Sumario
- Raisel Iglesias, cerrador cubano de los Bravos de Atlanta, mantiene una efectividad perfecta de 0.00 en 11.2 innings este año, con siete salvamentos y un WHIP de 0.60.
- Su dominio se extiende desde la temporada pasada, acumulando 24.1 entradas consecutivas sin permitir carreras limpias y 14 rescates seguidos.
- En 12 temporadas en MLB, suma 260 salvamentos (37.º histórico), 884 ponches y una efectividad de por vida de 2.85, sin haber sido convocado aún a un Juego de Estrellas.
Mientras el lanzallamas Mason Miller, de los Padres de San Diego, se roba los titulares con su recta supersónica y su dominio casi absoluto de los bateadores rivales, otro cerrador menos mediático sale cada día a hacer un trabajo impecable desde el montículo.
Se trata del cubano Raisel Iglesias, de los Bravos de Atlanta, figura clave para que su equipo ande escapado en la división Este de la Liga Nacional y ostente el mejor récord de todas las Grandes Ligas.
El pinero de 36 años ya no es el típico relevista que viene a congelar a los bateadores con rectas de más de 100 millas por hora.
Después de 12 temporadas y con su compatriota Aroldis Chapman como ídolo, Iglesias ha aprendido que pitchear no es sólo tirar duro, sino colocar la pelota fuera del alcance de los bateadores y mezclar los diferentes envíos que componen su repertorio.
El cubano, a las puertas de la agencia libre, está teniendo una campaña que le puede deparar un buen contrato para el 2027.
Este año, en 11 salidas al montículo, ha trabajado 11 innings y dos tercios con efectividad perfecta de 0.00 y siete juegos salvados en igual número de oportunidades, con 15 ponches, apenas seis hits permitidos, un boleto y WHIP de 0.60.
Molestias en el hombro derecho lo llevaron brevemente a la lista de lesionados y a su regreso, retomó las cosas donde mismo las dejó: cero, tras cero, tras cero.
Su dominio no ha sido cosa de esta temporada y su cadena de escones se extiende desde la pasada campaña.
No tuvo un buen arranque en el 2025, pero en la segunda mitad de la contienda se convirtió en un serpentinero prácticamente imbateable.
Desde el 23 de julio del año pasado, solamente ha tolerado dos carreras limpias, la última de ellas el 24 de agosto.
A partir de ahí, sumada su labor del 2026, lleva una seguidilla de 24 entradas y un tercio totalmente en blanco.
En ese lapso ha ponchado a 15 rivales, permitido nueve imparables, y regalado siete boletos, con 14 rescates en igual número de oportunidades.
Al igual que Chapman, comenzó su carrera con los Rojos de Cincinnati, donde compartió con el Misil Cubano la campaña del 2015.
Empezó como abridor, pero a finales del 2016 ya se había adueñado del puesto de cerrador, convirtiéndose en uno de los apagafuegos más seguros y confiables de los últimos diez años.
“Aprendí del mejor”, dijo, refiriéndose a Chapman, en una entrevista con ESPN cuando comenzaba a labrarse su propia historia con Cincinnati.
En su duodécima temporada en el mejor béisbol del mundo, ya suma 260 salvamentos (lugar 37 en la lista de todos los tiempos) y 884 ponches en 747.2 innings, con una efectividad de por vida de 2.85.
Méritos sobrados ha tenido, pero nunca ha sido convocado a un Juego de Estrellas, una injusticia que podría repararse este año con alguien que ya tiene ganado un lugar entre los mejores lanzadores cubanos que han pasado por las Grandes Ligas.