Una masa de aire ártico llegó a Cuba este sábado, ocasionando un marcado descenso de las temperaturas, así como lluvias y vientos fuertes. En la costa norte occidental, el evento estuvo acompañado por olas de entre 4 y 10 metros de altura, las cuales provocaron inundaciones en zonas bajas, incluido el Malecón de La Habana.
“Se están dando inundaciones medias, pero en el Vedado implica que los garajes se llenen de agua, que las cisternas se contaminen, porque, como no hay mantenimiento, las calles del Vedado están llenas de aguas negras”, indicó el periodista independiente Julio Aleaga Pesant, cuya casa está ubicada en la Calle 1ª, muy cerca del litoral.
“No dejo de pensar en las personas mayores que viven solas, que no hay forma de llegar a sus casas porque no hay servicios de emergencia, botes que puedan llegar a los lugares. Hay que pensar que la mayoría de los dos millones de cubanos que se han ido en los últimos tiempos son jóvenes y dejaron a sus abuelos, a sus padres sin protección”, manifestó.
Aleaga auguró que, muy probablemente, haya fallecidos por hipotermia y malnutrición: “No sería primera vez cuando ocurre una tormenta de este tipo”, dijo en alusión al deceso por hipotermia de 26 pacientes en el Hospital Psiquiátrico de La Habana (Mazorra) en el 2010 y a las muertes, sin confirmar oficialmente, en 2014, de cinco adultos mayores en un hogar de ancianos del reparto Jacomino, también en la capital del país.
“La protección del gobierno provincial o de los gobiernos municipales es ninguna. No hay combustible, no hay electricidad, los servicios médicos no funcionan y este es el país en que estoy viviendo”, recalcó.
Las autoridades han pronunciado recomendaciones a la población para evitar la exposición directa a las bajas temperaturas y vientos, asegurar sus pertenencias en áreas vulnerables e incluso, evacuar o tomar precauciones.
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La vulnerabilidad se intensifica por el deterioro de infraestructuras y su poco resguardo ante fenómenos extremos.
Los mandos de la Defensa Civil instaron a tomar precauciones ante los vientos fuertes que alcanzarán velocidades de hasta 50 km por hora, que pueden causar daños en estructuras inestables y débiles.
De acuerdo al Instituto de Meteorología de Cuba (INSMET, la combinación de vientos fuertes y humedad puede generar una sensación térmica inferior a los 10 o 12 grados Celsius, lo que resulta en un peligro para sectores vulnerables como niños y ancianos y personas sin refugio adecuado.
“La caída brusca de temperatura acarrea un aumento en las Infecciones Respiratorias Agudas y agrava condiciones crónicas como el asma y la hipertensión”, agregó Aleaga preocupado por la falta de medicinas y recursos.
El Vedado, Centro Habana y partes de la Habana Vieja, se han visto afectados por las inundaciones costeras. En el municipio Playa el agua marina ha llegado hasta la 5ta Avenida en algunas secciones.
“Sabíamos que iba a haber penetración del mar. El sábado, el pueblo de las calles buscando a ver cómo conseguía algo de pan, algo para poder resistir. Yo mismo fui a la panadería y se nos vendían solamente tres panes porque la corriente se estaba yendo intermitentemente y después se fue completa”, señaló José Elías González, quien vive en el Edificio Girón, en la avenida del Malecón.
“Hay lugares muy bajos donde la gente vive en [antiguos] garajes y les penetra el agua. Puedo decirle que el agua va llegando hasta la calle 5ta. Y continuamos sin corriente”, afirmó González, vice coordinador nacional del Partido Unión por Cuba Libre (PUNCLI).
La falta de resguardos apropiados de la ciudadanía ante el frente frío se agrava por la combinación de factores climáticos extremos y la infraestructura energética y social en estado crítico: La escasez de combustible y alimentos, sumada al deterioro de las viviendas, deja a muchas familias sin medios para aislarse del frío o cocinar alimentos calientes.
Asimismo, la capacidad de respuesta de las personas está limitada por los prolongados apagones que dificultan el acceso a información en tiempo real a través de medios digitales.
En Gibara, una localidad de la costa norte holguinera, Julio Cuesta aseguró que no hay penetraciones del mar, “aunque sí mucho frío y sin corriente”, pero la gente está resguardada en sus viviendas.
“La desprotección de la ciudadanía es palpable porque el régimen no ha proporcionado ningún tipo de suministro para que las personas de menos posibilidades tengan en qué apoyarse. Aquí, al doblar de mi casa, hay una panadería que está cerrada porque, en previsión de penetraciones, retiraron todas las mercancías”, expuso el activista José Alberto Álvarez Bravo, residente a pocas cuadras del litoral.
Una situación peor enfrenta las personas en situación de calle, para las que el hambre y el frío representan peligros mortales.
“Son personas que no tienen atención ni del Estado ni de la familia. La iglesia, en algún modo, ha ayudado a dar alimentos hasta donde ha podido y no se conoce de alguna iniciativa qué se esté haciendo con las personas que están expuestas a bajas temperaturas. En Matanza hay una iglesia que sí está convocando a un trabajo humanitario de amor al prójimo, pero en La Habana no se sabe”, apuntó el comunicador Pablo Merchant.
Cuba cuenta con unos pocos Centros de Protección Social para deambulantes diseñados para ofrecer cuidados a personas sin amparo filial. Sin embargo, la capacidad de estos centros suele ser insuficiente ante el aumento de la población en situación de calle.
Martí Noticias trató de recabar información en tres de estos establecimientos para deambulantes pero ninguno de ellos contestó a nuestras llamadas telefónicas.
“Tienen un campamento, se llama La Guásima, en las afueras de La Habana, una antigua unidad militar, que está en muy malas condiciones: hacinamiento, falta de insumos y plagas de chinches. A eso se une el maltrato de los que trabajan allí, que solo se interesan por los pocos insumos que da el Estado y que finalmente se los roban”, describió Merchant.
En fenómenos climatológicos de este tipo, las personas privadas de libertad enfrentan riesgos debido al deficiente estado de las edificaciones que albergan a los presos en las que las celdas son extremadamente frías en invierno y calurosas en verano.
“Un aspecto preocupante es el de las personas que están privadas de libertad, que están en condiciones muy difíciles y en particular aquellos que están en celdas de aislamiento. Se conocen casos de personas que fueron privadas de colchón y de frazada y están literalmente muriéndose de frío”, subrayó Alvarez Bravo.
“El régimen, evidentemente, lo único que le interesa es preservar el poder y las condiciones en que el pueblo sobreviva, no está dentro de su agenda”, enfatizó el activista.