Cuba secunda la prohibición total de las bombas de racimo

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Activistas se concentran para demandar la erradiciación de las bombas de racimo.

El embajador cubano Rodolfo Benítez Verson anunció que Cuba está haciendo planes para adherirse a la Convención sobre Municiones en Racimo en un futuro próximo.

El gobierno cubano promovió la prohibición total del uso de bombas de racimo durante la Primera Conferencia de Revisión de la Convención sobre Municiones en Racimo que se celebró en Dubrovnik, Croacia.

Según indica la nota oficial de la Convención, “en un discurso sorpresa, el embajador cubano Rodolfo Benítez Verson anunció que Cuba está haciendo planes para adherirse a la Convención sobre Municiones en Racimo en un futuro próximo. La adhesión de Cuba significaría que casi toda América Latina y el Caribe secundará la convención, con notables excepciones como Argentina, Brasil y Venezuela”.

En dicho discurso, que se puede leer íntegro en la prensa oficial cubana, Benítez aseguró que “nuestra posición de principios es clara. Cuba apoya firmemente la prohibición y eliminación total de las municiones en racimo y condena su empleo”. Según el embajador “los efectos nocivos e indiscriminados de estas armas no son compatibles con los principios y normas del Derecho Internacional Humanitario. Ocasionan daños inaceptables a la población civil, incluso mucho tiempo después del cese de las acciones combativas".

Sin embargo, Cuba se opuso a las excepciones en las municiones de racimo que planteaba la Convención ya que en palabras de Benítez “todas las municiones en racimo deben ser prohibidas".

"No debe haber excepciones para algunas de ellas por el número de submuniciones explosivas que contengan, o bajo el argumento de que están equipadas con mecanismos de autodestrucción y autodesactivación”, añadió.

Las bombas de racimo son armas explosivas que contienen y liberan gran cantidad de pequeñas submuniciones sobre un área y están prohibidas por la Convención de 2008 sobre Municiones de Racimo, suscrita en la actualidad por 117 países y ratificada por 96.

Sólo en 2014, unas 450 personas murieron por las bombas de racimo durante los ataques aéreos y bombardeos, de acuerdo con el Observatorio de Minas Terrestres y Municiones en Racimo.