La Serie Nacional de Béisbol en Cuba

Un aficionado muestra su apoyo al equipo Industriales.

A favor de los organizadores podemos augurar que habrá espectáculo en las series de play off
Podríamos decir, empleando el sabio lenguaje popular, que no acaban de poner el huevo. Que están como en el cuento de la buena Pipa. O preguntarnos a las cuantas vueltas se echa el perro: usted ha adivinado, nos referimos a la Serie Nacional de Béisbol en Cuba.

Hace dos años, cuando las autoridades decidieron dividir en dos al equipo de la antigua La Habana –antes la capital del país era llamada Ciudad de La Habana, lo otro era La Habana “campo”--, el conjunto que llegó a ser campeón nacional se trastrocó en los debilitados Mayabeque y Artemisa, y el torneo criollo tuvo en su calendario una disparatada cifra impar, 17 equipos.

Para la más reciente temporada, los números volvieron a la cordura, 16 selecciones, gracias al sacrificio de Metropolitanos, una de las escuadras de más larga data en los libros de récords. Pero esto llevó aparejado un cambio de estructura: habría una fase clasificatoria de 45 juegos, y los ocho mejores equipos quedarían entonces con vida para disputar el cetro, al cabo de otros 42 partidos.

Para esa segunda mitad no se tomarían en cuenta los 45 juegos clasificatorios.
Bueno, eso se dijo, pero después los federativos cambiaron de idea, y acordaron que sí, que los resultados se iban a arrastrar.

Cadáveres en vida, los ocho clubes eliminados solo servirían de pasto para los vencedores, que darían baja a cinco de sus hombres y tomarían a cinco refuerzos de entre “los muertos”.

Después que no, que los ocho descartados seguirían jugando en una serie “de desarrollo”, o de consuelo, o como se le quiera llamar.

Y este domingo, en otro --¡uno más!—cambio de idea, se supo que los cinco refuerzos serían válidos, pero que ningún elenco finalista renunciaría a sus peloteros de origen. Así las cosas, las nóminas acaban de empinarse hasta la cifra de 37 jugadores, que no estoy seguro de que quepan en las guaguas interprovinciales, con cuerpo de dirección y todo.

A favor de los organizadores podemos augurar que habrá espectáculo en las series de play off, siempre lo ha habido, nuestros jugadores ponen vergüenza y hombría en el terreno –hay que admitirlo, somos machistas—aunque el paso del III Clásico Mundial podría provocar que los integrantes del equipo Cuba se acojan discreta --o descaradamente-- a un humano descanso durante la inmediata fase de 42 programas, todos contra todos.

Del Clásico, solo esperar que se inicie virtualmente este miércoles, con el anuncio del equipo Cuba que viajará rumbo al continente asiático –se rumora que llevará dos o tres jugadores por encima de la nómina oficial—para disputar algunos partidos de preparación y adaptarse al cambio de horarios.

Los criollos jugarán en Japón la primera fase del torneo entre profesionales, con los anfitriones –dos veces campeones del Clásico--, la República Popular China y Brasil como oponentes, un total de cuatro clubes en busca de un par de boletos.