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Bien por Arruebarrena, otro cubano “de Los Ángeles”


Arruebarruena retratado por el fotógrafo oficial de Los Dodgers, Jon SooHoo/LA Dodgers.

Arruebarrena tuvo de 3-0 el viernes, en su debut, con tres ponches y una base por bolas; de 3-1 el sábado, y de 4-2 en el choque reciente, para un promedio exacto de .300.

Podrá calificarse como de carambola, pero el cubano Bárbaro Erisbel Arruebarrena, en su tercer partido como jugador de Grandes Ligas, se aseguró un lugarcito en la historia: defendió el domingo el campo corto de los Dodgers, cuando Josh Beckett lanzó un no-no sobre Filadelfia.

Beckett, de 34 años, diseñó el primer partido sin hit ni carrera de su vida, como visitante en el Citizens Bank Park, donde los Dodgers ganaron 6-0.

Allí Arruebarrena, de 24 almanaques recién cumplidos, pegó dos sencillos y remolcó su primera anotación, en el octavo puesto al bate y en sustitución del estelar Hanley Ramírez, que está lesionado.

Les muestro la breve trayectoria del pelotero de Cienfuegos en el Big Show, heredero de un patronímico impronunciable para aquellos comentaristas de habla inglesa: de 3-0 el viernes, en su debut, con tres ponches y una base por bolas; de 3-1 el sábado, y de 4-2 en el choque reciente, para un promedio exacto de .300.

A la distancia del graderío, y por su desplazamiento felino, Arruebarrena puede reflejar una constitución física engañosa: firmado en febrero último por cinco años y 25 millones de dólares, está bien plantado en sus 6 pies de estatura y 200 libras de peso.

Había llegado a Miami desde Haití --ha declinado brindar otros detalles de la salida de su país natal-- y se viste con el número 11, tal vez como homenaje a un habanero retirado, Germán Mesa. Vino de jugar seis Series Nacionales en Cuba, de 2007 a 2013, con promedio de .276, 67 dobles, 25 triples, 27 jonrones y 171 carreras impulsadas en 437 juegos.

El recién estrenado campo corto es uno de “los cubanos de los Dodgers”, allí donde Yasiel Puig pegó de 5-2 durante la hazaña de Beckett en la lomita y acumula .349 en 51 partidos de su segunda temporada.

Y si Puig, a batazo limpio, se echa a la espalda las amenazas de los Zetas y otros chicos malos, otro cubano permanece fuera del equipo de Los Ángeles víctima de una agresión menos espeluznante pero sí muy dolorosa.

Alexander Guerrero, que puso un pie en la Gran Carpa durante la inauguración del 2014 en la lejana Australia, permanece bajo tratamiento por el mordisco que casi le cuesta una oreja, víctima de los dientes del dominicano Miguel Olivo en un programa de Ligas Menores.
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