Estados Unidos felicitó al Reino Unido por el establecimiento del Régimen Mundial de Sanciones Contra la Corrupción, medida que refuerza la sociedad y alianza entre ambas naciones.
La corrupción socava el Estado de Derecho, debilita la confianza de los ciudadanos en su Gobierno, obstruye el desarrollo económico y posibilita el crimen internacional, así como los abusos contra los derechos humanos, dijo el Departamento de Estado en un comunicado de prensa.
El Régimen Mundial de Sanciones Contra la Corrupción fortalece los esfuerzos que realiza el Reino Unido en contrarrestar la corrupción mundial y complementa los proyectos de los Estados Unidos, "aumentando nuestra posibilidad de cooperar y coordinar las medidas adoptadas en programas de sanciones comparables contra la corrupción, tales como el programa mundial de sanciones Magnitsky, de los EE.UU".
Conjuntamente con otros amigos y aliados, "trataremos de promover nuestros valores compartidos con recursos similares. Los individuos corruptos y sus cómplices, no tendrán acceso a nuestros sistemas financieros", advirtió el Departamento de Estado.
Añadió que Estados Unidos continuará colaborando con gobiernos, al igual que con miembros de la sociedad civil, que piensen y sientan de la misma forma, "para defender los derechos humanos, combatir la corrupción, así como promover la responsabilidad y el gobierno honesto y transparente".