Expulsan del ISA a joven dramaturgo cubano por motivos políticos

Roberto Viña Martínez, junto a la Facultad de Teatro del (ISA), institución de la que fue expulsado tras expresar críticas políticas.

Sumario

  • El académico y dramaturgo Roberto Viña Martínez fue expulsado de la Universidad de las Artes (ISA), hecho denunciado por él y confirmado por el Observatorio de Libertad Académica.
  • Tanto Viña Martínez como el Observatorio atribuyen la expulsión a motivos políticos.
  • La medida ha generado amplias muestras de solidaridad de actores, dramaturgos, historiadores y críticos, quienes consideran el caso una vulneración de la libertad académica.

El académico, dramaturgo e investigador Roberto Viña Martínez, especialista en Historia del Teatro y con más de una década de experiencia en la docencia universitaria, fue expulsado de la Universidad de las Artes (ISA) según denunció públicamente el propio profesor y confirmó luego el Observatorio de Libertad Académica.

En una nota pública, el Observatorio reportó que “el académico Roberto Viña Martínez ha sido expulsado del ISA, Universidad de las Artes” y precisó que, con más de diez años dedicados a la docencia universitaria y la investigación, el profesor “ha sido cancelado por motivos políticos”. La organización calificó el hecho como un nuevo caso de vulneración de la libertad académica en Cuba.

Viña Martínez, quien integraba el claustro de la Facultad de Arte Teatral, es una figura reconocida dentro del ámbito cultural cubano. Además de su labor académica, se ha desenvuelto en la narrativa, la poesía, el teatro y el ensayo, y ha obtenido diversos premios nacionales e internacionales por su obra artística. Su prestigio se ha consolidado tanto entre el estudiantado como dentro del gremio de las artes escénicas, extendiendo su influencia pedagógica más allá de las aulas del ISA.

En su denuncia personal, el profesor calificó la decisión como arbitraria y de motivación política. “En apenas un mes y por decisión arbitraria se me expulsa de todos los claustros donde impartí clases, despojándome de más del 70% de un ingreso salarial insuficiente pero que ahora se torna menos sustentable en un país empobrecido y carero”, afirmó.

Viña Martínez denunció además que el castigo responde al ejercicio del disenso político, el cual —según señaló— no había sido previamente un obstáculo para su desempeño profesional: “Apenas un post sirve de pretexto para que (…) se me impida seguir haciendo una labor en la que no soy mediocre ni busco honores”.

La expulsión ha generado numerosas reacciones de solidaridad dentro del ámbito intelectual y artístico cubano. La actriz del grupo teatral El Ciervo Encantado, Mariela Brito expresó: “El problema de las instituciones con La Verdad es profundo. Contigo en este trance, estimado Roberto Viña Martínez”. Por su parte el actor cubano Hamlet Paredes Grau afirmó: “La injusticia vuelve a tocar a la puerta de las aulas y el ISA”.

El dramaturgo Nelson Beatón Torres, exalumno y colega del profesor, declaró: “Me llena de vergüenza leer esta mala noticia (…) le ofrezco todo mi apoyo ante esta penosísima situación”. En tanto, la historiadora Alina Bárbara López destacó su ética intelectual y cívica: “Un maestro sin aula, pero con la dignidad que le permitirá seguir ejerciendo el magisterio cívico en esta aula enorme que es un país”.

En un mensaje difundido en redes sociales, el crítico de cine, ensayista y profesor Gustavo Arcos sostuvo que “separar o expulsar a un maestro por ejercer su pensamiento dice mucho de la bajeza moral y ética de quienes toman estas decisiones”, y calificó el caso como una expresión de la mediocridad intelectual empoderada en las instituciones cubanas.

En su declaración final, Viña Martínez afirmó que continuará su labor intelectual fuera de las estructuras oficiales: “La soberanía del magisterio radica en comprender que para enseñar o aprender no es preciso un claustro o un aula”, y concluyó: “Ahora toca reinventarme y mantener lo más intacta posible la soberanía de la decencia”.

El Observatorio de Libertad Académica y voces del ámbito cultural han llamado a la solidaridad, el acompañamiento y la denuncia pública, al considerar este caso un nuevo atropello contra la libertad académica, así como contra los derechos a la educación y al trabajo en Cuba.