En un discurso pronunciado en Teherán, Jatami aseguró que Irán tomó la decisión de desarrollar “tecnología nuclear con fines pacíficos, pero no para armas atómicas”.
La Unión Europea y Rusia se unieron a los Estados Unidos e instaron a Irán a cumplir con la demanda del Organismo Internacional de Energía Atómica para que el gobierno iraní suspenda todas las actividades y operaciones con uranio enriquecido.
Teherán calificó la demanda internacional de “ilegal”, aludiendo al acuerdo con el Tratado de no Proliferación Nuclear.