jueves, abril 24, 2014, 1:23 am

Opiniones / Iván García

José Martí: matar a un prócer

El régimen verde olivo ha transformado a Martí en un auténtico marketing político. Una marca registrada de la casa. Lo mismo se puede citar a Martí en una lid de boxeo, la apertura de un Festival de Cine o en un simposio sobre flora y fauna.

Homenaje al prócer cubano José Martí, que se realiza en la Plaza de la Revolución, en La Habana (Cuba). Homenaje al prócer cubano José Martí, que se realiza en la Plaza de la Revolución, en La Habana (Cuba).
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Homenaje al prócer cubano José Martí, que se realiza en la Plaza de la Revolución, en La Habana (Cuba).
Homenaje al prócer cubano José Martí, que se realiza en la Plaza de la Revolución, en La Habana (Cuba).
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José Martí: matar a un prócer
José Martí (28 de enero de 1853-19 de mayo de 1895) es el héroe de los dos bandos. Las referencias martianas, sacadas al bulto, son de uso obligado en la vida política cubana. Disidentes y seguidores de los Castro lo usan como pie forzado para sustentar su ideario político.

Los cubanos, que casi nunca nos ponemos de acuerdo en nada, subscribimos que el poeta y político liberal nacido en La Habana es la figura insigne de la Nación. 160 años después, su apasionada oratoria se utiliza como pan recién  salido del horno. Un comodín para todos los gustos.

El régimen verde olivo ha transformado a Martí en un auténtico marketing político. Una marca registrada de la casa. Lo mismo se puede citar a Martí en una lid de boxeo, la apertura de un Festival de Cine o en un simposio sobre flora y fauna. Si algo sobra en Cuba son citas martianas.

Pocos ponen en duda su grandeza. El Apóstol no fue el típico héroe americano de corta y clava. No. El espadón y el máuser no eran su fuerte. En un continente, donde los próceres más importantes cargaban con un ramillete de heridas en su anatomía y cientos de batallas, el humanista cubano se codea entre los grandes de América por su vocación demócrata.

Su hoja de servicios con el machete o la carabina es breve. Nada ver que ver con el Libertador Simón Bolívar, Antonio José de Sucre o José de San Martín. Tampoco tuvo la habilidad militar de un George Washington o la agudeza jurídica de los Padres Fundadores, quienes en un salón de Filadelfia plasmaron una breve y fabulosa Carta Magna.

Es loable la visión política de Pepe Martí, su amor a prueba de bombas por su patria y la capacidad de unir a los enfadados y ególatras guerreros de nuestra Independencia. Fue un hombre adelantado a su época. Su rara manía de escuchar y su talante democrático son de estos tiempos.

Por eso todos los iniciados en política, sean opositores o fieles a los hermanos Castro, tienen un registro amplio de citas y trozos de discursos en el disco duro de su ordenador. Visite usted a cualquier intelectual cubano y observará que en sus anaqueles no faltan las Obras Completas de José Martí. Sin embargo, tanta letanía repetitiva de frases martianas aburre a la generación del iPhone y los videojuegos.

Los niños y adolescentes cubanos del tercer milenio, han crecido en círculos infantiles y escuelas donde en el patio hay un busto de Martí y cada día han coreado el lema de ser como el Che. Los maestros emergentes no se han ocupado de bajar del pedestal al Héroe Nacional.

Y la imagen que hoy que tienen muchos estudiantes, es el de un tipo que nunca sonreía y vestía de negro como un funerario. Un cubano sin gancho. Cineastas como Fernando Perez han intentado desmontarlo del santoral. Y en su formidable filme El ojo del canario, muestra su adolescencia al estilo de un vecino del barrio.

Tener a un José Martí de carne y hueso, verlo como un hombre adúltero en sus relaciones amorosas y que bebía más Ginebra de lo recomendable, lo hace un héroe más cercano. Pero los medios oficiales siguen apostando por vendernos a un Martí de attrezzo. Infalible, antimperialista y perfecto.

Algo que no era. Percibió las apetencias imperiales del naciente y pujante  Estados Unidos de América. Pero también admiró sus raíces liberales y el juego democrático.

La falta más grave del régimen de Fidel Castro, para demostrar que su revolución es la continuidad de la obra martiana, fue alistar al prócer coqueteando con la ideología marxista. Lo manipulan a conveniencia. José Martí vislumbró el peligro que engendraba la ideología del alemán Carlos Marx.

Me quedo con una cita: "Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras: el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas y el de la soberbia y la rabia disimulada de los ambiciosos de poder, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados".

Traernos de vuelta a un José Martí creíble es la tarea de quienes velan por su obra. Sobre todo para convencer a las nuevas generaciones de que aquel cubano formidable fue mucho más que un diletante, un poeta o político vestido de luto y mirada triste.

Iván García Quintero

ivangquintero+yahoo.es

Nació en La Habana, el 15 de agosto de 1965. Hijo de la periodista Tania Quintero Antúnez y del abogado, ya fallecido, Rafael García Himely. Después de pasar el servicio militar, no concluyó la enseñanza preuniversitaria, dedicándose a los más variados oficios, desde ayudante en una imprenta y aprendiz de plomería, hasta asistente de programas en la Redacción de Programas Especiales de la Televisión Cubana. En 1995 logró su sueño de incorporarse a una profesión que no le era ajena, el periodismo. Ese año fue admitido en Cuba Press, agencia de periodismo independiente fundada por el poeta y escritor Raúl Rivero el 23 de septiembre de 1995. Su gran afición por los deportes le permitió crear la sección Minideportivas de Cuba Press, única en el incipiente periodismo independiente cubano. A su formación autodidacta contribuyeron los talleres de prensa impartidos por Raúl Rivero, y lecturas como El Libro de Estilo de El País; manuales de la agencia EFE; publicaciones del Programa Latinoamericano de Periodismo de la Universidad Internacional de la Florida y la revistas Veja y Newsweek en Español, entre otros. Cuatro años antes de comenzar a escribir como periodista independiente, en marzo de 1991, estuvo dos semanas detenido en Villa Marista, cuartel general del Departamento de Seguridad del Estado, acusado de "propaganda enemiga". No fue enjuiciado, pero a partir de ese año, por cualquier motivo era detenido, la última vez, el 22 de octubre de 2008, según relatara en Estado de sitio. Ha sido colaborador de Encuentro en la Red, la Revista Hispano Cubana y la web de la Sociedad Interamericana de Prensa. Fue miembro de la Sociedad de Periodismo Manuel Márquez Sterling, creada en 2001 y dirigida por Ricardo González Alfonso, condenado a 20 años de prisión en abril de 2003 y excarcelado y desterrado a España en julio de 2010. A partir del 28 de enero de 2009 empezó a escribir en Desde La Habana, su primer blog. Desde octubre de 2009 es colaborador del periódico El Mundo/América y desde febrero de 2011 también publica en Diario de Cuba. Tiene esposa y una hija, nacida el 3 de febrero de 2003.
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Comentarios
     
por:: Maurilio Perez De:: Miami FL USA
enero 28, 2013 13:19
\\\ Con los pobres de mi tierra./// 28/01/2013
No con el cruel que destierra,
nos destierran inhumanos, esos siniestros tiranos,
quiero vivir en mi sierra, sin el tirano que encierra,
con mi palma soberana, con mi bandera cubana,
quiero yo mi suerte echar, en una orilla del mar,
con los pobres de mi tierra.

por:: Raul L. Blanco De:: USA
enero 28, 2013 13:33
Corria el 1959 y empezaba la gran mentira de la llamada Revolucion Cubana, transformandose a los pocos meses en el Poder en la nueva dictadura que ya hace mas de medio siglo sigue azotando al pueblo de Cuba, todo con el simbolo Martiano acondicionandolo a la manera de ellos en todo este tiempo transcurrido y ocultando el verdadero pensamiento de los libros de Jose Marti que siempre estuvo en contra del sistema socialista porque esclaviza al ser humano.Muchas Gracias...

por:: Ernesto Alfonso De:: Habana
enero 30, 2013 15:09
Llorones, en Miami se hizo lo mismo con Pérez Roura, etc., enaltecerlo hasta el cansancio. Mas lo triste te todo es que seamos un pueblo tan pobre que por tener tan poco tenemos solo un prócer.