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Internet en Cuba: un suceso a pesar de la paranoia del régimen y precios absurdos


Aunque una hora cuesta 4,50 cuc (112 pesos, un tercio del salario promedio en la isla), en salas de navegación como la del Focsa siempre hay cola.

8 de la mañana. En los bajos del edificio Focsa -el Empire State de Cuba-, en M entre 17 y 19, Vedado, en un local entre el teatro Guiñol y un bar desvencijado a la entrada del club Scherezada, una cola de unas quince personas espera para entrar a la sala de navegación de internet.

Es una de las 12 que existen en La Habana. Pocas y mal distribuidas para una ciudad que supera los dos millones y medio de habitantes. En El Vedado y Miramar hay cuatro, dos en cada barriada. Sin embargo, 10 de Octubre, el municipio más poblado de la isla, no cuenta con ninguna.

Municipios arrabaleros como San Miguel, Cotorro y Arroyo Naranjo (el distrito metropolitano con más hechos de sangre en el país), tampoco disponen de un sitio para conectarse a la red.

El 4 de junio de 2013, en toda la isla se inauguraron 118 salas de navegación. Según una funcionaria de ETECSA, cerca de 900 mil usuarios han utilizado al servicio. Las cifras pueden no impresionar.

Como promedio, cada sala ha recibido 7,600 usuarios mensuales en estos primeros doce meses. Unos 250 internautas por día. 25 por hora: las salas de navegación están abiertas 10 horas y media todos los días de la semana, desde las 8 y 30 de la mañana a las 7 de la noche.

Pero recuerden que Cuba es el país de más baja conectividad en América Latina. Algunas personas siguen viendo internet como algo exótico y con tintes de espionaje o ciencia ficción.

Los soplos del analista de la NSA Edward Snowden, acusando a los servicios especiales de Estados Unidos de vigilar a medio mundo, sumado a la paranoia del régimen de los Castro, que compara a la red de redes con un caballo de Troya diseñado por la CIA, más las chapuzas de la USAID, intentando tumbar a la autocracia verde olivo a golpe de Twitter, inhibe a numerosos cubanos de a pie a explorar el mundo virtual.

Como suele ocurrir, los más viejos entran en pánico cuando se sientan a una máquina. Lourdes, 65 años, ama de casa, conoce internet solo de referencias. “De verlo en películas americanas que los sábados pasan por la tele. Jamás me he sentado ante una computadora. Esa ‘cosa’ es para los jóvenes”.

No faltan los que ven un James Bond en cada internauta. Norberto, presidente de un CDR, considera que “internet es un invento militar de los yanquis y sirve para subvertir y enajenar con frivolidades a la generación más joven. Un instrumento de colonización virtual. Nuestros órganos de Seguridad del Estado deben fiscalizar meticulosamente a quienes navegan por la web”.

Y lo hace. Los servicios especiales cubanos han tomado nota del modo de operar de las comunidades sociales en internet durante las revueltas en el Medio Oriente.
Según una fuente de ETECSA que prefirió el anonimato, existe una formidable policía política virtual que controla con lupa todos los servicios de acceso a internet en Cuba.
“Desde programas espías y un ejército de analistas informáticos para craquear cuentas de disidentes, hasta el seguimiento de redes sociales como Facebook, Twitter o Instagram. Todos los navegantes son sospechosos. Antes de que ETECSA abra un nuevo servicio de internet, ya las herramientas de vigilancia de la Seguridad del Estado están funcionando”, señala la fuente.

Un ingeniero cuenta que, ahora mismo, el Ministerio del Interior (MININT) tiene una flota de camionetas equipadas para detectar señales de redes ilegales de internet y canales de cable satelitales.

“Todos los meses hay operativos conjuntos entre el MININT y ETECSA para desmontar las redes de juegos cableadas o Wi-Fi ilegales que conectan a los jóvenes en sus barrios. También se persigue las conexiones piratas de internet, llamadas internacionales clandestinas y la televisión por cable. Hace un par de años, en uno de esos rastreos, descubrimos que hasta Amaury Pérez, un músico fiel al régimen, tenía una antena de cable ilegal”, recuerda el ingeniero.
El telepunto de ETECSA, en el edificio Focsa. Foto Yusnaby.
El telepunto de ETECSA, en el edificio Focsa. Foto Yusnaby.
A pesar de todo, internet es un suceso imparable para muchos cubanos, a quienes no les importan los absurdos precios. Aunque una hora cuesta 4,50 cuc (112 pesos, un tercio del salario promedio en la isla), en salas de navegación como la del Focsa siempre hay cola.

Solo para abrirse una cuenta de correo Nauta en el teléfono móvil, desde donde se pueden leer los emails, poco más de cien mil cubanos hicieron colas desde horas tempranas de la madrugada.

“Era tanta la avalancha de gente, que nos vimos obligados a repartir 30 turnos diarios”, apunta una empleada que labora en la sala del Focsa.

Erróneamente, la prensa internacional suele mencionar a las salas de navegación cubanas como 'cibercafés'. Nada más alejado de la realidad. En ninguna de las 118 salas expenden café, refrescos o sandwiches.

Son oficinas comerciales, donde igual se paga la cuenta del teléfono fijo, se venden memorias flash o se recarga el celular. Las hay amplias y climatizadas como las del Focsa o el Centro de Negocios de Miramar, con 9 máquinas. La que tiene más ordenadores, con 12, se encuentra en la calle Obispo, en el corazón de la Habana Vieja,

La velocidad de conexión no se puede comparar con otras naciones: entre 512 Kilobyte y 2 Megabyte. Es un salto de gigante, si lo comparamos con la angustiosa conexión de 56 Kilobyte que brinda ETECSA a usuarios autorizados por el régimen.

Incluso en hoteles cinco estrellas, como el Saratoga o Parque Central, la conexión no supera los 100 Kilobyte. El precio en las instalaciones turísticas es muy caro. Una hora cuesta entre 6 y 10 cuc No existe una estrategia comercial. Pese a cobrar más caro, la conexión es más lenta.

Por eso es habitual ver a numerosos turistas extranjeros o latinoamericanos y africanos que estudian en Cuba, hacer cola ante una de las 118 salas de navegación de ETECSA.

Las salas se nombran Nauta. El personal es amable, aunque algunos tienen lagunas elementales que les permitan asesorar a personas por vez primera acceden a la red.
Suelo ir dos veces por semana a internet. Y además de entablar conversación con internautas anónimos, no conocidos como disidentes o periodistas independientes, he observado que las edades van desde los 18 hasta los 55 años, aproximadamente.

Navegan más blancos y mestizos que negros. Cuando usted charla con ellos, el 90% dice que va a revisar su cuenta de Facebook, buscar amigos o novios, leer noticias deportivas y hacer trámites migratorios o de trabajo en el exterior.

A quienes les gusta leer medios internacionales, los preferidos son BBC, El País y Financial Times. De las páginas cubanas, las más visitadas son Diario de Cuba y Havana Times, y de los periódicos de Miami , El Nuevo Herald y Diario de las Américas. Martí Noticias, Cubanet y Cubaencuetro siempre han estado bloqueados por el régimen.

De los blogs o webs hechos en Cuba, como Primavera Digital, de 100 personas consultadas, solo el 9% dijo copiar los contenidos en memorias flash, para luego leerlos en sus casas.

Cuba es un país de extremos. Internet despierta simpatías y temores. Una nación que lo limita, se desconecta de los avances científicos. Encadena su progreso y tira las llaves al fondo del océano.

El temor del régimen ante una posible revuelta sediciosa, ha colocado bridas a la autopista mundial de la información, a costa de torpedear la economía y ramas del saber, culturales y tecnológicas. Es lo que está pasando en Cuba.
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    Iván García, desde La Habana

    Nació en La Habana, el 15 de agosto de 1965. En 1995 se inicia como periodista independiente en la agencia Cuba Press. Ha sido colaborador de Encuentro en la Red, la Revista Hispano Cubana y la web de la Sociedad Interamericana de Prensa. A partir del 28 de enero de 2009 empezó a escribir en Desde La Habana, su primer blog. Desde octubre de 2009 es colaborador del periódico El Mundo/América y desde febrero de 2011 también publica en Diario de Cuba.

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