Se entrenan los cubanos para un puerto libre

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El puerto de Mariel reemplazaría en operaciones de carga al de La Habana.

El gobierno de Brasil brinda ayuda legal al régimen de Raúl Castro para establecer una zona de desarrollo económico en torno al puerto de Mariel.
En un esfuerzo por allanarles el camino a las empresas brasileñas, el gobierno de ese país está ofreciendo asistencia legal al régimen de Cuba para facilitarle el establecimiento de una zona de comercio especial en el puerto de Mariel.

Durante su visita la semana pasada a la isla, el ministro de Comercio Exterior de Brasil, Fernando Pimentel, afirmó que su gobierno tiene “mucho interés en cooperar en la definición de ese modelo a fin de propiciar la participación del mayor número posible de compañías brasileñas”.

La publicación digital CubaStandard, especializada en temas económicos de la isla, citó al ministro de Comercio Exterior e Inversiones cubano, Rodrigo Malmierca, quien dijo que además de la asesoría legal, a La Habana le interesa una mayor “integración” entre las empresas de los dos países.

“Estamos ofreciendo transferencia de tecnología a cambio de inversiones en plantas, y Mariel podría servir a ese propósito”, dijo Malmierca de acuerdo con una nota difundida por su contraparte brasileña.

El puerto de Mariel, a unos 50 kilómetros al oeste de La Habana es centro medular de una prevista Zona de Desarrollo Especial compuesta por un complejo de instalaciones agroindustriales que abarcará una superficie de más de 450 kilómetros cuadrados, y que es la mayor de su tipo planeada por Cuba para promover sus exportaciones.

CubaStandard destacó que con este tipo de esquema comercial las compañías extranjeras pueden beneficiarse con menos trámites y normas aduaneras simplificadas, como parte de los proyectos que acaricia el gobierno cubano para atraer a inversionistas extranjeros a que produzcan bienes y servicios exportables en la isla.

La primera compañía brasileña comprometida a abrir una fábrica en la zona es Fanavid S.A., un productor de vidrio de Sao Paulo, que prevé suministrar vidrios para edificaciones a Cuba, al propio Brasil y a países del Caribe, señaló la publicación.

Las autoridades cubanas esperan que las actividades en el puerto, que reemplazaría en operaciones de carga al de La Habana, den inicio en abril del año próximo, seis meses antes de la prevista conclusión del proyecto de expansión, que incluye una terminal de contenedores y un centro logístico petrolero.

El Banco Nacional de Desenvolvimiento Económico y Social de Brasil está financiando el 85 por ciento de los $800 millones de dólares que cuesta la expansión de la infraestructura portuaria. El 15 por ciento restante corre por cuenta de Cuba. La firma brasileña Odebrecht está a cargo de la ejecución.