ignorarlas. "En más de una oportunidad me dijo: 'pero ¿tú no tienes cuenta? ¡Abre tu cuenta, vale!”. Las protestas y la imposibilidad de hacer frente a una movilización social en el país le han hecho reaccionar ante las directrices del fallecido jefe de estado.
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