Trump presenta un plan para la paz en el Medio Oriente que los palestinos rechazan

El presidente estadounidense Donald Trump con el primer ministro israelí en funciones Benjamin Netanyahu en la Casa Blanca en Washington, el 28 de enero del 2020.

El presidente Donald Trump se declaró decidido el martes, durante una ceremonia en la Casa Blanca junto al primer ministro israelí en funciones, Benjamin Netanyahu, a dar finalmente una "solución realista de dos Estados" al espinoso tema de la paz en el Medio Oriente.

En su propuesta, Trump reservó para Israel parte de Cisjordania y Jerusalén como capital del Estado judio.

El plan incluye, además, la anexión del Valle del Jordán, que representa aproximadamente el 30 por ciento del territorio de Cisjordania.

En la ceremonia en la Casa Blanca junto Netanyahu Trump aseguró que su plan es "diferente" al de sus predecesores porque contiene muchos más detalles "técnicos", con 80 páginas de propuesta, indicó un reporte de la agencia EFE.

El presidente publicó después en su cuenta de Twitter un mapa, que contempla la conexión de los territorios palestinos de Gaza y Cisjordania mediante un túnel y reserva a Israel el Valle del Jordán, ubicado al oeste del río del mismo nombre y junto a la frontera con Jordania, explicó la agencia EFE.

Trump aseguró que "esta es la primera vez que Israel ha autorizado la publicación de un mapa conceptual que ilustra las concesiones territoriales que está dispuesto a hacer para conseguir la paz".

"Este mapa -subrayó- duplicará el territorio de los palestinos, con una
capital en el este de Jerusalén, donde Estados Unidos abrirá
orgullosamente una embajada".

Ese mapa concedería a los palestinos un Estado fragmentado y
contenido por completo dentro de Israel, menos la frontera de Gaza
con Egipto, algo que Netanyahu definió como necesario para permitir
que los israelíes "se defiendan a sí mismos", puntualizó EFE.

"Esto nos dará una frontera oriental permanente para defendernos", dijo Netanyahu sobre la concesión a Israel del Valle del Jordán, una posibilidad que la ONU ha advertido que sería contraria a la legalidad internacional.

La respuesta palestina

El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, respondió en duros términos a la propuesta de Trump: "Le digo a Trump y Netanyahu que Jerusalén no está a la venta, nuestros derechos no están a la venta y no son una pieza de cambio. Su propuesta de acuerdo, la conspiración, no pasará".

Por su parte, Sami Abu Zuhri, miembro del grupo terrorista Hamas, consideró "agresivas" las declaraciones del presidente estadounidense.

"Las palabras de Trump son agresivas y provocarán mucho encono (...) Las declaraciones sobre Jerusalén no tienen sentido y Jerusalén siempre será un territorio para los palestinos (...) Los palestinos enfrentarán este acuerdo y Jerusalén continuará siendo tierra de los palestinos".

La propuesta de Washington

Trump ofreció un plazo de cuatro años a los palestinos para
comprometerse con su iniciativa, y Netanyahu confirmó después que,
durante ese período, Israel "mantendrá el statu quo" para favorecer
una negociación con ellos, amplió la agencia EFE.

Aunque los palestinos no aceptan a EEUU como mediador debido a lo que consideran "múltiples regalos políticos de Trump a Netanyahu", el mandatario estadounidense confía en convencerles a negociar a mediano plazo, y les prometió una inversión de 50.000 millones de dólares para duplicar su PIB y crear un millón de empleos, sostuvo la agencia noticiosa.

El secretario de Estado Mike Pompeo consideró, en un mensaje enviado por Twitter, que la propuesta de Trump traza un camino seguro para la paz en la región.

Pompeo añadió que el plan presentado por la Casa Blanca garantiza, además, la seguridad para el Estado judío y delínea una vía realista hacia la creación de un Estado palestino con "autogobierno y dignidad nacional".

A la ceremonia en la Casa Blanca asistió también el principal
rival de Netanyahu en las elecciones israelíes del 2 de marzo, el
líder centrista Beny Gantz, quien, según Trump, se ha comprometido
también con el plan, así como los embajadores en Washington de tres
países del Golfo: Omán, Baréin y Emiratos Árabes Unidos.