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Ecuador diseña unidades de seguridad basadas en modelo cubano


ARCHIVO. Soldados del Ejército ecuatoriano.

Por ejemplo, crear una unidad de élite que cuide a funcionarios gubernamentales de alto rango, mientras coroneles y capitanes irían a proteger cárceles, bosques y brindar seguridad ciudadana.

El General de Ejército, René Yandún Pozo, denunció que el trasfondo de la reestructuración militar que tiene casi lista el gobierno de Rafael Correa es crear unidades de seguridad doctrinarias basadas en los modelos de Cuba y Venezuela.

Para Yandún Pozo, la reingeniería de las fuerzas militares resulta necesaria, pero bajo criterios netamente militares, técnicos y no doctrinarios, como ocurre en el caso cubano y venezolano, que utilizan sus fuerzas de choque contra el pueblo que ose rebelarse.

El descontento entre los militares viene desde el año pasado, cuando tomaron fuerza las discusiones sobre el nuevo Código de Seguridad (que empezó a cocinarse desde el 2008), con cambios radicales que no convencen a los uniformados.

Homologación de grados en la fuerza pública, especialización universitaria en la fuerza policial, pocos ascensos de generales y un papel preponderante del Ministerio del Interior (al mando de civiles) son, por ahora, algunos de los cambios que pretende implementar el gobierno de Correa.

El general Yandún Pozo es del criterio de que se están camuflando intenciones doctrinarias bajo el follaje de cambios administrativos. Por ejemplo, crear una unidad de élite que cuide a funcionarios gubernamentales de alto rango, mientras coroneles y capitanes irían a proteger cárceles, bosques y brindar seguridad ciudadana. Para Yandún eso representa un “vejamen” para la institución militar.

La estrategia del gobierno de Rafael Correa de “ideologizar” las fuerzas militares no es nueva. Casi siempre proviene de mesías que consideran peligrosas tantas armas (pero sobre todo, tanto poder) en manos de los militares.

En el famoso discurso de Fidel Castro en Ciudad Libertad, en 1959, acabado de llegar a La Habana, este le preguntó a la masa enardecida. “¿Armas para qué?, ¿para luchar contra quién?, ¿contra el Gobierno Revolucionario, que tiene el apoyo de todo el pueblo? ¿Es acaso lo mismo el magistrado Urrutia gobernando la República que Batista gobernando la República? ¿Armas para qué?, ¿hay dictadura aquí? ¿Van a pelear contra un gobierno libre, que respeta los derechos del pueblo?”.

En el caso de Venezuela, la politización de las Fuerzas Armadas comenzó a germinar desde los tiempos de Chávez. Y dio un giro mucho más radical en la presidencia de Nicolás Maduro, quien como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, las ha mandado a la calle para apoyar a “la familia militar” y “a la paz”.

El “humanista” Maduro no ha perdido el tiempo haciéndose la pregunta: ¿Armas para qué? Él lo tiene claro: para usarlas contra el pueblo que se le rebele. Desde la oleada de protestas que iniciaron en febrero pasado, abundan las denuncias sobre violaciones de los derechos humanos contra los manifestantes, cometidas, en su mayoría, por miembros de la Guardia Nacional de Venezuela.

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