Muere preso político cubano, el segundo en lo que va de 2026

Luis Miguel Oña Jiménez

La muerte del preso político cubano Luis Miguel Oña Jiménez, apenas días después de ser liberado por motivos de salud, vuelve a encender las alarmas sobre el uso del sistema penitenciario como herramienta de castigo y represión.

El preso político Luis Miguel Oña Jiménez, de 27 años, murió este sábado en su casa de San Miguel del Padrón, pocos días después de ser excarcelado con una licencia extrapenal por una isquemia cerebral que sufrió.

“Lo estamos velando en la casa. Se le subió la presión y le dio un infarto. No hubo tiempo para nada”, confirmó a Martí Noticias, la hermana Regla Ayamei Oña.

“Estaba ahí trancado. Se sentía muy mal y empezó a pedir ayuda y nadie lo atendía. Empezó a subirle la presión y nadie lo atendía. Nosotros tuvimos que ‘peinar’ para poder sacarlo y al otro día lo ingresamos en un hospital”.

El joven cumplía 12 años de privación de libertad por el delito de Sedición en la prisión mixta para pacientes de VIH-SIDA Cuba Panamá, ubicada en Güines, provincia Mayabeque, por su participación en las protestas populares del 2021.

Tras su salida del establecimiento penitenciario, Oña Jiménez fue ingresado, por su familia en el Hospital Julio Trigo, que lo desahució para que falleciera en su vivienda, sin la atención especializada que su estado requería.

“Cuando veo las barbaries que suceden a en Cuba a manos del régimen, me viene a la mente el discurso de Marco Rubio en Munich... ¿Dónde queda la defensa de la legalidad internacional para Cuba y los cubanos por parte de Europa, de la ONU o de todas las instituciones que debían reaccionar cada semana frente al régimen?”, se pregunta Javier Larrondo, el presidente de Prisoners Defenders, dedicada a la investigación, documentación y defensa jurídica de prisioneros políticos y de conciencia, principalmente en Cuba, aunque con disposición global.

“Eso ha pasado 67 años, y Dios quiera que este sea el último año que somos testigos directos, todos los seres humanos, de estas barbaries. Por eso me vino a la mente ese discurso del Sr. Rubio. Me ha dado esperanza”.

Hace menos de un mes, se registró el fallecimiento de otro preso político, Lázaro García Ríos, debido al deterioro de su salud por la falta de una atención médica adecuada y las pésimas condiciones de encarcelamiento.

“La muerte de Oña Jiménez vuelve a poner en evidencia el uso del sistema penitenciario cubano como instrumento de castigo político, donde la enfermedad, la tortura psicológica y la negligencia médica son utilizadas como mecanismos de exterminio lento contra quienes se atreven a disentir”, escribió Prisoners Defenders.

Desde 2022 hasta la fecha, han muerto bajo custodia del Estado, más de 10 presos políticos, la mayoría dentro de las cárceles, “como consecuencia del abandono médico, las condiciones inhumanas y la represión sistemática”, ha documentado la organización, asentada en España.