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El no Día de Reyes


Los agudos gerentes del castrismo ahora recuerdan de nuevo el 6 de enero como la llegada de los reyes, claro sin hablar de manera directa de ellos, y colocan especiales en las tiendas de dólares para los juguetes.

La “humana” revolución cubana eliminó todo lo que oliera al imperio yanqui y en esa renovación de nuevos valores decidió descartar a los Reyes Magos para que no entregaran mas juguetes a los niños socialistas y de esa forma acabaron con esa ilusión “burguesa”.

Melchor, Gaspar y Baltasar fueron considerados agentes enemigos, infiltrados ideológicos, que pretendían reblandecer las mentes infantiles, ya no se podía hablar de ellos como hacedores de alegrías inofensivas el 6 de enero. Ya no eran necesarias las carticas de los niños debajo de la almohada, esos secretos no podían revelarse al enemigo.

Por supuesto ya la tradición de la Nochebuena, con el lechón asado y otros comestibles también había sido abolida por la pujante revolución que necesitaba- según explicaron- a todo el pueblo en los campos de caña para forjar nuestro futuro de nación privilegiada que edificaba el socialismo. Esa palabra mágica que nos llevaría a la abundancia, la equidad social y sobre todo a la democracia.

Y una herramienta importante de la equidad fue el invento de la prosopopéyica libreta de productos comerciales, el metro de la verdadera igualdad dentro del “cacastrismo”, el dador de esperanzas en el consumo. Ese pasaporte fue el vehículo para distribuir los juguetes a los niños, los futuros hombres nuevos de la Cuba revolucionaria.

Así, de la noche a la mañana, los niños cubanos que ya tenían la bendición de no ver muñequitos americanos como el Pato Donald y otros evidentes agentes del imperio como el ratón Mickey y Pluto se desligaban también de los camellos y aquellos extranjerizantes reyes magos.

¡Uf! hasta la palabrita resultaba sospechosa. Reyes magos…. La inteligencia del inmortal partido decidió que los niños no necesitaban tantos juguetes para divertirse y conformaron la castrisíma trinidad del juguete básico, no básico y el dirigido.

El básico podían ser bicicletas, artículos súper disputados, triciclos u otros de mayor cuantía y solamente se agarraba uno por niño. Pero se daban los casos que después de una larga fila solo quedaban juegos de yaquis en el dirigido y eso se lo compraban a los varones.

Al principio mantuvieron la fecha del 6 de enero, pero después como toda nuestra felicidad de ser hombres nuevos giraba por el mes de julio y el 26, pues los cerebritos del partido ungieron al 27 de julio como la fecha que los cubanitos recibirían sus regalos y se llamaría esa fecha “día del niño”.

En ese proceso modernista los muchachos ya no redactaban carticas burguesas, nada de eso, marcaban en las colas junto a sus padres para obtener los juguetes. Ya no aspiraban a un determinado regalo sino recibían el que después de la cola podían comprar sus progenitores.

De esa manera la ilusión desapareció, se perdió la ingenuidad de todas las generaciones que nacieron posterior a 1959 porque ya todos sabían que los reyes no existían y mucho menos Santa Claus o san Nicolás, quien pese a su ropa roja, símbolo indiscutible del comunismo, tampoco encontró abrigo dentro de la isla.

Pero parafraseando la canción… “se acabó la diversión llegó el periodo especial y mando a parar” con los cambios al vapor que realizó el camaleónico sistema para sobrevivir y mantenerse en el poder, como los antiguos “explotadores capitalistas”, ahora son amigos de la revolución y gerentes de firmas en las sociedades mixtas y el regreso victorioso del señor o señora en detrimento del ajado compañero.En todos esos cambios la constante fue el dólar, la moneda maldita del imperio.

El poderío del dólar, o de una moneda especial como el fabricado “Cuco” de esteroides castrista engendrado después, relegó al maltrecho peso a la nada, al poco valor, a lo insignificante.

Y en esa nueva vida dentro de la isla donde los que tienen son los que valen - Como decía Delcina, mi madre, “si Tin tiene, tin vale, si tin no tiene, no vale”- Los que poseen el dinero fuerte son los que pueden comprarles juguetes a sus hijos, porque ya desaparecieron del horizonte de la grey infantil los tres iluminados comisarios del castrismo: el básico, el adicional y el dirigido.

Los agudos gerentes del castrismo ahora recuerdan de nuevo el 6 de enero como la llegada de los reyes, claro sin hablar de manera directa de ellos, y colocan especiales en las tiendas de dólares para los juguetes. A fin de cuentas el socialismo no se perjudica si ganan dinero para construirlo y de paso mantiene en el poder a los elegidos de la gerontocracia.

Alicia en el país de las maravillas celebró su fecha de nacimiento con aquella memorable canción que decía “feliz no cumpleaños te doy, te doy”. Los niños cubanos desde hace 50 años tienen un “feliz no día de los reyes” que les da el “humano” régimen cacagastrista.

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