Gobierno de Maduro complacido con resolución de la OEA

  • Agencias

Fotografía cedida por el Palacio de Miraflores donde se ve al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

El Consejo Permanente de la OEA aprobó el viernes una resolución sobre Venezuela que expresa solidaridad con la situación que vive el país, pide que continúe el diálogo y lamenta las muertes ocurridas.
La OEA decidió por amplia mayoría llamar a la continuación del "diálogo nacional" en Venezuela, una fórmula que satisfizo a Caracas y decepcionó a EE.UU., Panamá y Canadá, que lo interpretaron como una abierta validación de la respuesta del Gobierno de Nicolás Maduro a la crisis en el país.

En el segundo de dos días de sesión extraordinaria a puerta cerrada sobre Venezuela, y tras siete horas de reunión, el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó una declaración conjunta con 29 votos a favor y 3 en contra -los de EE.UU., Panamá y Canadá- y con la ausencia de Bahamas y Grenada.

La declaración fue recibida de inmediato por el representante venezolano, Roy Chaderton, como un "triunfo" no sólo para su país, sino "para la América Latina", mientras que EE.UU., Panamá y Canadá expresaron profundas discrepancias en sendas notas al pie de página del documento.

En Caracas, el Gobierno de Maduro celebró el viernes como una"victoria de la dignidad" la declaración de solidaridad del Consejo Permanente de la OEA.

"Más que de Venezuela, creo que es una victoria de la dignidad de la América Latina y caribeña", dijo el jefe de la diplomacia venezolana, Elías Jaua, en diálogo telefónico con el canal estatal VTV en el que también señaló que la declaración es "a favor de la
paz, del diálogo y de la institucionalidad democrática" en el país.

La declaración expresa condolencias por las víctimas registradas en las protestas que comenzaron el mes pasado, pide avanzar en las investigaciones al respecto, rechaza la violencia y llama a respetar los derechos humanos; al tiempo que muestra "respeto al principio de no intervención en los asuntos internos de los Estados".

Además, la OEA expresa su "reconocimiento, pleno respaldo y aliento a las iniciativas y los esfuerzos del Gobierno democráticamente electo de Venezuela y de todos los sectores políticos, económicos y sociales para que continúen avanzando en el
proceso de diálogo nacional, hacia la reconciliación política y social", con respeto "a las garantías constitucionales" y "por parte de todos los actores".

Ése fue el punto que más debate generó durante las 15 horas de debate formal divididas en dos días, dado que el primer proyecto de texto, presentado por Bolivia, expresaba un apoyo explícito a la Conferencia de Paz convocada por Maduro para solucionar la crisis, una mención que finalmente se eliminó por falta de consenso.

No obstante, EE.UU. opinó que la expresión de "respaldo" a la continuación del "diálogo nacional" implica un apoyo a esa Conferencia de Paz "orquestada por un solo actor", algo que viola "la responsabilidad de la OEA de permanecer neutral".

"La declaración sólo ofrece un apoyo parcializado a un diálogo patrocinado por el Gobierno que ha sido rechazado por sectores importantes de la oposición", señaló EEUU en su nota a pie de página.

En la misma línea, Panamá afirmó en su nota que ese punto puede leerse "como una parcialización hacia el Gobierno, frente al resto de los actores sociales", y que la alusión al "diálogo nacional puede interpretarse como que sólo apoyamos el diálogo actual".

Panamá, cuya insistencia en que se convocara la reunión en la OEA le ha valido la decisión de Venezuela de romper las relaciones diplomáticas bilaterales, considera que la propuesta "no es equilibrada" y la organización debería haber sido "más neutral", según dijo a periodistas el embajador panameño, Arturo Vallarino.

El objetivo por el que Panamá solicitó al Consejo Permanente convocar la reunión fue el de analizar la convocatoria de una reunión de cancilleres de todo el continente sobre el tema de Venezuela, algo que quedó descartado porque una mayoría de países lo consideraron "prematuro", según reconoció el propio Vallarino.

Tampoco prosperó una propuesta de Perú para que el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, hiciera informes periódicos al Consejo Permanente sobre la situación en Venezuela, una idea sensible ya que el Gobierno de Maduro ha expresado rotundamente su rechazo a cualquier intervención del organismo en el país.

En su lugar, el Consejo expresa en la declaración su "interés de mantenerse informado sobre la situación y el diálogo instaurado en Venezuela", sin especificar ningún mecanismo para ese seguimiento.

Los embajadores de EE.UU. y Panamá aseguraron que continuarán el debate en el Consejo sobre Venezuela para encontrar ese mecanismo, y el segundo de ellos aseguró que, pese a que no se convocara a los cancilleres, su país cumplió su objetivo "de que se trajera el tema de la situación grave por la cual atraviesa Venezuela a la OEA", donde, pronosticó, el debate "se va a quedar por buen rato".

Venezuela vive desde el pasado 12 de febrero una ola de protestas contra el Gobierno que en algunos casos se han tornado violentas, al causar al menos 19 fallecidos, 318 heridos y 1.103 personas detenidas, según datos oficiales.