Macondo: familias sobreviven en una escuela abandonada en Cuba

Una madre carga en brazos a su pequeño hijo frente a una de las aulas convertidas en vivienda. (Foto: Dan Gabriel)

Junto a la carretera que conecta las provincias cubanas de Artemisa con La Habana, hay un cartel que señala la entrada a Macondo. No el de García Márquez, sino uno que contrario al anterior, carece de realismo mágico.

Se trata de un pueblito escondido detrás de una plantación de café. El punto de referencia para llegar al sitio es una cárcel de mujeres que se observa a lo lejos del camino de tierra. Una hilera de casas de madera que apenas pueden mantenerse en pie, recibe los visitantes.

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En Macondo no hay realismo mágico

En esta colonia, situada a unos 8 kilómetros de San Antonio de los Baños, viven más de 70 familias. Niños y ancianos integran la población de más de 200 personas. Hace unos años, en el lugar se ubicaba un preuniversitario en el campo que fue convertido en edificio multifamiliar para vecinos de la zona.

El lugar consiste en dos edificaciones de microbrigada enlazadas por un pasillo. Las casas son aulas viejas con ventanales rotos, modificadas con recursos de los "dueños". Jabas de nylon con heces fecales tiradas en el sótano, una planta eléctrica que apenas funciona y pestilencia a suciedad y putrefacción ambientan Macondo.

Las familias han esperado por años que el gobierno cumpla su promesa de dar la propiedad de las viviendas. (Foto: Dan Gabriel)

María de los Ángeles lleva cerca de siete años viviendo allí con su esposo y sus seis hijos. Cargando a horcajadas al menor de la familia, que sufría por esos días una crisis de asma, comentó:

"Yo me metí aquí a la fuerza porque no tenía donde vivir, y nadie nos quería ayudar. Nosotros pasamos mucho trabajo porque aquí no pasa ni el panadero, y cuando alguien intenta hacer algún negocio para subsistir, enseguida llaman a la policía".

Su casa consiste en un trozo de aula que se le dejó -según ella- por caridad o cansancio.

En Macondo no hay realismo mágico

"Dicen que nos van a dar los papeles de la propiedad de la casa a cada familia, pero yo realmente no tengo esperanzas, de todas maneras de aquí no me saca nadie", aseguró.

Macondo es la prueba fehaciente de la crisis de viviendas que afecta a Cuba. Un tema que se viene mencionando por décadas en los círculos gubernamentales sin que se concrete una solución. Mencionada por Fidel Castro en su alegato "La Historia me absolverá", sería supuestamente una cuestión a resolverse con el triunfo revolucionario, pero a más de 50 años de Revolución abundan en la isla situaciones como la de estas familias.

Las casas son aulas viejas con ventanales rotos , modificadas con recursos de los "dueños". (Foto: Dan Gabriel)

Para Yakelin Pérez la situación no es menos engorrosa. Trabaja como profesora en San Antonio de los Baños y tiene que trasladarse a diario hacia ese municipio. Vive con sus dos hijos en el primer piso, sobre una fosa desbordada.

"Muchas veces mis hijos se tienen que pasar el día sin comer porque el dinero solo alcanza para el transporte cuando van a la escuela. Yo soy profesora y pago un crédito al banco. El salario se me reduce a unos 300 pesos, y con eso nos da apenas para subsistir", comenta.

Muchos de los niños que residen en Macondo han nacido y crecido en este lugar. (Foto: Dan Gabriel)

En Macondo nada es legalmente de nadie. Allí ninguna familia posee libreta de abastecimiento ni dirección postal.

Las promesas rotas de antes, y la falta de promesas de ahora, respaldan las innumerables quejas de los moradores. Nadie presume lujos ni agradece nada. Se limitan a sobrevivir en una porción enmohecida de lo que fuera un aula de escuela, que arreglan poco a poco.