Estonia propondrá formalmente que la Unión Europea (UE) aumente la presión política y diplomática sobre Cuba y revise de manera integral su actual política hacia la isla, vigente desde 2016. Así lo anunció el ministro de Asuntos Exteriores estonio, Margus Tsahkna, quien cuestionó la eficacia y legitimidad de mantener un marco de cooperación con un régimen que —según afirmó— no ha mostrado “la más mínima voluntad de cambio”.
Las declaraciones del canciller se producen en medio de un debate político interno en Estonia tras conocerse que la e-Governance Academy planea destinar 441.000 euros en fondos de la Unión Europea a la adquisición de equipamiento tecnológico para La Habana, como parte del proyecto plurianual “Cuba Digital”, orientado a la modernización de la administración pública cubana.
Un giro en la postura internacional de Estonia
Tsahkna subrayó que Estonia ya ha comenzado a endurecer su posición frente al régimen cubano. En 2025, el país báltico modificó su comportamiento de voto en Naciones Unidas y no respaldó la resolución que pedía el levantamiento del embargo comercial contra Cuba, una decisión que, según el ministro, también fue adoptada por otros Estados miembros de la UE por primera vez.
“Esto demuestra que hay un cambio de percepción en Europa”, afirmó Tsahkna, quien también recordó que Tallin ha exigido de forma reiterada que Cuba deje de apoyar la agresión rusa contra Ucrania. A su juicio, el régimen cubano no solo respalda abiertamente la narrativa del Kremlin, sino que ha intensificado en los últimos años su cooperación con Rusia y Bielorrusia, incluso mediante acuerdos de defensa.
Como miembro recientemente electo del UN Human Rights Council, Estonia considera que no puede ignorar el deterioro de la situación de los derechos humanos en Cuba. Tsahkna citó como ejemplos “el encarcelamiento de los participantes en las protestas pacíficas de 2021” y las restricciones sistemáticas a las libertades de expresión y de reunión.
“El enfoque actual de la UE hacia Cuba debe cambiar”, insistió el ministro, quien adelantó que llevará este asunto a la reunión de ministros de Exteriores del bloque europeo prevista para finales de enero en Bruselas. Asimismo, instó a la e-Governance Academy a reconsiderar su participación en proyectos en la isla, al afirmar que “no es necesario participar en todos”.
El proyecto “Cuba Digital”, bajo escrutinio
La e-Governance Academy desarrolla el proyecto junto a FIIAPP, la fundación española encargada de la cooperación internacional, en el marco del acuerdo UE-Cuba de 2016. Mientras Estonia aporta soluciones técnicas y de interoperabilidad digital, España trabaja en el diseño del marco legal para el uso de información pública y privada.
El director ejecutivo de la eGA, Hannes Astok, defendió la iniciativa al señalar que el objetivo es crear sistemas “centrados en el ciudadano, eficientes y transparentes”, con el fin de mejorar la vida de la población cubana. No obstante, reconoció que la organización ajustará su enfoque si la UE o el Gobierno estonio modifican sus políticas.
el proyecto beneficia al régimen y no a la ciudadanía.
El debate se trasladó también al Riigikogu, el Parlamento de Estonia. El presidente del Comité de Asuntos Exteriores, Marko Mihkelson, fue especialmente crítico al considerar que el proyecto beneficia al régimen y no a la ciudadanía. “No es aceptable esconderse detrás de decisiones tomadas en 2016”, afirmó Mihkelson, al recordar que desde 2022 el contexto de seguridad en Europa ha cambiado radicalmente. El diputado equiparó las acciones de Cuba con las de Corea del Norte, Rusia e Irán, y advirtió que la digitalización podría reforzar los mecanismos de control estatal en la isla.
Mihkelson añadió que la Unión Europea carece hoy de una posición unificada sobre Cuba y señaló a España como el principal impulsor de la actual política comunitaria hacia La Habana. A su juicio, los programas de ayuda deben revisarse a nivel europeo y Estonia debería coordinarse con países afines para promover un cambio de rumbo.
Aunque reconoció que muchos países con los que Estonia coopera presentan déficits democráticos, Mihkelson defendió que existe una “línea clara” en el contexto actual: el grado de apoyo directo o indirecto a la agresión rusa en Ucrania. En ese sentido, subrayó que Cuba cruza ese umbral. El debate abierto en Estonia anticipa una discusión más amplia en la Unión Europea sobre la coherencia entre sus políticas de cooperación, la defensa de los derechos humanos y la seguridad continental. Para Tallin, la cuestión cubana ya no es un asunto marginal, sino un test de credibilidad para la política exterior europea.
Reacciones a la postura de Estonia
En reacción a la postura adoptada por Tallin, la congresista María Elvira Salazar elogió públicamente a Estonia y al canciller por “dar un paso firme contra el régimen cubano” y expresó su esperanza de que esta posición sirva de inspiración al conjunto de la Unión Europea. En un mensaje difundido en redes sociales, Salazar afirmó que “Cuba escribió el manual de la opresión” y advirtió que “el mal alimenta al mal”, al señalar que La Habana empodera con impunidad a enemigos del mundo democrático como Rusia. La legisladora subrayó además que Estonia conoce de primera mano “la opresión y los fracasos del comunismo”, y llamó a la comunidad internacional a unir esfuerzos para maximizar la presión sobre la dictadura cubana, insistiendo en que la UE “ya no puede permitirse mirar hacia otro lado”.
Su colega, Mario Díaz-Balart agradeció a Estonia por lo que calificó como un liderazgo basado en principios al condenar el respaldo del régimen cubano a Rusia. En un mensaje público, Díaz-Balart subrayó que, mientras Ucrania lucha valientemente por su supervivencia frente a la agresión rusa, Europa debería abandonar lo que describió como la fallida PDCA (Política de Diálogo y Cooperación con Cuba) y dejar de proporcionar un salvavidas político y económico a uno de los aliados militares más cercanos del Kremlin. A su juicio, mantener esa política contradice los intereses de seguridad y los valores democráticos que la Unión Europea afirma defender.