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- Su fallecimiento deja un vacío profundo en el exilio cubano, pero su pensamiento, su obra y su palabra permanecen como referencia para quienes continúan luchando por una Cuba democrática.
La comunidad exiliada cubana conoció en la mañana de este jueves el fallecimiento del doctor Gustavo G. León, historiador, médico cirujano y una de las voces más firmes y constantes en la defensa de la memoria histórica y los valores democráticos de la República de Cuba.
Nacido en La Habana en 1945, rodeado de familiares que marcaron muchas páginas de la historia nacional cubana. Su familia estuvo vinculada en la isla al Partido Revolucionario Cubano (Auténtico) desde su fundación.
Gustavo León emigró a Estados Unidos a los 14 años para escapar del régimen castrista. Tras abandonar la isla, estudio medicina en Santiago de Compostela, Galicia, España, donde se graduó de médico cirujano en 1973, profesión que ejerció con éxito.
Junto a la medicina, la historia fue su pasión. Sus libros fueron un reflejo del devenir social, político y económico de Cuba. Comenzó en la radio como panelista en la década de los noventa del siglo XX, en Radio Mambí, en los programas que conducía Marta Flores. Después tuvo su propio espacio semanal los sábados tanto en Radio Mambí como en la Poderosa, bajo el nombre de "La cita con la historia”.
Dr. Gustavo León, Maestro Masón Logia Miami Dade Hispano Americana 411. (Foto tomada de Facebook).
Dedicó su vida a estudiar, explicar y defender la historia de Cuba, convencido de que solo desde el conocimiento profundo del pasado sería posible reconstruir una nación libre. Ejerció la medicina en Miami durante décadas, al tiempo que desarrolló una intensa labor intelectual como autor, analista y comentarista radial.
La periodista Ninoska Pérez Castellón, amiga cercana del doctor León, lo recuerda como un hombre que nunca se desligó de su país.
“Gustavo León salió de Cuba siendo un niño, pero Cuba realmente nunca salió de él. Vivía en Cuba día a día, esa era su vida. Conocía su historia como nadie”, dijo Pérez Castellón a Martí Noticias y añadió que, aunque no pudo ver una Cuba libre, “la va a ver libre más pronto de lo que nos imaginamos”.
El legado intelectual de Gustavo León quedó ampliamente reflejado en sus intervenciones para Martí Noticias, especialmente en la serie "Cuba 60 años", donde ofreció análisis detallados sobre la evolución política de la isla.
En uno de esos espacios, subrayó la importancia de la Constitución de 1940 como base del desarrollo republicano cubano. “El gran desarrollo de Cuba se basó originalmente en la creación de la Constitución del 40, una constitución que el resto del mundo miraba con admiración”, explicó.
León destacaba que aquel texto reconoció derechos laborales, sociales y civiles avanzados para su época, y sentó las bases de lo que consideraba la verdadera democracia cubana.
Sobre el quiebre institucional posterior, advirtió que el golpe de Estado de 1952 destruyó la República, aunque no logró borrar completamente su estructura legal. “Batista no pudo destruir todo lo que habían hecho los auténticos. Desconoció la Constitución del 40, pero siguió gobernando con las leyes que esa República había creado”, señaló en sus análisis.
Al referirse al proceso iniciado en 1959, Gustavo León fue enfático al afirmar que el nuevo poder ya venía estructurado desde antes del triunfo revolucionario. “El gobierno de Castro ya venía montado. Lo primero era coger el poder, lo segundo poner un presidente, lo tercero venir a Naciones Unidas y crear un espectáculo, y después unificar todas las organizaciones para instaurar el socialismo”, explicó. Para León, ese proceso marcó el inicio de una expansión del modelo comunista que terminó afectando no solo a Cuba, sino a gran parte de América Latina.
El líder del exilio cubano Diego Suárez describió su muerte como una pérdida irreparable. “Gustavo era un cubano excepcional, un patriota formidable y un hombre de principios como lo hubiera soñado cualquier cubano decente”, dijo a nuestra redacción. Destacó además su extraordinaria memoria histórica y su vocación de servicio. “No solo fue un gran historiador, sino un médico extraordinario y una persona profundamente bondadosa y generosa”.
Autor de libros como "El enemigo invisible", "Presidentes y traidores", "De regreso a las armas" y "No todos fueron traidores", Gustavo León dejó una obra dedicada a desenmascarar los mecanismos del comunismo y a reivindicar la tradición republicana cubana. Muy querido en la comunidad del destierro, fue también un defensor constante de la reconciliación nacional, sin renunciar jamás a su firme oposición a las dictaduras.
Su fallecimiento deja un vacío profundo en el exilio cubano, pero su pensamiento, su obra y su palabra permanecen como referencia para quienes continúan luchando por una Cuba democrática. Descanse en paz el historiador, el patriota y el buen cubano.