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El caos en Irak resulta un mal augurio para Afganistán


Varios soldados iraquíes vigilan una zona en las fronteras entre Kerbala y la capital de la provincia de Al Anbar, a 110 kilómetros al oeste de Bagdad, Ramadi, en el sur de Irak.

Como en el caso de Irak, probablemente los afganos verán con alivio como los soldados estadounidenses abandonan sus pueblos. Pero otros, especialmente las mujeres, temen un eventual regreso del régimen de los talibanes

El caos en Irak, país que Estados Unidos abandonó en 2011, podría ser un mal augurio para Afganistán, dos años y medio antes del retiro militar completo de los estadounidenses, señalaron analistas a la AFP. A pesar de las diferencias entre Irak y Afganistán, los dos países monopolizaron el aparato militar de la primera potencia mundial durante más de una década y actualmente ambos se ven amenazados por poderosas insurrecciones islamistas.

Tras meses de titubeos, el presidente Barack Obama estableció a fines de mayo un calendario para el retiro militar de Afganistán. Washington mantendrá 9.800 soldados después de 2014, antes de un retiro completo a fines de 2016 -al final de la presidencia de Obama- con el objetivo de dar vuelta la página a las guerras iniciadas tras el 11 de septiembre. Aunque ello depende de que el presidente afgano rubrique un acuerdo bilateral de seguridad (BSA, por su sigla en inglés) negociado desde hace meses entre Kabul y Estados Unidos.

Un texto similar no pudo ser firmado entre Bagdad y Washington, y los estadounidenses se retiraron completamente de Irak el 31 de diciembre de 2011. No obstante, continuaron destinando millones de dólares a equipar y formar a las fuerzas armadas iraquíes, que se hundieron ante la fulgurante ofensiva del Estado Islámico en Irak y el Levante (EIIL).

Muchos observadores consideran que "Al Qaida en Irak, de ahora en más rebautizada EIIL, había sido diezmada, decapitada, abatida por el envío de refuerzos masivos" estadounidenses en 2007, recuerda Bruce Riedel, de la Brookings Institution. Pero el potente surgimiento del EIIL en Irak "constituye un mal augurio" para cuando las fuerzas afganas se vean solas ante los talibanes, sostiene el experto. "Una de las lecciones (de Irak) a aprender para Afganistán es estar listos a dar un golpe externo", estima Christopher Chivvis, politólogo del centro de investigación Rand Corporation.

De hecho, en el caso de Irak, los combatientes del EIIL se fortalecieron en la vecina Siria, donde ganaron reputación por su brutalidad, a tal punto de que fueron excluidos de la red Al Qaida. En el caso de Afganistán, Chivvis teme que el país -con menos importancia estratégica que Irak - desaparezca del radar de Estados Unidos una vez que las tropas de la OTAN partan a fines de 2014.

Estados Unidos dispone de 32.800 hombres, apoyados por 17.700 aliados y 340.600 soldados y policías afganos. De 9.800 soldados en 2015, la presencia estadounidense se reducirá a la mitad para fines de ese año y estará concentrada especialmente en la base aérea de Bagram y en Kabul, hasta el retiro total a fines de 2016, cuando sólo queden 200 militares en la embajada para cooperación militar bilateral.

"Al acercarse la partida, los recursos, el interés y la cooperación se reducen entre el gobierno estadounidense y los actores internacionales en el terreno", constata Chivvis. "Ya no trabajan por el mismo objetivo. Quieren partir" de Afganistán, afirma.

Como en el caso de Irak, probablemente los afganos verán con alivio como los soldados estadounidenses abandonan sus pueblos. Pero otros, especialmente las mujeres, temen un eventual regreso del régimen de los talibanes (1996-2001).

A su vez, la administración estadounidense impulsa la consolidación del ejército nacional y un proceso de paz entre Kabul y los talibanes. "Es necesario que haya un esfuerzo de reconciliación entre los afganos", afirmó la portavoz del Departamento de Estado, Marie Harf.
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