Londres implica a Putin en el envenenamiento de Litvinenko

Alexander V. Litvinenko.

Varios han sido los críticos del Kremlin que han perdido la vida, lo mismo en el extranjero que en Rusia. Lo que ha cambiado es el método.

"Ya le mandamos un Mercader", dijeron en Rusia cuando detenían en Estados Unidos a los miembros de una red de espías rusos delatados por otro agente que pidió asilo en Occidente.

El mensaje era claro, Ramón Mercader, el asesino de Trotski por encargo de Stalin, es un ídolo a imitar. Lo mismo un golpe de piolet, un plato de sopa o una taza de polonio, el método para acallar a los críticos ha sido efectivo.

En el parlamento británico se escuchó un detallado informe sobre la muerte del ruso. La investigación judicial afirma que el mandatario ruso Vladimir Putin, "aprobó probablemente" el asesinato con polonio del exespía ruso Alexander V. Litvinenko en 2006 en Londres.

El embajador de Moscú fue llamado a la Cancillería para notificarle de los resultados del informe y la Interpol y otras agencias policiales regionales han sido notificadas por Scotland
Yard para detener a los ciudadanos rusos
Andrei Lugovoi y Dmitri Kovtun, implicados en el asesinato, según el informe.

Manifestación en homenaje a Nemtsov.

Desde Londres se difundieron en noviembre del 2006 las imágenes de Litvinenko, depauperándose lentamente en su lecho de muerte. Antes de morir acusó a Putin.

Las investigaciones han durado casi 10 años y han sido tan minuciosas como las costumbres inglesas.

La historia del deceso no asombra. La cantidad abundante, lo exagerado del método y un rastro por toda Europa sólo ayudaban a sospechar más del Kremlin.

Una pequeña bomba nuclear fue introducida en el cuerpo del exagente del FSB (heredera del KGB). Litvinenko, desde Londres, venía denunciando las irregularidades del espionaje ruso y acusaba a Putin de iniciar la Segunda Guerra de Chechenia y los atentados del verano del 2000 en Moscú. El agente ruso obtuvo asilo en el Reino Unido. Desde su muerte, los especialistas afirmaron que existía una "presunción prima facie" que apuntaba hacia el Kremlin como
autor intelectual y material del asesinato.

Al mediodía del jueves, minutos después que terminara en Londres la audiencia parlamentaria, el informativo Novosti de la televisión rusa tenía como titulares las protestas ante el parlamento de Moldavia, la caída de los precios del petróleo y la caída del rublo y la reunión en el Kremlin del Presidente con los miembros del Consejo para las Ciencias y la Educación y una sesión gubernamental sobre el sistema de educación.

La información desde Londres apareció en el quinto lugar, pero era más un comentario que noticia. "Ambiciones políticas de Londres" o "histeria antirusa" iniciada "con los acontecimientos en Ucrania en el 2014" e intento de "dañar las relaciones bilaterales" y "comprometer a las máximas autoridades del país" fueron los enunciados del informativo ruso.

El nombre del señalado Presidente ruso no se pronunció en ningún momento.

Periodista rusa Anna Politkovskaya.

La historia rusa está llena de crímenes políticos, por orden de las autoridades, desde Rasputin hasta Litvinenko.

En Washington D.C. apareció ahorcado en su apartamento el agente Walter G. Krivitsky; al bailarín Rudolf J. Nureyev le quisieron fracturar las piernas. La cara del presidente ucraniano, Viktor A. Yushchenko, es una muestra de esas acciones. En una cena el 5 de septiembre de 2004 hubo de ingerir una sopa, juntos a la mesa estaban el director y el sustituto de los servicios secretos ucranianos. En la sangre tenía toxina.
La periodista Anna Politkovskaya, crítica de la política de Putin en Chechenia murió de un disparo en Moscú. Varios líderes chechenos han sido ultimados lo mismo con una carta envenenada que con una bomba en el auto. Y el opositor Boris Nemsotv murió en un puente cercano al Kremlin.

La historia no cambia, el crimen como método se ha perfeccionado. Los viejos hábitos nunca mueren, y los hábitos soviéticos menos.