El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, condenó este jueves las recientes acciones de China contra buques con bandera panameña.
"Las detenciones, demoras u otros impedimentos a la circulación de buques perjudican la estabilidad de las cadenas de suministro globales, aumentan los costos para las empresas y los consumidores, y erosionan la confianza en el sistema de comercio internacional", dijo Rubio en un comunicado.
El jefe de la diplomacia estadounidense indicó que estas acciones "suscitan seria preocupación sobre el uso de herramientas económicas para socavar el estado de derecho en Panamá, una nación soberana y socio vital para el comercio mundial".
Según explicó el Departamento de Estado, todo esto ocurre tras la reciente decisión de la Corte Suprema independiente de Panamá sobre las terminales de Balboa (Pacífico) y Cristóbal (Atlántico) .
“Esta resolución soberana defiende la transparencia y el Estado de derecho, y exige a los operadores privados que rindan cuentas ante el interés público. La sentencia también deja claro que Panamá es un socio confiable para la inversión internacional y las oportunidades empresariales”, precisaron.
“Estados Unidos apoya firmemente a Panamá y espera incrementar su cooperación económica y de seguridad con este importante socio”, precisa el texto.
A finales de marzo, la Comisión Marítima Federal de EEUU declaró que monitoreaba “los acontecimientos recientes en torno a las terminales del Canal de Panamá y cómo las acciones de represalia de China contra Panamá están afectando las condiciones del transporte marítimo a nivel mundial”.
“Actualmente, China ha impuesto un drástico aumento en la detención de buques con bandera panameña en sus puertos, bajo el pretexto del control por el Estado del puerto, superando con creces los parámetros históricos habituales”, alertó Laura DiBella, jefa de la Comisión Marítima Federal.
“Estas inspecciones intensificadas se llevaron a cabo en virtud de directivas informales y, al parecer, tienen por objeto castigar a Panamá tras la transferencia de los activos portuarios de Hutchison”, dijo la comisionada DiBella al referirse a la terminación del contrato de la empresa china.
A finales de enero pasado, la Corte Suprema de Panamá invalidó el marco legal que sustentaba la concesión otorgada a la empresa china CK Hutchison para operar las terminales de Balboa y Cristóbal, situadas en los lados del Pacífico y el Atlántico del Canal de Panamá, respectivamente.
El máximo Tribunal panameño adoptó esta decisión tras una auditoría que reveló presuntas irregularidades y suscitó interrogantes sobre la concesión. CK Hutchison rechazó el fallo e inició acciones legales, que incluye una demanda por indemnización de más de los dos mil millones de dólares.
“Dado que los buques con bandera panameña transportan una proporción significativa del comercio de carga contenerizada de los EEUU, estas acciones podrían acarrear importantes consecuencias comerciales y estratégicas para el transporte marítimo estadounidense”, advirtió la Comisión Marítima.
Tras la resolución judicial, el presidente panameño José Raúl Mulino decretó que la Autoridad Marítima de Panamá, que opera otras partes de la Zona del Canal, se encargaría temporalmente de ambas terminales, como una medida para “garantizar la operación y no afectar a los siete mil trabajadores”.
Luego, las operaciones fueron encargadas a las filiales estadounidenses de la danesa Maersk APM Terminals y la suiza Terminal Investment Limited, perteneciente a Mediterranean Shipping Company (MSC), como operadores interinos, mediante acuerdos con una vigencia de 18 meses.
Tras la llegada por segunda ocasión a la Casa Blanca, el presidente Donald Trump ha hecho énfasis en la influencia de China en el hemisferio, en particular en el área económica y comercial, y en varios foros ha advertido sobre las concesiones de los chinos en el Canal de Panamá.
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