Protestas en Cuba se enfocan cada vez más en la cúpula del régimen, según informe

Cartel con consignas antigubernamentales en una zona del municipio Cerro, en La Habana.

Sumario

  • El OCC registró en enero de 2026 un récord de 395 desafíos directos al sistema, con la mayoría de esas acciones enfocadas en cuestionamientos políticos abiertos.
  • En el ámbito social se reportaron 87 denuncias por inseguridad y 21 muertes violentas (8 de ellas feminicidios).
  • La crisis económica se agravó, generando escasez, precios impagables, largas colas y déficits energéticos superiores a 2,000 MW, que motivaron 97 reclamos.
  • Se documentaron 62 denuncias contra el Servicio Militar Obligatorio y 70 quejas por problemas de higiene y falta de insumos en salud.

El Observatorio Cubano de Conflictos (OCC) registró una cifra récord de 395 desafíos directos al sistema y a sus principales dirigentes en enero, según el informe mensual de la organización.

Aunque el total de protestas y denuncias (953) disminuyó un 28.51 % respecto al mes anterior, se produjo un desplazamiento de los reclamos sociales hacia cuestionamientos políticos abiertos, los cuales representaron el 72.87 % de las acciones por derechos civiles y políticos, señaló el OCC.

El periodista e investigador Rolando Cartaya, director del proyecto desde Miami, explicó a Radio Martí que esta tendencia se manifestó a través de cacerolazos, grafitis en sitios públicos como el Malecón de La Habana, incendios de propiedades y vandalización de vallas propagandísticas.

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Observatorio Cubano de Conflictos registra 395 desafíos directos contra la alta dirigencia del régimen cubano en enero

"Sobre todo en una cantidad enorme de directas y posts en Facebook, artículos periodísticos, declaraciones a medios internacionales y cientos de comentarios críticos en webs independientes y del gobierno, solo que con la mira no en funcionarios de la Unión Eléctrica o del Ministerio de Salud Pública, sino en su mayor parte en los altos dirigentes del país", precisó Cartaya.

En el ámbito social, se contabilizaron 87 denuncias vinculadas a la inseguridad ciudadana, con un saldo de 21 muertes violentas, de las cuales ocho fueron feminicidios.

Los delitos de latrocinio —robos con fuerza, asaltos y saqueos— sumaron 21 casos, con reportes de uso de armas de fuego. Asimismo, la crisis económica se agudizó con la devaluación del peso (500 CUP por 1 USD), provocando escasez de productos básicos, precios impagables y largas colas que lideraron los reclamos con 97 entradas.

La crisis energética presentó déficits superiores a los 2,000 MW, resultando en apagones de hasta 15 horas en la capital y 30 horas en provincias, lo que detonó protestas presenciales por falta de electricidad y agua en municipios como La Lisa y Luyanó.

Al respecto, Cartaya señaló: “Estas expresiones de protesta han ignorado las tradicionales apelaciones del gobierno al nacionalismo. Ciudadanos comunes han pintado Viva Trump en un muro, le han agradecido al presidente estadounidense por devolverles la esperanza”.

El informe también documentó otras 62 denuncias por problemas sociales, gran parte de ellas relacionadas con el Servicio Militar Obligatorio, incluyendo reclutamientos forzosos y movilizaciones a "disposición combativa" tras eventos en Venezuela.

En el sector de la salud pública, hubo 70 quejas por falta de higiene y escasez de insumos, mientras que en vivienda se reportaron nueve derrumbes en La Habana, ciudad donde se estima que ocurren mil sucesos de este tipo al año.

En general, la tendencia de los cubanos a la protesta contra los altos dirigentes del país y el sistema gobernante, pese a los severos castigos previstos en la ley vigente para quienes realicen estas acciones, denota la toma de conciencia entre la población de "cuál es la razón última de todos los males en Cuba", a la par de un sentimiento de "optimismo respecto a que la hora del pueblo 'ya viene llegando'".